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Lluvia, averías, noche... los peligros de la carretera (I)

Lluvia, averías, noche... los peligros de la carretera (I)

Noelia López

22/03/2014 - 13:00

Ponerte al volante no es un factor de riesgo en sí, pero todo lo que rodea a la conducción puede provocar situaciones de riesgo que no siempre se pueden evitar. Aquí tienes algunos de los peligros de la carretera más comunes

Aunque ponerte al volante sea una cosa que haces por puro placer, los peligros de la carretera siempre están ahí. Muchas veces son inevitables: si llueve o hay niebla, por ejemplo, tienes dos opciones. O te quedas en casa esperando a que  pase (algo que igual no entenderían tus jefes cuando se lo contaras), o te lanzas a la carretera, algo que por otra parte seguro que haces y que no entraña demasiado riesgo si conduces con cabeza y sentido común.

Muchas veces nosotros mismos provocamos inconscientemente situaciones de peligro. Por ejemplo, ante un accidente la señalización es vital. Recuerda que es importante que pongas el triángulo, y que lo hagas a una distancia prudencial para que los que vienen por detrás (¡y por delante en vías de doble sentido!) sepan que se van a encontrar con tu coche. Y no está de más que repases unas cuantas nociones de primeros auxilios para saber cómo actuar en caso de accidente.

Por ejemplo, hace un par de semanas, mientras preparaba el test del Peugeot RCZ-R que pudiste leer en AUTO BILD 427, me metí en la típica carretera a la que llamas así por respeto. En ese tramo suelo probar las suspensiones, que en el RCZ-R son de todo menos blandas. Al girar una curva, ¡zas! Una placa de hielo de las que parece que la naturaleza ha puesto a mala leche me descolocó ligeramente la trasera. Como iba despacio, el ESP y un poco de volante fueron suficientes para controlar la situación. Pero es que, cuando me estaba danto una palmadita en la espalda por haber solventado una situación imprevista con una clase y elegancia propias de Walter Röhrl (es un decir), me encontré con una furgoneta que circulaba como a 10 km/h porque había habido un desprendimiento en la carretera. En un minuto tres peligros de los gordos: ¡parecía hecho aposta!

No es que te tenga que pasar a tí (puede que sí), pero, por si acaso más vale saber qué hacer. Asi que empezamos con el repaso a los principales peligros de la carretera:

Lluvia y agua en la calzada:

Si te ves inmerso en un chaparrón de los gordos, lo mejor que puedes hacer es abrir bien los ojos. No solo porque la visibilidad baja, sino porque conviene que escanees la carretera: si te vas a meter en una balsa de agua, intenta seguir la huella del coche de delante y procura reducir lo máximo que puedas la velocidad, pero dentro del charco no frenes. Si sufres ‘aquaplaning’, tienes que controlar el coche con la dirección e intentar salir a base de acelerador. Estos son algunos consejos de conducción con lluvia.

Bajadas largas:

Los frenos de hoy en día no tienen que ver con los de hace unas décadas; en conducción normal no te darán problemas. Pero es importante que utilices el freno motor para retener el coche o, al menos, que no aceleres como si no existiera un mañana, para evitar someter al equipo a un sobreesfuerzo que desemboque en ‘fading’. Este peligro de la carretera surge cuando las pastillas se calientan tanto que desprenden un gas, y ese gas se interpone entre estas y el disco. Resultado: catástrofe. Por cierto, cuesta abajo la fuerza de la gravedad ‘tira’ del coche: ojo en las curvas, porque es más fácil perder el control.

Carreteras resbaladizas:

El suelo mojado puede hacer que la distancia de frenado llegue a duplicarse, lo que puede ser un problema si te aproximas a una retención o frenas tarde porque te has despistado. También hace el asfalto más deslizante, por lo que te puede ocurrir como a mí durante la sesión de fotos del Renault Clio 2.0 140: haciendo una foto, cuando menos me lo esperaba se fue de morro y al levantar el acelerador me dio un latigazo que descolocó la trasera justo cuando el fotógrafo apretaba el botón.

Averías:

Cuando te quedas tirado, siempre te va a ocurrir en el peor sitio posible. Es la Ley de Murphy. Pero tus grandes aliados son el sentido común y los triángulos de señalización. Apártate todo lo que puedas de la vía y, siempre, pon el triángulo de señalización a 50 metros por detrás del coche. Si estás en una carretera de doble sentido, también tienes que poner otro por delante a la misma distancia. ¡No olvides utilizar el chaleco!

Deslumbramiento:

Sobre todo en primavera (ojo, en esta época hay qu tener cuidado con las alergías) y en plena hora punta, el sol está justo donde más molesta: enfrente de tus ojos. Ni gafas de sol ni parasoles ayudan demasiado. Solo te queda fijarte bien en el de delante y andar ‘presto’ con el freno. Date cuenta de que, aunque es completamente de día, la visibilidad es escasa, por lo que para minimizar los riesgos de este peligro de la carretera es importante encender las luces de cruce, sobre todo para que el de atrás te vea mejor. En vías convencionales ten cuidado porque los rayos de sol pueden llegar a ‘ocultar’ a un ciclista o peatón que esté en tu trayectoria.

Suciedad:

Si eres motero, te pondrá los pelos de punta solo imaginarte circular por un arcén con suciedad. En coche quizá es menos peligroso, pero también tiene su ‘miga’: en una curva sucia puedes acabar en el sembrado de al lado, aunque también te puedes llevar en la rueda un bonito ‘souvenir’ con forma de clavo, que es lo que nos ocurrió durante la sesión de fotos del Audi A1 quattro. Tampoco deberías olvidar que se acumula en los bajos del coche y aparte de antiestético, puede acabar deteriorando la pintura y generando óxido.

Noche:

No sé si te has dado cuenta alguna vez de que por la noche no se ve y esto es un auténtico peligro. En ciudad no es raro encontrarte con alguien a quien se le ha olvidado encender las luces, lo que, al haber iluminación es menos grave que si ocurre en la típica carretera entre pueblos completamente oscura. Ojo al dar las largas porque puedes deslumbrar al que llevas delante (¡sanción de hasta 300 euros!). Y los antiniebla, mejor déjalos para cuando haya niebla o circules por una carretera de las denominadas ‘de montaña’, porque te pueden multar también.

Frío:

Si vives en zonas donde la temperatura media de invierno baja de los 7 grados, lo mejor es que utilices neumáticos de invierno. No creas que solo valen para ir por la nieve. Su compuesto es más adecuado para mantener la adherencia cuando el asfalto está a muy baja temperatura, aunque a cambio su velocidad máxima permitida es menor (pero superior a la legal, claro). Si vas con ‘gomas’ de todo tiempo, ten en cuenta que el frío reducirá su capacidad elástica, con lo que perderá eficiencia, sobre todo en curvas.

Pero, espera, que hay más... Nieve, barro, baches, niebla, aire... son también peligros de la carretera.

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Noelia López

Redactora de AutoBild.es

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