Se producen 2.800.000 muertes por cada 1.609 billones de kilómetros recorridos en vehículos, según un estudio

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La investigación señala a los vehículos con más tasa de accidentes y recuerda los elementos que incrementan la siniestralidad en carretera.
La seguridad de los automóviles ha avanzado de forma notable en las últimas décadas gracias a la incorporación de asistentes a la conducción, estructuras más resistentes y sistemas de protección cada vez más sofisticados. Sin embargo, un reciente estudio pone de manifiesto que la reducción de los riesgos en la carretera no depende únicamente de la tecnología. Los hábitos de conducción, la velocidad y las distracciones continúan teniendo un peso decisivo en la siniestralidad.
Un análisis elaborado por la firma estadounidense iSeeCars a partir de datos oficiales de accidentes mortales revela que la tasa media de siniestros con víctimas mortales se sitúa en 2,8 accidentes fatales por cada mil millones de millas recorridas, equivalentes a aproximadamente 1.609 millones de kilómetros.
Los coches con mayor riesgo de verse implicados en accidentes mortales
La investigación identifica un total de 23 modelos con tasas de accidentes mortales que duplican, como mínimo, la media registrada en el conjunto del mercado. Entre ellos destacan algunos vehículos populares y otros de corte deportivo, demostrando que el nivel de riesgo no depende exclusivamente del precio o la categoría del automóvil.
El Hyundai Venue encabeza la clasificación de los vehículos con mayor tasa de accidentes mortales. Le siguen el Chevrolet Corvette, el Mitsubishi Mirage, el Porsche 911 y el Honda CR-V Hybrid. Según los autores del informe, estos modelos presentan cifras que multiplican por más de cuatro la media general.

También aparecen en las primeras posiciones dos modelos de Tesla, el Model Y y el Model S. Su presencia resulta especialmente llamativa debido a que la marca estadounidense ha convertido la seguridad y los sistemas avanzados de asistencia a la conducción en uno de sus principales argumentos comerciales. No obstante, los expertos advierten de que estos resultados no significan necesariamente que dichos vehículos sean inseguros desde el punto de vista del diseño. De hecho, muchos de ellos cuentan con elevadas calificaciones en pruebas de choque y reconocimientos de organismos especializados en seguridad vial.
Karl Brauer, analista ejecutivo de iSeeCars, explica que los datos probablemente reflejan una combinación de factores relacionados con el comportamiento de los conductores y las circunstancias en las que se utilizan estos vehículos. La velocidad excesiva, la conducción distraída o determinadas condiciones de circulación pueden tener una influencia mucho mayor que las características técnicas del automóvil.
El estudio también concluye que los coches pequeños y subcompactos registran mayores tasas de accidentes mortales que otras categorías, mientras que los vehículos de gran tamaño obtienen mejores resultados. Este fenómeno suele atribuirse a la menor protección física que ofrecen los modelos más compactos cuando se ven involucrados en colisiones con vehículos más pesados.
Tesla, en el centro del debate sobre la seguridad vial
Uno de los aspectos que más atención ha generado es la posición de Tesla como la marca con mayor tasa de accidentes mortales dentro del análisis. Según los datos recopilados por iSeeCars, los vehículos del fabricante estadounidense presentan una tasa de 5,6 accidentes mortales por cada mil millones de millas recorridas, aproximadamente el doble de la media general.
La conclusión ha reabierto el debate sobre el papel de las tecnologías de conducción asistida y sobre las expectativas que generan entre algunos usuarios. Aunque sistemas como el Autopilot pueden reducir la carga de trabajo del conductor en determinadas circunstancias, los especialistas insisten en que estos asistentes no sustituyen la atención humana.
Precisamente esta cuestión vuelve a estar de actualidad tras conocerse recientemente el caso de un Tesla que cayó por un acantilado en California. El accidente, recogido por medios especializados estadounidenses, terminó con el vehículo precipitándose por una ladera de gran desnivel. A pesar de la espectacularidad del siniestro, los ocupantes lograron sobrevivir, un hecho que muchos observadores atribuyeron a la resistencia estructural del vehículo eléctrico.
Este episodio ilustra una realidad compleja: un automóvil puede ofrecer altos niveles de protección a sus ocupantes y, al mismo tiempo, formar parte de las estadísticas de accidentes mortales debido a factores externos relacionados con la conducción.
Los responsables del estudio recuerdan que los avances tecnológicos continúan siendo fundamentales para mejorar la seguridad vial, pero advierten de que ninguna innovación puede compensar completamente comportamientos imprudentes al volante. La combinación de velocidad inadecuada, distracciones y exceso de confianza sigue siendo responsable de una parte importante de los accidentes más graves.

