Nos metemos en las entrañas del túnel del viento de Audi: a la vanguardia de la aerodinámica

Visitamos el túnel del viento que Audi construyó en Ingosltadt para mejorar la aerodinámica, un aspecto cada vez más importante en el desarrollo de un coche nuevo. Así hemos podido conocer de cerca como se ha diseñado el nuevo A6 e-tron, que bate récord en Cx.
Pocas veces tenemos la oportunidad de conocer tan en profundidad el proceso de desarrollo de un coche. Porque en muchas ocasiones conducimos el prototipo previo al modelos de serie o probamos el motor de un futuro automóvil escondido en el chasis de otro hermano de marca. Pero esta vez hemos ido más lejos, nos hemos metido el mismísimo túnel del viento que Audi construyó en 1999 en sus instalaciones de Ingolstadt (Alemania), la cuna de la marca de los cuatro aros.
Desde entonces han pasado 25 años y las mejoras han sido continuas, con avances como una sala de altavoces que elimina el ruido o aisla las vibraciones del coche y ha sido incluso patentada por el fabricante alemán. Y es que a veces no se presta la atención suficiente a la aerodinámica, una parte del desarrollo que cada vez es más importante. Más todavía si hablamos de un coche de baterías.
Hacia allí se dirige el futuro de la marca, como me ha contado su CEO, Gernot Döllner. Y dentro de su estrategia hay cuatro ejes fundamentales: sensaciones dinámicas al volante, diseño, experiencia de usuario mejorada y eficiencia.

Esa última parte, la eficiencia, está completamente ligada a la aerodinámica, como cuenta Moni Islam, jefe de Aerodinámica de Audi AG, que ejerce de guía en todo el recorrido que vamos a hacer para conocer los secretos del desarrollo del nuevo Audi A6 e-tron que está a punto de aterrizar en nuestras carreteras.
¿Cómo ha avanzado la marca en este capítulo? No hay mejor manera de mostrarlo que con datos objetivos. Por ejemplo, en los años 80 el Audi 100 presumía de un Cx de 0,30, inalcanzable para muchos coches de la época. Hoy, el A6 e-tron rebaja esa cifra a 0,21. Entre ambos han pasado más de 40 años y en el medio hay una mejora constante en otros modelos de Audi: el A5 Sportback con Cx de 0,26 o el A4 de solo 0,23.
¿Qué significa e implica una reducción en el coeficiente aerodinámico? Es fácil: se traduce en prestaciones mejores, mayor autonomía y menor consumo...
Cuatro líneas de trabajo sigue el equipo de Moni Islam para conseguir los objetivos de mejora en términos de eficiencia y consumo, con el reto de aumentar al máximo la autónoma eléctrica de un coche como el Audi A6 e-tron. Se trata de reducir las pérdidas de eficiencia en cuatro áreas: aceleración, resistencia al rodamiento, resistencia al aire y frenada. Y para cada una de ellas su equipo desarrolla soluciones después un largo trabajo en simuladores y en el túnel del viento.
Por ejemplo, para aplicar una innovación a un coche de calle se necesitan unas 1.000 horas en el túnel y hasta 3.000 de simulaciones en ordenador. Gracias a ese ingente trabajo, el frontal del nuevo A6 incorpora un difusor que aumenta la autonomía en 12 kilómetros o retrovisores con cámara para ganar otros siete.
He entrado en las entrañas del túnel que usa Audi para todos sus modelos y te aseguro que resulta impresionante tanto por sus dimensiones como la tecnología que emplea (puede alcanzar velocidades de aire superiores a 300 km/h).
Es una instalación casi secreta, donde se requisan móviles al entrar y cada detalle es analizado durante muchas horas. Analizado y debatido, porque siempre existe un trabajo conjunto entre diseñadores y expertos en aerodinámica, donde como ellos mismos me dijeron: "siempre se tratan de encontrar soluciones en el punto medio".
La aerodinámica es crucial en un coche y ha avanzado mucho hasta llegar a un CX de 0,21 como el del A6 e-tron. Por eso la pregunta a Moni Islam era clara: ¿hasta dónde se puede llegar? Y la respuesta fue muy sensata: el margen de mejora existe, pero es complicado bajar porque hay que tener en cuanta otras necesidades del coche en materia de diseño, seguridad... Será complicado, pero estoy convencido de que seguirá mejorando.
La larga tradición de Audi en aerodinámica
Prueba de la importancia que la marca otorga a este capítulo del coche es la exposición que acaba de inaugurar en su museo de Ingolstadt y que he podido visitar para saber todavía más cómo se ha trabajado y progresado en este aspecto desde hace casi 100 años. La aerodinámica es fundamental, en los años 30 los coches tenían un Cx de 0.7 y hoy el A6 e-tron tren alcanza 0.21. Y eso no es solo un dato, significa menor consumo, más distancia a recorrer y más prestaciones.

Hay tres resistencias a trabajar en un coche: el aire frontal, las fuerzas de empuje que crean turbulencias en la trasera y las fricciones laterales. El Porsche 356 en 1948 fue uno de los pioneros en afrontar con éxito las tres y consiguió un Cx de 0.34.
Dentro de Audi, uno de sus grandes logros fue el mítico 100, presentado en 1981 en Frankfurt y con un Cx de 0.30. Contaba con avances grandes para la época, como un frontal que evitaba en buena parte las turbulencias y se proyectó para ser una de las berlinas con menos consumo. Llegó a tener un Cx de 0.29, pero por medidas de seguridad como el paragolpes delantero se quedo en 0.30.
Luego llegaron a tener un prototipo de 0.198, el Audi 8Cw en 1981. Y en producción logró un Audi A2 que con su 0.26 dejaba el consumo en 3,0 l/100. Y llegamos al prototipo Audi A6 e-tron presentado hace dos años con un Cx de 0.24 y que es el origen del nuevo Audi A6 que he tenido la oportunidad de ver por primera vez en esta exclusiva visita a los cuartes generales de la marca de los aros en Ingolstadt.
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David López
Director de Auto Bild
David López está especializado en pruebas de coches de combustión, híbridos y eléctricos. Comparativas y distintos formatos audiovisuales

