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Primera comparativa del BMW ActiveHybrid 3

Primera comparativa del BMW ActiveHybrid 3

Luis Meyer

17/09/2013 - 09:30

Vale, desde luego no están hechos para ahorrar: Audi S4, Mercedes C 350 y BMW ActiveHybrid 3 anteponen la diversión en este encuentro en la Liga de los 300 CV. ¿La potencia es un pecado?

Uno puede escuchar los eslóganes de las marcas, y tomarse en serio lo que dice Audi “A la vanguardia de la técnica” o Mercedes “Lo mejor, o nada”. Pero la primera marca alemana que se ha atrevido a ofrecer un motor híbrido en la gama de berlinas premium ha sido BMW. Nada de un tímido ahorrador como el Toyota Prius, no señor. Con 340 CV, este modelo solo entrega tres menos que el BMW M3 que se vendió hasta 2007. Y con un consumo oficial de 5,9 litros a los 100 kilómetros. Nadie de la competencia ofrece algo así. Enfrentamos al BMW ActiveHybrid 3 contra el Audi S4 y el Mercedes C 350 CGI.

Ahí está Audi con su S4, que con un seis cilidros sobrealimentado que entrega 333 CV, pero bebe dos litros más de combustible sobre el papel. Mercedes ofrece su Clase C con menos potencia (306 CV), y aun así, el C 350 CGI consume, con sus 6,8 litros, bastante más. El BMW ActiveHybrid 3 es el más joven de esta comparativa. Y de eso se beneficia, sobre todo, el espacio interior. En concreto en las plazas traseras es considerablemente más grande que los otros dos. Pero que conste que ni el Mercedes ni el Audi son demasiado estrechos. Los tres candidatos cumplen de sobra para viajes largos.

Pero no todo es perfecto en el BMW ActiveHybrid 3: su avanzada tecnología reduce el volumen de su maletero a 390 litros, algo que duele especialmente, ya que las baterías no permiten plegar la banqueta trasera. Tampoco puede competir en calidad interior: separaciones excesivas y plásticos demasiado pobres no son lo que se espera de un coche de más de 50.000 euros. Menos mal que Audi y Mercedes, con sus cuidados acabados y sus afinados detalles demuestran cómo debe ser un interior en esta categoría.

Algo a tener en cuenta: las tres berlinas ruedan al máximo nivel y justifican, una vez más, que los productos de Audi, Mercedes y el BMW ActiveHybrid 3 sean de los más deseados a nivel automovilístico. Especialmente, BMW, que demuestra que está marcando la referencia en tecnología. Su seis cilindros en línea es ya de por sí un prodigio de fuerza. Empuja con la fuerza de una turbina y hay ausencia total de vibraciones hasta el límite, acompañado de un sonido impecable.

Lo que varía ahora es el apoyo de un motor eléctrico de 55 CV. Y así puede arrojar sobre el papel prestaciones que para sí quisieran muchos deportivos de raza: esprinta de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos, y tiene la velocidad máxima limitada a 250 km/h.

Pero aún impresiona bien lo fácil que es de llevar el ActiveHybrid 3 en el día a día. Aquí ayuda mucho su excepcional cambio automático de ocho velocidades, que engrana las marchas sin que casi te des cuenta, y a una velocidad endiablada. Solo un pequeño tirón puntual desvela que aquí hay dos motores trabajando. Y claro, la marca de los 5,9 litros no se consiguen tan fácilmente. Nosotros en un uso normal le hemos sacado 7,8, una cifra que sigue sin estar mal, vista su potencia.

El Audi no puede luchar con esto. El S4 monta un tres litros de seis cilindros, que con la ayuda de un compresor llega a los 333 CV. Esto logra (junto con la tracción total de serie) aún mejores prestaciones que el BMW, pero se lo cobra a su paso por la gasolinera. En el test consumió 10,4 litros. Y como el conductor se ponga un poco alegre con el acelerador, enseguida se acerca a los 15 litros. Esto lo compensa el Audi con un comportamiento que raya la perfección. En carreteras de curvas, literalmente, se pega al asfalto, tanto que el conductor llega a pensar que la física no pone fronteras a este Audi, que tiene una configuración rígida, pero no llega a ser incómodo.

El Mercedes C 350 CGI no tiene un tarado mucho más blando. Por lo menos, con paquete deportivo AMG de nuestra unidad. Tiene la posibilidad de regular el chasis entre –digámoslo así- duro y muy duro. Pero va con su carácter deportivo. Como el motor, el único de los tres que no está sobrealimentado, lo que compensa este seis cilindros con su capacidad para ir alto de vueltas. Su máxima potencia de 306 CV la alcanza a 6.500 rpm (1.000 más que en el Audi). Y damos fe de que la respuesta es excepcional: en ningún momento hemos tenido la sensación de que esté inframotorizado. Solo el cambio de siete velocidades nos ha parecido que no estaba a la altura, especialmente frente al excepcional doble embrague de Audi.

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