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Primera prueba: nuevo BMW X6 2015

Redacción Auto Bild

15/01/2014 - 08:00

El BMW X6 2015 sigue siendo un coche agresivo en su segunda generación. Esta prueba de conducción demuestra de lo que son capaces los 381 CV de la variante BMW X6 M50d y lo eficaces que son los 258 del BMW X6 30d

Aquí está la primera prueba del BMW X6 2015. 260.000 ejemplares en seis años. Ni los mismos responsables de BMW hubieran imaginado semejante éxito para el BMW X6 en sus mejores sueños. Y es que no es un coche precisamente práctico. En definitiva es como un BMW X5, solo que con menos espacio y un precio de 74.400 euros.

Mientras que la carrocería es notablemente más musculosa, el puesto de conducción se ciñe en torno al conductor, que va sentado más bajo que en el X5. Por lo demás, grueso cuero oscuro, lacados y un aire en general más exclusivo y deportivo son sus señas de identidad. Un SUV que es más ‘Sport’ que ‘Utiliy’.

En cuanto a los motores: parte del 30d, con 258 CV y un consumo homologado de 6,0 litros. Pero también puedes optar por el V8 biturbo gasolina de 450 CV o el deportivo diésel M50d de 381 CV, el que hemos probado, y que nos ha dejado muy buen sabor de boca. 

El seis cilindros en línea apoyado en tres turbos tiene dos caras muy distintas, que el propio conductor puede seleccionar. En modo Confort o el Eco Pro se mueve con suavidad y relajación por la autovía, incluso con algo de parsimonia. Pero en cuanto cambias al modo Sport, sale su verdadero espíritu a relucir. O lo que es lo mismo, el espíritu M. La instrumentación se colorea de un rojo flameante, cierras los puños fuertemente en torno al volante y sientes cómo el coche tensa los músculos: el chasis se vuelve más rígido, la dirección más directa, la entrega de gas más enérgica y el sonido más rabioso. 

Y es entonces cuando sus 740 Nm de par máximo impulsan las dos toneladas con ímpetu inusitado, como si esta mole no estuviera concebida para otra cosa que lanzarse a toda velocidad por la carretera y devorar con absoluta destreza una curva tras otra. Tanto es así, que la sensación que transmite es estar más cerca de un BMW M4 que de un X5. Y eso que esta es la variante diésel, con un precio elevado solo estará al alcance de unos pocos. En un par de semanas BMW enseñará la versión M auténtica en el Salón de Los Angeles 2014, aún más potente, más rabiosa y, por supuesto, más cara.

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