Por mandato de la Unión Europea, ya es obligatoria la caja negra (EDR) en los coches nuevos

Accidente de coche de noche
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La nueva normativa busca mejorar la investigación de los accidentes de tráfico y obtener información más precisa sobre las circunstancias que rodean cada siniestro.

La Unión Europea continúa avanzando en su estrategia para reducir la siniestralidad en carretera con la implantación de nuevas tecnologías de seguridad obligatorias en los vehículos. Entre ellas destaca el Registrador de Datos de Eventos (EDR, por sus siglas en inglés), conocido popularmente como la “caja negra” del automóvil, un dispositivo que ya forma parte del equipamiento obligatorio de los coches nuevos matriculados dentro del territorio comunitario según el Reglamento (UE) 2019/2144 del Parlamento Europeo.

La medida forma parte del Reglamento General de Seguridad impulsado por Bruselas, que busca mejorar la investigación de los accidentes de tráfico y obtener información más precisa sobre las circunstancias que rodean cada siniestro. Aunque el nombre de “caja negra” puede generar inquietud entre algunos conductores, las autoridades europeas insisten en que su finalidad es exclusivamente técnica y orientada a la seguridad vial.

La incorporación del EDR se suma a otros sistemas avanzados de asistencia a la conducción que han ido llegando progresivamente a los vehículos modernos. El objetivo es que los coches no solo protejan a sus ocupantes cuando se produce un accidente, sino que también aporten datos de valor para comprender sus causas y ayudar a prevenir futuros siniestros. 

Qué es la caja negra de un coche y qué información registra

El EDR es un pequeño dispositivo electrónico integrado en el vehículo que almacena una serie de parámetros técnicos relacionados con la conducción cuando se produce un accidente o un evento relevante para la seguridad. Su funcionamiento es comparable al de las cajas negras utilizadas desde hace décadas en la aviación, aunque adaptado a las necesidades del transporte por carretera.

Entre los datos que puede registrar se encuentran la velocidad del vehículo, el uso de los frenos, la posición del acelerador, el ángulo de giro del volante o el estado de los cinturones de seguridad en los instantes previos a una colisión. Esta información permite reconstruir con mayor precisión lo ocurrido durante un accidente y analizar los factores que contribuyeron al mismo. 

Uno de los aspectos que más preocupa a los conductores es la privacidad. Sin embargo, la normativa europea establece que el EDR no está diseñado para grabar conversaciones, imágenes ni realizar un seguimiento continuo de los usuarios. Tampoco funciona como un sistema permanente de vigilancia. Su misión consiste en conservar determinados parámetros técnicos durante un intervalo concreto relacionado con un impacto o incidente de tráfico. 

Además, los datos almacenados por estos dispositivos se encuentran sujetos a estrictas medidas de protección. La información recopilada tiene como finalidad principal el análisis de accidentes y la mejora de la seguridad vial, evitando que pueda utilizarse de forma indiscriminada o para realizar un control constante de los conductores. 

La Comisión Europea considera que esta tecnología puede convertirse en una herramienta clave para comprender mejor la dinámica de los accidentes y desarrollar vehículos cada vez más seguros. Los fabricantes también podrán apoyarse en estos datos para perfeccionar los sistemas de protección activa y pasiva incorporados en los nuevos modelos.

La EDR es una estrategia europea para reducir accidentes y salvar vidas

La obligatoriedad de la caja negra forma parte de un programa mucho más amplio impulsado por la Unión Europea para disminuir el número de fallecidos y heridos graves en las carreteras. Dentro de este paquete normativo se incluyen otros sistemas de asistencia como el frenado automático de emergencia, los avisos de cambio involuntario de carril, el asistente inteligente de velocidad o los detectores de somnolencia y distracción. 

A partir de las últimas fases de aplicación del Reglamento General de Seguridad, los vehículos nuevos matriculados en territorio comunitario deben incorporar una amplia batería de tecnologías destinadas a anticiparse a situaciones de riesgo. Entre ellas también figuran sistemas capaces de advertir cuando el conductor pierde la atención sobre la carretera o cuando existe peligro de atropello para peatones y ciclistas.

Para los conductores que ya poseen un vehículo, la normativa no supone la obligación de modificar ni adaptar los coches actualmente en circulación. La exigencia afecta a los vehículos nuevos que se matriculan y comercializan en el mercado europeo, por lo que será una característica cada vez más habitual en los modelos que lleguen a los concesionarios. 

Con la implantación definitiva del EDR y del resto de asistentes obligatorios, el automóvil entra en una nueva etapa en la que la tecnología desempeña un papel cada vez más importante en la prevención de accidentes. La caja negra deja así de ser un elemento exclusivo de sectores como la aviación para convertirse en una herramienta cotidiana dentro de los vehículos modernos, destinada a aportar información valiosa cuando ocurre un siniestro y a contribuir a una movilidad más segura para todos los usuarios de la vía.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España