Prueba

Renault Zoe: muy, muy, muy urbano

Luis Guisado

25/03/2013 - 17:34

El Renault Zoe es la opción más realista a la hora de escoger un modelo eléctrico con el que sobrevivir al caos de la ciudad. Pero el Zoe no solo eso: también es un coche de pies a cabeza.

El Renault Zoe es el utilitario eléctrico más utilizable de todos los que hay. Y además es el más realista. Te cuento por qué: para empezar, se conduce como un coche normal: suspensiones, dirección, tacto de conducción general… Todo me recuerda a un utilitario de los de toda la vida; de esos con motor de explosión. Y para terminar, puede ser tuyo por algo más de 13.000 euros si te puedes acoger al Plan PIVE. Es decir, ya no tienes que elegir entre un Serie 3 y el coche eléctrico en cuestión, porque el precio está parejo al de un compacto con motor de explosión.

Pero vayamos por partes. El Renault Zoe es un coche completamente eléctrico que tiene un motor de 88 CV y 220 Nm desde el primer momento, lo que le garantiza una respuesta casi inmediata a cualquier reacción del acelerador. Eso es ideal en ciudad, porque te puedes colar en cualquier hueco de la circulación sin problemas. A esto ayuda el tipo de cambio de marchas. Es automático de una sola relación, como en todos los eléctricos, y actúa como una especie de reductora, ya que el motor puede girar hasta las 11.300 vueltas.

Renault Zoe

En marcha no sientes que el Zoe sea un coche ‘especial’, lo que es de agradecer. Por tacto recuerda a un Renault Clio IV (aquí puedes leer la primera prueba del Renault Clio 2012) y no es casualidad: delante te encuentras con el esquema pseudo McPherson, aunque la cuna y los brazos inferiores provienen del Renault Mégane. Además, la suspensión trasera está reforzada porque las baterías de 290 kg están alojadas en esa zona. 


A pesar de este sobrepeso, el reparto de masas del Renault Zoe es bastante equilibrado: 51-49% (delante-detrás) y el comportamiento dinámico mejor del que me esperaba. Por ejemplo, la dirección es suave e ideal para trayectos urbanos o interurbanos. No es la más rápida y directa del mundo, pero no te obligará a ‘manotear’ en las rotondas como loco. Lo que está claro es que lo suyo no es la adrenalina.

Y esto en parte viene dado por el carácter eléctrico del nuevo Renault Zoe. Uno de los aspectos más interesantes es su alcance. Homologado oficialmente con 210 km, en la práctica ronda los 150 km, algo que reconocen en Renault. Por cierto, me ha llamado la atención que el indicador de autonomía es de lo más realista. El jefe de producto del Zoe me contaba que era porque hace la medición teniendo en cuenta los últimos 200 km aunque hayas puesto a cero el contador.

Sin duda, es un urbano muy apetecible. En los modelos eléctricos uno de los puntos más débiles es la batería y su recarga. En esta ocasión también lo es, pero menos. De la primera se encarga Renault: hay un alquiler de 79 euros al mes (contrato renovable de tres años) que te garantiza un cambio de batería en cualquier momento si se rompe. En cuanto a la recarga del Zoe, se puede decir que varía entre las 8 horas de un enchufe monofásico (los normales) a 3 KW hasta la media hora de un trifásico de 43 kW. Como este última solo debería utilizarse como medida de emergencia porque es demasiado agresivo para la batería, lo más recomendable es utilizar un ‘Wallbox’ de 22 kW. Y aquí está la palabra clave: 'Wallbox'. Si quieres cargarlo, necesitas instalar un punto de recarga (precio aún por definir) que, por cierto, utiliza un cargador específico: olvídate del enchufe de dos patillas de toda la vida.

Por último, el precio del Renault Zoe: contando las ayudas del Gobierno (5.500 euros) y el Plan PIVE (otros 2.100), te puedes llevar un Renault Zoe Life desde 13.650 euros. Hay otros dos acabados, Intens y Zen, que cuestan 15.450 euros. Su equipamiento es algo más elaborado, pero todos llevan de serie climatizador, elevalunas y el sistema de inftainment R-Link.

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