Reportaje

El estado de las carreteras españolas: como en 1985

Vicente Cano

11/04/2014 - 10:18

Según el último informe de la Asociación Española de la Carretera, el estado de las carreteras españolas se encuentra en el mismo nivel, sino peor, que en el año 1985.

El estado de las carreteras españolas está al mismo nivel que en 1985, o incluso un poco peor como puedes comprobar en el gráfico de abajo, que pertenece al último informe sobre necesidades de inversión en conservación que ha elaborado la Asociación Española de la Carretera –AEC-. El resultado es alarmante, sobre todo, porque hace solo dos años del último estudio y esto subraya que el empeoramiento de la red nacional alcanza el 20% en las vías gestionadas por el Estado y un 10% en las que pertenecen a comunidades autónomas y diputaciones forales.

“Tan solo un golpe de timón en los Presupuestos Generales del Estado de 2015 evitaría la debacle de nuestro patrimonio viario”, afirma Juan Francisco Lazcano, presidente de la AEC. Según el Banco Mundial, para conservar las carreteras adecuadamente, hace falta invertir anualmente un 2% de su valor total y, si Fomento estima que el valor patrimonial de toda la red alcanza los 175.000 millones de euros, el resultado daría que se necesitan 3.500 millones. Por suerte, gran parte de las carreteras españolas son de construcción relativamente reciente, de manera que arreglar su deterioro solo requeriría una dotación de 6.200 millones de euros.

El 95% de esa inversión en matenimiento de las carreteras debería ir directamente a la reposición y refuerzo de firmes, donde cada euro no invertido a tiempo, se convierte en cinco a los tres años y 25 euros a partir del quinto. Esas grietas que ves en muchas carreteras filtran el agua hacia capas inferiores, donde terminan formándose balsas que hacen que la avería sea mucho más costosa de reparar y sus consecuencias, más peligrosas para los conductores. Sobre un asfalto pulido por el paso de vehículos y los elementos del clima, fácilmente, una frenada de emergencia puede alargarse 20 o 30 metros.

No hace falta recordar cuáles pueden ser las consecuencias desde aquí, cuando a veces le podemos dar un suspenso a unas goma en una comparativa de neumáticos porque su frenada en seco es dos o tres metros más larga. Y si a todo esto añades unas condiciones climáticas adversas, ya no digamos, porque en el estudio de la AEC también se han analizado otros elementos que contribuyen a la seguridad vial, como la señalización vertical, la horizontal, las barreras metálicas de seguridad o los elementos de balizamiento.

No todos ellos se llevan un claro suspenso como puedes ver en los gráficos, pero por poner algunas cifras sobre la mesa, el 33% de la señales verticales han excedido su vida útil, el 53% no se ven de noche adecuadamente y haría falta volver a pintar las marcas viales en 52.000 kilómetros de la Red Nacional de Carreteras, aunque en este apartado es en el que nuestros gobernantes se han puesto un poco más las pilas. Una de las primeras acciones al respecto de las carreteras que se tomaron desde algunas administraciones al principio de la crisis económica fue apagar las luces de algunas vías.

En este aspecto, que también ha sido analizado en el estudio de la AEC, hay una cosa que llama más la atención que la falta de luz que hoy acusan el 66% de las vías: todavía hay un 16% de carreteras con un exceso de iluminación. Quien escribe, por trabajo, viaja frecuentemente a Alemania y, personalmente, siempre me ha llamado la atención que los alrededores de nuestras ciudades parecen –o parecían- árboles de navidad en comparación con la sobriedad lumínica de las vías que rodean Berlín o Munich. Está claro que, en materia de infraestructuras, aquí se ha gastado al más puro estilo de los nuevos ricos.

¿Qué sugieren hacer desde la AEC para resolver este problema de manteniemto en las carreteras? Según Juan Francisco Lazcano, la solución de urgencia pasa por crear una especie de Plan PIVE de la carretera, solo que su dotación multiplicaría necesariamente la que tienen las ayudas a la compra de vehículos. A largo plazo, parece que lo más recomendable sería el establecimiento, por ley, de un presupuesto de conservación cercano a ese 2% recomendado por el Banco Mundial. Cuando Pere Navarro estuvo al frente de la DGT, propuso dedicar el dinero de las multas a este propósito. Pues bien, nada se hizo entonces y ahora, con los 400 millones de euros recaudados en las sanciones en 2013 ya no llega para tapar agujeros, ni baches.

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Vicente Cano

Redactor

Ferrolano de corazón, getafense de adopción, en periodismo desde hace 20 años. "Ser feliz es querer lo que se tiene, no tener lo que se quiere"

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