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Prueba

Motos

Prueba Yamaha Niken: una tres ruedas brutalmente diferente

Prueba Yamaha Niken: una tres ruedas muy diferente
Nota

9

Una prueba radicalmente distinta... de una moto ídem con la que no te dejarán de mirar.

Esta es una de las motos más esperadas de 2018, y al menos nosotros estábamos deseando tenerla en nuestra redacción para descubrir cómo se iba a lomos de una máquina así. Porque si un scooter para el carnet B con esta configuración ya no sorprende a nadie (aunque muchos aún no conozcan bien todas sus bondades), la primer moto-moto grande con estas características es toda una revolución, tanto para los que son asiduos a nuestra web y están al día de las últimas novedades como para los que de pronto se topan con ella en un semáforo y se retuercen el cuello al cruzar. Para todos, esta es nuestra prueba de la Yamaha Niken, una moto de tres ruedas brutalmente diferente... en un supertest, también, distinto. 

Motos Yamaha: todos los modelos y precios

Como te contamos hace meses, cuando la vimos desde cerquita por primera vez, este llamativo monstruo es una motocicleta grande con todas las letras, sus seis marchas y prestaciones de 'R', pero con un tren delantero ancho y sobredimensionado. A pesar de no contar con una gama de colores diferentes y no ser precisamente llamativa en el apartado cromático, lo primero que tienes que hacer antes de subirte a la Niken es aprenderte bien la ficha técnica, el precio y las curiosidades, porque desde ese momento te vas a convertir en el más popular de la clase (o de la zona por donde circules) y te van a acribillar a preguntas sin preliminares: "¿Qué tal va?"; "¿Se puede dejar fija al aparcar?"; "¿Se puede conducir con el carnet de coche?"; "¿Cuánto cuesta?"...

Pues ya con la lección bien aprendida y algún "Sorry, mi no hablar español" cuando hay prisa, arranco esta maravilla tecnológica -cuajada de soluciones que van mucho más allá del eje delantero- y escucho su motor tricilíndrico de 847 cc y 115 CV. Es de lo poco que ya conocíamos, pues la base es el de la Yamaha MT-09 y la Yamaha Tracer 900, sólo que aquí las leyes de la física serán distintas hasta en la manera en la que transfiera la potencia al eje trasero.

A lomos de esta especie de de extraterrestre moteril, me intento adaptar a los mandos. Son familiares, pero en el puño izquierdo, las cosas no son exactamente como en otros modelos de la firma (el menú, el botón de las luces de largo alcance no va delante de la piña...), pero nada del otro mundo. El completo display, totalmente digital, es muy completo y en la parte superior puedes ver el control de tracción -elemento importantísimo en esta moto- que tienes seleccionado, de los dos disponibles. 

La única pega es que está muy expuesto a las intemperie (la pantalla de serie también es fija y queda muy baja en aras del diseño y la deportividad) y cuando llueva -que ya te adelanto que nos va a caer la de Noé- la información no es tan clara. Pero, si lo piensas, ¿en qué motocicleta no sucede algo parecido cuando te empapas? 

Todo listo y aún en seco, inconscientemente trato de quitar el freno de mano y el bloqueo del eje delantero, como en el Piaggio Mp3, el Peugeot Metropolis o en cualquier representante de la familia Quadro. Y no, no existe ninguno de estos elementos. A ver, Fersainz, ¡ponte en modo moto-moto! 

Calentamiento en ciudad

Ya mentalizado (o 'motolizado'), voy a salir y se me cala el artefacto. ¿Falta de potencia? En absoluto: un poquito más de peso del acostumbrado que obliga a aumentar un poco las revoluciones al arrancar, retorciendo algo más su sensible acelerador. También es cierto, que de los tres modos de conducción, estoy en el más 'civilizado', con lo que prima la suavidad. Así lo dejo. Primera marcha, segunda...; primera curva, segunda... Aún no le hecho kilómetros y ya extraigo otra interesante conclusión: la experiencia adquirida en la dulce Yamaha Tricity 125 habrá tenido parte de 'culpa' o no, pero el caso es que el eje delantero de la Niken no ofrece ninguna resistencia a la tumbada. Y eso es bien, MUY bien. 

Sigo adaptándome a su comportamiento y empiezo a tener claro que en ciudad, aunque no es más incómoda que cualquier moto de mediana-gran cilindrada, la estoy desaprovechando. Eso sí, como resulta algo ancha (no lo es especialmente según la ficha técnica que ves abajo, pero sí impone), tampoco invita a meterse por zonas muy estrechas.

La suspensión sorprende para bien en baches, badenes/resaltos... Y, en curvas muy cerradas, aumenta mi confianza a medida que noto que todo responde a la perfección y es más ágil de lo que parece. Y ya puestos a destacar algo práctico de una moto que no está pensada para deleitarte con un gran maletero o con un cambio pilotado o automático, se agradece que la suspensión trasera tenga precarga sin necesidad de usar herramientas y que el tubo de escape sea tan corto, porque no molesta al tacón de la bota -como en otras R como las Kawasaki Z y Ninja de bajas cilindradas- y, en cambio, evita exceso de calor en el muslo derecho y riesgo de quemaduras para el pasajero al montar y desmontar.  

Carretera, por fin      

Salgo de la urbe menos fatigado de lo que pensaba -y sin voz por hablar de la Niken a gritos bajo el casco hasta con la Policía Local, que por supuesto también me ha parado para verla y preguntarme- y encaro por fin carretera. Esto supone todo un balón de oxígeno... y aire frío, porque el semicarenado protege mejor de lo que creía, aunque la pantalla, como decía antes, es muy baja para una aburrida autopista. 

Empieza a llover y aprovecho este momento para probar el control de crucero con el modo de conducción intermedio ('2', algo así como un 'Road', entre 'Urban y Sport', si esto tuviera nombres), que aunque tiene su propio 'diseño' y manejo, no dista mucho de otros de la competencia: se desactiva al frenar, pero hay que tener cuidado si sólo aceleras, los parámetros se mantienen y te distraes. Nada realmente nuevo bajo el sol, no obstante. 

Me acomodo en el asiento y me relajo todo lo que se puede uno relajar en un vehículo así. El confort de marcha es notable, porque el hecho de que las ruedas anteriores cuenten con un generoso diámetro tiene una explicación que va mucho más allá de impresionar en los semáforos: no se generan esas vibraciones tan incómodas que penalizaban tanto el comportamiento en carretera de los primeros scooters de tres ruedas. 

El viento lateral va en aumento y la estabilidad de la Niken empieza a brillar por sí misma, así que poco a poco voy agradeciendo que el eje delantero pese más que en cualquier otra moto grande del mercado. A continuación, sorpresa agridulce (agria por el susto, dulce por el resultado): un coche se cruza y tengo que hacer una frenada de emergencia. Y el hecho de contar delante con dos ruedas hace que la frenada se potencie con un excelente trabajo coordinado entre las pinzas (dos), los discos (dos), los neumáticos (dos) y los amortiguadores (cuatro -doble tubo de la doble horquilla invertida-) y regulables en dureza. Por no hablar del ABS, del trabajo del chasis en el reparto de pesos y de todo lo que evita que este prudente probador acabe en el suelo. ¡Bravo! 

Cuando el sol no brilla, la Niken sí lo hace

Me acerco a una sierra madrileña que no se dibuja en el horizonte debido a los nubarrones grises. Y mientras que en otra moto de ocio me daría pereza subir con el asfalto tan resbaladizo, algo me dice que, paradógicamente, la Yamaha Niken podría brillar especialmente allí. ¿Por qué? Precisamente, por una configuración tan personal.

De momento, no veo ninguna concesión invernal de serie ni para viajar, pero hay que tener en cuenta que la respuesta del fabricante será el próximo lanzamiento de la Yamaha Niken GT, presentada en el Salón Eicma 2018. El paso por curva sigue siendo sorprendentemente bueno, tanto, que te confías, te confías... hasta que notas que con firme deslizante, sigue en su sitio, pero es la rueda trasera la que empieza a deslizar. 

Prueba Yamaha Niken niebla
Prueba Yamaha Niken niebla
Prueba Yamaha Niken mojado

¿Un comportamiento preocupante? En realidad, no, porque el control de tracción -ahora, en modo dos, más intrusivo- hace bien su trabajo y enseguida todo vuelve a su lugar. Lo que pasa es que, esto es algo que tienes que tener siempre en cuenta para evitar la tentación de abrir gas antes de tiempo y que el disfrute acabe en disgusto. ¿Es por tanto un defecto? Digamos, que el excelente agarre del tren delantero en buenas y malas condiciones tiene este punto a valorar y puede ser tu mayor aliado o tu peor enemigo si no dominas aún las particularidades de la Niken. Punto. 

Otra ventaja: cuando se me hace de noche, la iluminación es muy buena, los intermitentes son de led y al estar delante situados en los retrovisores (muy bien diseñados, por cierto), resultan especialmente perceptibles para el resto.

Escapada y disfrute

Otro punto favorable de esta montura es que, como la superficie de 'chapa' es amplia, Yamaha se ha permitido el lujo de instalar un depósito de 18 litros de aluminio, por lo que me puedo escapar al día siguiente a zonas lejanas de sol, poner el modo de conducción más radical y apurar más las aceleraciones, las tumbadas y las frenadas. ¡Guau! ¿Y ese reparto de pesos de 50-50 prometido por el fabricante -que es muy honesto y especifica "con piloto"-? Ahora sí que me siento encima de una auténtica R con unas cualidades dinámicas brutales. 

Prueba Yamaha Niken

La posición sigue siendo buena, ataco cada esquina de la vía con decisión, pero, como decía al principio, en ningún momento tengo que lanzar la moto con excesiva fuerza, porque el giro es impecable (el ángulo máximo es de 45 grados). Ahora no extraño para nada una pantalla más elevada ni me sobra ninguna de las dos ruedas delanteras... ni me apetece en absoluto devolver la Niken al concesionario, aunque vuelva la niebla de regreso a casa. 

¿Precio elevado?

El precio de la Yamaha Niken es de 16.349 euros, lo que no es ninguna broma. Pero claro, si piensas en todo el despliegue tecnológico que lleva, al margen del desarrollo de chasis y suspensiones de una moto tan curiosa, con tanta calidad y tan buen comportamiento, a lo mejor lo relativizas. Porque detrás de sus sugerentes formas, de su calidad en general y de su tecnología Leaning Multi-Wheel (LMW) y diseño Ackermann, esta tres ruedas lleva de serie, tres modos de conducción (D-Mode), embrague asistido antirrebote, sistema QSS de cambio rápido. Por no hablar de extras, como el asiento deportivo, el escape Akrapovic... 

Conclusión

Según estoy de vuelta, pienso en que, tras esta exhaustiva prueba, la Yamaha Niken es brutalmente diferente, tiene un diseño impactante, una base mecánica contrastada, un comportamiento único, ofrece diversión a raudales, aporta un plus de seguridad en malas condiciones que brilla tanto como su radicalidad en seco...

Prueba Yamaha Niken tres ruedas

Entro en el garaje y una legión de vecinos me esperan para un nuevo interrogatorio. La ventaja es que, además de los datos técnicos y de repetirles que no se puede conducir con carné B, ya estoy en condiciones de deleitarlos con todo tipo de detalles, aventuras, dejarles hacerse selfies con morritos para sus redes sociales. Y ellos invitan al café. 

Datos técnicos de Yamaha Niken

  • Tres cilindros en línea, transversal, 4 tiempos, refrigerado por líquido, DOHC, 4 válvulas
  • 847 cc
  • 87.5 Nm a 8,500 rpm
  • 115 CV a 10.000 rpm
  • 6
  • Doble horquilla telescópica invertida de 110 mm de recorrido (delante) y suspensión tipo eslabón sw 125 mm (detrás).
  • Dos discos de 298 mm (uno en cada rueda), delante y un disco de 282 mm, detrás.
  • 2150/885/1.250 mm
  • 263 l
  • 820 mm
  • 120/70 R 15 (delante) y 190/55 R 17 (detrás)
  • 18 litros
  • Euro 4
  • A
  • 16.349 euros.
  • Gasolina

Conclusión

Lo mejor

Agarre del tren delantero en seco y en mojado, estética, frenada, control de tracción y ABS, diversión.

Lo peor

Poca protección aerodinámica de serie, botonería confusa, precio.

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