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Reportaje

Motor

La increíble historia del Citroën Xantia

Historia Citroën Xantia

La berlina que cambió el rumbo de la marca francesa

En 1993 nació una berlina que supuso un antes y un después en Citroën, tanto en cuestiones de diseño como en rendimiento y tecnología, reportando un enorme éxito de ventas para la marca francesa. Esta es la increíble historia del Citroën Xantia.

A principio de los 90, la marca de los chevrones atravesaba un momento crítico, después de una década de los 70 desastrosa, en la que acabó siendo rescatada por Peugeot, y unos años 80 en los que había conseguido salir a flote, gracias, en gran parte, al exitoso Citroën BX

Pero el BX empezó a dar síntomas de flaqueza a nivel comercial a finales de la década y el fabricante galo tenía que encontrarle un sustituto. Además, el Citroën XM no terminaba de conquistar al público, a pesar de su espectacularidad y su equipamiento vanguardista

Por otro lado, las marcas rivales preparaban modelos interesantes, como el Ford Mondeo o el Renault Laguna. Así que Citroën tenía que hacer muy bien las cosas, si no quería quedarse rezagada. 

La increíble historia del Citroën Xantia

Como es sabido, Citroën siempre se ha caracterizado por sus diseños rompedores y absolutamente diferentes a la competencia. Diseños que solo pueden provocar dos sensaciones: aceptación o rechazo. Lo amas o lo odias. Blanco o Negro. Aquí no hay grises. 

La historia está llena de ejemplos: el 2CV, el DS, el CX, el XM… Sin embargo, el nuevo modelo rompió con esa tradición para apostar por una estética mucho más convencional que gustara a un mayor público. El Xantia debía suponer el inicio de una nueva etapa en la marca y la denominación del modelo también en consonancia con esta idea.

El diseño fue encargado al estudio de Bertone. El resultado fue una berlina compacta con personalidad, pero con una línea menos llamativa que el XM y el BX al que reemplazaba, siguiendo la tendencia iniciada por los AZ y ZX

A 200 km/h y sobre tres ruedas, la carrera más loca de un Citroën Xantia

La parte más destacada era la zaga, con un peculiar diseño a medio camino entre un compacto y un cuerpo de tres volúmenes, gracias a esa especie de repisa al final de la gran lunera trasera. Una solución que provocaba la sensación de que el coche fuese más grande y ofrecía una gran visibilidad posterior. 

El frontal heredaba algunos rasgos del XM, como los grupos ópticos horizontales y estrechos, mientras que la vista de perfil mostraba unos trazos sencillos y una gran superficie acristalada. 

En cuanto al interior del Xantia, la principal cualidad era el espacio disponible para los pasajeros. El coche medía 4,44 metros de longitud, pero el habitáculo estaba diseñado para acoger cuatro pasajeros con holgura. Las versiones más equipadas tenían tapicería de cuero y un completo equipamiento que incluía volante multifunción y control del climatizador

Gama de motores

Historia Citroën Xantia
Tenía una gama de motores atmosféricos y turboalimentados, de hasta 190 CV.

Al principio, el Xantia estaba equipado con motores de gasolina atmosféricos de 1.6, 1.8 y 2.0 litros, con 88, 101 y 122 CV, respectivamente. La oferta diésel la componían un 1.9 litros de 71 CV y un 1.9 turbodiésel con 92 CV que rendía mucho mejor. 

En general, eran motores fiables y robustos, pero bastante convencionales desde el punto de vista tecnológico. Más adelante, apareció un 2.0 16 válvulas con 152 CV y un 2.0 turbo con 147 CV que mejoraba sustancialmente la entrega de par en bajas. La opción tope de gama era un V6 3.0 24 válvulas atmosférico con 190 CV.

A partir de 1995, con la aparición del Xantia Activa, llegó una versión mejorada del 1.9 TD, con 90 CV, y un nuevo 2.1 TD con 109 CV. Este último fue reemplazado en 1999 por un 2.0 HDI, también con 109 CV

Un chasis excelente

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El comportamiento del Xantia era excelente, gracias a la suspensiones y al eje trasero direccional.

Una de las principales cualidades del Xantia era su elevado nivel de confort y comportamiento en carretera. Esto se debía, por un lado, a su eje trasero direccional que giraban las ruedas hasta 3 grados y, por otro, a las suspensiones. 

Esto dotaba a la berlina francesa de una gran agilidad en las curvas y una enorme estabilidad en autovías. 

En cuanto a las suspensiones, algo de lo que siempre ha hecho gala Citroën, el Xantia equipaba en las versiones básicas el sistema HN, similar al del BX, que permitía ajustar la altura del coche en tres posiciones: carretera, fuera de carretera y grandes obstáculos

En cambio, las versiones más potentes y equipadas incluían la suspensión Hidractiva II del XM, pero mejorada en su gestión electrónica. Tenía una tercera esfera por cada eje que podía variar automáticamente la cantidad de gas que sujetaba la carrocería. Cuanto mayor era la cantidad de gas, mayor era la capacidad de filtrado y también la inclinación de la carrocería. 

Llega el Citroën Xantia Activa

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La suspensión Activa era una evolución de la suspensión Hidractiva II.

Aunque la verdadera revolución llegó en 1995 con el Xantia Activa, que equipaba la suspensión homónima. Ese mismo año, apareció también la versión familiar, que ofrecía un maletero enorme de 618 litros. 

La suspensión Activa representaba una nueva evolución tecnológica de la marca en este terreno y consistía en añadir dos tensores al sistema Hidractiva, uno por cada eje, que actuaba sobre la barra estabilizadora. De esta forma, reducía significativamente la inclinación del coche en las curvas.

Activa, la suspensión tan eficaz que llegó a ser peligrosa

La suspensión contaba con dos sensores: uno de giro del volante, que mide las veces que se gira el volante y a qué velocidad; y un sensor de velocidad, que monitoriza la velocidad lineal del vehículo. 

Gracias a la electrónica, el sistema funcionaba con una rapidez increíble y permitía a los tensores de las estabilizadoras actuar antes, incluso, de que la carrocería comenzase a inclinarse. 

Sin embargo, este grado de sofisticación también tenía un lado negativo: requería de un mantenimiento mayor. El sistema de suspensión de un Xantia Activa tenía diez esferas y, cuando una de ellas estaba en mal estado o algunos de los casquillos de las estabilizadoras estaban desgastados, el coche tendía a balancearse incluso parado. 

Ocho años de éxito

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Se vendieron más de 1.200.000 unidades del Xantia en ocho años.

En 2001 llegó el final del Xantia, después de un lavado de cara en 1998 que incluyó leves cambios estéticos y un equipamiento de seguridad más elevado. Desde 1993 hasta 2001, se fabricaron un total de 1.216.734 unidades de la berlina francesa

Es probable que el Xantia no sea tan recordado como otros modelos de la compañía, al tener una estética mucho más convencional y, se podría decir, con muy poco ADN Citroën. Pero no es menos cierto que ha sido uno de los modelos más exitosos de la marca y uno de los coches más confortables que se han fabricado jamás. 

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