He probado el Opel Grandland Hybrid: su pequeño motor mueve mucho coche con soltura, y consume poco

Coche grande, motor pequeño: el nuevo Opel Grandland Hybrid viene con un bloque de gasolina tricilíndrico de 1,2 litros y 145 CV. ¿Una combinación acertada? AUTO BILD lo pone a prueba.
Grandland: suena a un país grande y abierto. Y a gran responsabilidad. Al fin y al cabo, este SUV es ahora el modelo tope de gama de Opel, tras leyendas como el Diplomat y el Senator. O, más recientemente, el Insignia.
Aquel medía casi cinco metros de largo, el Opel Grandland mide 4,65, así que tampoco es pequeño. El diseño es anguloso, dinámico, moderno; como todos los modelos actuales de Opel, el Grandland también lleva el característico “Visor” de la marca.
También en el interior, Opel apuesta por líneas rectas y marcadas. Consola central alta y ancha, muchos materiales distintos. AUTO BILD lo pone a prueba.
Interior
La pantalla táctil para el sistema multimedia es de 16 pulgadas. El manejo es, en parte, algo confuso. Los numerosos menús multimedia están lejos de estar organizados de forma lógica, y la pantalla táctil responde con retraso.
Los cinco diseños distintos para la pantalla del conductor de 10 pulgadas (y el Head-up Display) se seleccionan con un botón en la palanca situada a la izquierda de la columna de dirección, que lleva un símbolo de faros claramente visible. El botón de la derecha, en cambio, lleva el símbolo del sistema lavaparabrisas… y con él se maneja el ordenador de a bordo, claro.
Pero también hay cosas que elogiar: como la fila extra de botones para el climatizador, el bonito mando giratorio para el volumen y los botones de acceso directo al sistema multimedia, por ejemplo.
Los asientos Intelli delanteros están bien diseñados, y garantizan la comodidad con el sello AGR. También en la espaciosa parte trasera se viaja confortablemente en un asiento mullido, el maletero tiene una capacidad de entre 550 y 1.645 litros, y la carga útil es de 491 kilos.
Motor
El Grandland probado aquí viene con un sistema híbrido de 48 voltios. Incluye un motor de gasolina tricilíndrico de 1,2 litros, caja de cambios automática de doble embrague de seis marchas (eDCT), un motor eléctrico (PSM) integrado en la caja de cambios y una batería pequeña (0,9 kWh); la potencia total del sistema es de 145 CV.
El Grandland aceleró de 0 a 100 km/h en nuestro test en 10,2 segundos, y alcanza una velocidad máxima de 202 km/h. Acelera con soltura y rapidez hasta unos 160 km/h, a partir de ahí se vuelve más lento. El sistema híbrido, como en pruebas anteriores de modelos Stellantis, da la impresión de estar poco refinado.

El motor eléctrico emite un zumbido permanente, como un tren suburbano, el pequeño tricilíndrico suena áspero, y las transiciones entre los tipos de propulsión son claramente perceptibles.
Comportamiento: consumo bajo, autonomía elevada
En la prueba, el Grandland consumió apenas 5,9 litros/100 km. Esto da una autonomía de 930 kilómetros… con un motor de gasolina. Muy bien. El truco está en que el Grandland circula grandes tramos en ciudad en modo eléctrico, de forma muy discreta.
Opel ha afinado bien el Grandland con tracción delantera. Se conduce con tranquilidad, el ESP interviene pronto y con fuerza. Con las llantas de 19 pulgadas (de serie en el acabado GS), el Grandland toma las juntas transversales y similares con cierta rigidez, pero mantiene la compostura en ondulaciones largas.

En ese contexto, la dirección encaja bien: algo ligera y no especialmente comunicativa, pero responde de forma lineal y precisa. Y el Opel frena bien: con los discos calientes, necesitó 34,5 metros para detenerse desde 100 km/h.
Factores para decidir la compra
El Grandland llega con un diseño moderno, espacio y, sobre todo, una motorización eficiente. Aunque esta, al igual que el sistema multimedia, aún podría pulirse un poco más.
Valoración
Nota 8
Lo mejor
Consumo ajustado, autonomía elevada, motor eficiente con prestaciones correctas, espacio interior, confort de marcha.
Lo peor
El sistema híbrido tiene una respuesta poco refinada, el sistema multimedia resulta algo farragoso.