Prueba

Coches 4x4

Volkswagen Amarok V8 TDI Passion

Kike Ruiz

El Volkswagen Amarok ofrece espacio de sobra. Tanto, que cabe incluso un motor V8 diésel. En AUTO BILD ya lo hemos probado y nos ha encantado…

Enorme, robusto y funcional. Durante mucho tiempo, el Volkswagen Amarok ha sido ante todo una herramienta de trabajo para agricultores y gente de oficios que requieren un robusto compañero con ruedas. O, en su caso, un coche de recreo para cowboys de ciudad, al estilo de los enormes pick up sobreelevados que pueblan el centro de Estados Unidos. Eso sí, su potencia máxima nunca ha superado los 180 CV. Ok, esto no suena demasiado a aventura y libertad.

Pero ahora va a cambiar la percepción que tenemos sobre este Volkswagen, pues llega una versión que se mueve entre el lujo y la deportividad, con pintura metalizada negra específica, la opción de revestirlo en cuero por dentro y, sobre todo, un poderoso diésel V8 modificado.
Tras el sugerente nombre Volkswagen Amarok V8 Passion están el constructor de vehículos Dirks y el especialista en motores MTM, habitual en las preparaciones de Audi y VW. Así, la potencia del portentoso diésel llega a los 410 CV y el par, a 930 Nm.

Por eso, mejor dejo de hablar y me subo a esta bestia. Por los escapes laterales pintados de azul, situados bajo las puertas traseras, llega un bramido similar a una tempestad y las dos toneladas salen disparadas hacia delante. Se toma un segundo para respirar, luego explota definitivamente y ya no hay quien lo pare. Avanza cada vez más rápido, como una avalancha de color negro.

Si hago kickdown y dejo hacer su trabajo al cambio de ocho velocidades de doble embrague (y siempre que vaya por asfalto, claro), se pone a 100 km/h en 6 segundos. Y mientras el modelo de serie deja de subir a partir de 180 km/h, aquí la aguja no se detiene hasta los 240 km/h. Es entonces cuando el conductor del coche que llevo detrás debería sacar los prismáticos para no perderme de vista... Hasta que paro en una gasolinera, claro, lo cual suele pasar muy a menudo: con una conducción tranquila llega fácilmente a los 12 litros, y si me aplico sobre el acelerador es muy probable doblar esta cifra.

Los preparadores no se han limitado a meter tanta potencia bruta bajo el capó. Para controlar las dos toneladas, ahora el Amarok equipa discos de freno formato pizza de 22 pulgadas y las ballestas traseras han sido reemplazadas por suspensiones neumáticas. Así, cuando me pongo a 200 km/h por la pista de pruebas, el Amarok no va como un canguro desbocado con el morro cabeceando, sino preciso como un tren de alta velocidad. Y si eres de los que viaja tranquilo, incluso percibirás un buen grado de confort que lo hace apto para viajes largos.

Y es que las posibilidades de uso han aumentado: ahora te sientas sobre una suave tapicería Alcantara y el aire del climatizador sale por las toberas de un Audi A3. Solo me rechina que, en torno al volante, sigue quedando demasiado plástico duro a la vista que, eso sí, quedará cubierto por cuero mullido cuando empiece la producción. De momento ya hay una lista de 30 interesados en este Amarok vitaminado. Fans de verdad, de esos a los que no espanta un precio entre 180.000 y 200.000 euros.

Imagen de perfil de Kike Ruiz

Redactor de AUTO BILD

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