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Porsche Boxster PDK: estrena diseño y medidas de ahorro

En esta tercera generación, el Porsche Boxster con cambio PDK ha logrado afinar su respuesta y se ha preocupado de incorporar mejoras que optimizan su eficiencia. Ahora, además, es más ‘cañero’.

El Porsche Boxster es un coche que quizás no cuente con todo el respeto que merece. Algunos solo tienen ojos para el 911 y otros, puestos a comprar un roadster, prefieren uno de renombre de la competencia antes que el Porsche más barato de la gama. Para gustos, colores. Pero te aseguro que el Boxster es un co-cha-zo.

Esta nueva generación (981), más que por sus cambios estéticos, destaca por las modificaciones estructurales. Ahora tiene una mayor distancia entre ejes (60 mm) y unas vías más anchas. El eje delantero se amplía en 40 mm y el trasero en 20. Además, se ha logrado reducir el peso en 25 kilos (no parece demasiado, pero no está nada mal si tienes en cuenta que ahora es un coche más grande), por lo que esta versión con cambio PDK marca un máximo de 1.415 kg. De esta forma, se consigue un objetivo que en Porsche parece cada vez más complicado: mejorar el comportamiento.

La unidad de pruebas está equipada con el siempre recomendable paquete Sport Chrono y, por tanto, al presionar el botón Sport Plus el chasis se transforma por completo, se vuelve mucho más duro y hace que el Porsche Boxster se pegue a la carretera. 

Donde más he notado las modificaciones estructurales es en los cambios de peso, al enlazar varios giros: ahí se muestra muy estable y eficaz. El eje delantero se mete en las curvas con una precisión increíble, apoyado en la nueva dirección eléctrica, que no me ha parecido que pierda ni un ápice de su solvencia respecto a la anterior electrohidráulica. Además, el eje trasero empuja con brío y sin pasarse de ímpetu. Eso es lo bueno, porque siempre tengo la sensación de tenerlo controlado, por mucho que abuse del pie derecho.

El tradicional propulsor de seis cilindros enfrentados (bóxer) también cuenta con algunas mejoras que le hacen ganar algo de empuje y, sobre todo, reducir el consumo y las emisiones. Ahora tiene 187 cc menos, pero aumenta su potencia en nueve caballos, hasta un total de 265. Esto ha hecho posible que logre unas prestaciones verdaderamente buenas. La unidad de pruebas incluso ha mejorado los valores oficiales. Alcanza los 100 km/h en solo 5,1 segundos y te permite hacer adelantamientos en carreteras secundarias con la máxima seguridad, porque pasa de 60 a 100 km/h en 2,6 segundos.

En cuanto al consumo, no ha logrado conformarse con los 7,7 litros que declara Porsche, pero gracias al Start-Stop (de serie) y al nuevo sistema de conducción a vela (cuando vas a velocidad constante y levantas el pie del acelerador el motor se queda al ralentí y así se logra ahorrar algo de combustible) que incorpora la caja de cambios de doble embrague PDK de siete velocidades, marca un consumo medio de 9,3 litros. 

No puedo pasar por alto su espectacular capacidad de frenada, ya que se detiene en menos de 33 metros desde una velocidad de 100 km/h, tanto en frío como en caliente. No importa cuantas veces repitas la maniobra, porque demuestra tener una resistencia a la fatiga a prueba de bombas.

Otra novedad importante en el nuevo Porsche Boxster es la capota de lona, que ahora está construida con materiales más ligeros. Se abre y se cierra (según he podido medir) en 10 segundos y permite accionarla con el coche en marcha hasta a 70 km/h. También me gustaría destacar que no se olvida de aspectos prácticos, ya que sigue contando con dos maleteros (130 litros delante y 150 detrás), que te sirven perfectamente para viajar con un par de maletas en una escapada de fin de semana. 

Vistos los aspectos principales del nuevo Boxster, es el momento de contarte algunas curiosidades de esta nueva generación, que puede que no sean tan determinantes para demostrar su valía, pero que a buen seguro te harán quedar como un rey cuando se las cuentes a tus amigos. Por ejemplo, que la estructura de los faros delanteros tiene un diseño que rememora a los míticos Porsche 917 o 906 que participaron en Le Mans, o que ahora las dos tomas de aire de las aletas traseras sirven para refrigerar el motor (antes solo una era funcional). También resulta curioso descubrir que, con el afán de reducir peso (y, aunque no lo reconozcan abiertamente, de ahorrar costes), es el primer Boxster que no tiene cubrecapota cuando esta queda plegada.

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En esta tercera generación, el Porsche Boxster con cambio PDK ha logrado afinar su respuesta y se ha preocupado de incorporar mejoras que optimizan su eficiencia.