Prueba

Smart Fortwo Cabrio: escapa de la urbe

Rebeca Álvarez

08/08/2016 - 13:02

El Smart Fortwo es ideal para ciudad, pero también lo es para escapar de la metrópoli los fines de semana y disfrutar de la conducción a cielo abierto. Eso sí, a un ritmo tranquilo.

El rey de la ciudad, el Smart Fortwo, pierde su techo metálico en favor de otro de lona escamoteable. Una característica que no afecta a su extraordinaria maniobrabilidad, pero que, sin embargo, convierte a este pequeño en algo más que un mero vehículo urbano. Ahora en verano apetece escaparse con él de la jungla del asfalto para disfrutar, en compañía, de los placeres que proporciona un descapotable. 

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Pero, claro, no todo es positivo: al sustituir el techo rígido del fortwo convencional por otro de lona, también estarás renunciando a cierto confort. La diferencia de sonoridad entre el coupé y el descapotable es evidente desde los primeros metros y eso a pesar de que se trata de una capota tricapa que alcanza los 2 cm de espesor. Llegarán hasta tus oídos todos y cada uno de los sonidos que te rodean, para bien o para mal. Es cuestión de acostumbrarse, pero llamará tu atención la primera vez que te subas a él. 

Fue a comienzos de año cuando smart mostró por primera vez el nuevo fortwo cabrio. La marca lo define como un tres en uno debido a las características de su techo de tela, al que denominan Tritop. Y tienen razón, ya que es posible regularlo en tres posiciones diferentes: te permite disfrutar de la conducción a cielo abierto, de un gran techo corredizo o de un vehículo totalmente protegido de las inclemencias meteorológicas. Basta con apretar un botón situado junto a la palanca de cambios y el mecanismo eléctrico se encarga de plegarlo o desplegarlo.

Para circular lo más destapado posible, hay que parar, bajarse del coche y desmontar manualmente los dos arcos que unen el pilar A con el B. No es complicado, requiere un par de minutos; el problema es que hay muy poca diferencia entre circular con o sin estos elementos instalados. Por fortuna, como sucedía en su antecesor, los ingenieros de la marca han previsto un hueco específico en el portón del maletero para poder colocar ambas barras de techo, si bien, al hacerlo también estarás reduciendo la capacidad de carga del maletero, que de por sí no es para tirar cohetes.

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Por sus dimensiones y sorprendente maniobrabilidad, es un coche idóneo para ciudad. Callejear con este Smart es un verdadero placer, pues parece que pivota sobre una de sus ruedas traseras en lugar de girar como haría cualquier otro coche. Esto es posible gracias a su reducida batalla de 1,87 m, pero también gracias al gran ángulo que son capaces de alcanzar las ruedas delanteras. La culpa de esto último la tiene su propulsor, que como en todos los fortwo que han llegado al mercado hasta la fecha, va situado en posición trasera.

En cuanto al propulsor, la unidad que he probado equipaba el menos potente de los dos motores disponibles (o tres si contamos el de la versión Brabus): un 1.000 cc de tres cilindros atmosférico de 71 CV. Es poco, pero hay que tener en cuenta que este coche pesa en vacío menos de una tonelada. Con todo, me ha parecido que no rinde lo suficiente, por lo que te recomiendo que optes por la motorización sobrealimentada de 999 cc, que con sus 90 CV, mueve con más soltura el conjunto.

Buen cambio automático

Lo que sí me ha gustado, y mucho, ha sido el cambio automático, que forma parte del equipamiento opcional (tiene un precio de entre 992 y 1.415 euros, en función del acabado escogido). Este apartado era la principal pega de sus antecesores, que recurrían a una caja de cambios manual con embrague pilotado con un funcionamiento, en ocasiones, desesperante. La nueva, aunque no es tan rápida cambiando de velocidad como otras que hay en el mercado, es claramente superior en todas las circunstancias.

Pero por muy efectiva que sea la caja de cambios, poco puede hacer si el motor no acompaña. Los 91 Nm de par son suficientes para entornos urbanos, pero demasiado escasos cuando sales a carretera. La prueba está en su registro en el paso de cero a 100 km/h, operación que completé en 17,4 segundos. Es decir, casi dos segundos más lento que los datos oficiales, aunque la causa quizá esté en su bajo kilometraje.

Mi opinión: un capricho justificable

El smart fortwo cabrio no es un coche para todos los públicos. Y su precio, tampoco, pues los casi 17.000 euros que cuesta esta unidad no son pocos para un vehículo que únicamente puede transportar a dos pasajeros y un reducido equipaje. Pero, por otro lado, no hay nada mejor para moverse en ciudad y el hecho de que el techo se pueda abrir a voluntad no hace más que incrementar su atractivo y exclusividad. Si lo quieres, opta mejor por alguna de las dos versiones con turbo, así disfrutarás más en el día a día y cuando realices alguna escapada.

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