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Coches 4x4

Opel Grandland X: un gran contrincante que aguará la fiesta a muchos SUV

Vicente Cano

28/09/2017 - 09:00

Probamos el Opel Grandland X, el último en llegar de los modelos SUV, perdón X, de Opel, y que fue desarrollado antes de su unión al Grupo PSA, pero conjuntamente con los galos. Un punto importante porque este crossover está ya perfectamente escalado entre ambas líneas de producto

Durante la presentación internacional, he podido probar el Opel Grandland X las dos versiones inciales equipadas con cambio manual: el 1.2 Turbo de 130 CV y el 1.6 diésel de 120 CV. Ambos motores pueden encargarse también con un cambio automático de seis relaciones que no he tenido tiempo de probar, por ahora. Con unas dimensiones de 4.477 mm de largo, el Grandland X es justo 20 centímetros más grande que el Mokka X, pero no es menos ágil ya que para empezar pesa unos 100 kg menos (1.350 kg) que su hermano menor.

Sin duda, Opel está resolviendo su gran asignatura pendiente durante años sin perder algunas de sus mejores esencias, como la disponibilidad de tecnologías como los faros AFL LED, que este Grandland X también ofrece. De hecho, me ha gustado mucho cómo están integrados en la nueva parrilla que este modelo, como el Crossland X, ha incorporado y cuyas franjas de luz parecen extender las lamas y del frontal hacia los laterales. El nuevo SUV de Opel no es especialmente alto, con sus 1.609 mm, pero sí bastante ancho, 1.856 mm.

Esto redunda en un espacio interior más que generoso y un malero de 514 l y aquíe es donde encontramos de nuevo otra de las virtudes de Opel, la modularidad, puesto que al abatirse, los cojines inferiores se desplazan un poco hacia adelante para dejar un fondo completamente plano, que posibilita hasta 1.652 litros de carga. En general, aunque tenga bastante tecnología, este Grandland X de Opel es un coche sencillo, así que equipa por ejemplo equipa botones en el maletero para abatir los asientos, pero estos son mecánicos y no eléctricos,

Las plazas traseras son amplias y cómodas y, dado que Opel no ha pensado crear un Grandland X con tracción total, el suelo del habitáculo también es plano, así que el asiento central puede utilizarse para viajes largos. En su respaldo, una trampilla practicable da la posibilidad de alojar tablas de snow o esquís. Parte de la gran sensación de espacio que ofrece el modelo se debe a unas molduras de puertas extrafinas que, aunque disponen de huecos para alojar botellas grandes y otros objetos, están hechas de unos plásticos que no ofrecen una sensación de calidad particularmente buena.

Otra cosa que me ha gustado de los asientos traseros en esta primera prueba del Grandland X es que son calefactables y, como es habitual en Opel, disponen de un mullido firme, pero cómodo. Delante, además, ambos plazas disponen de ventilación aunque en una de las unidades de la presentación los ventiladores sonaban un poco al cabo de un rato sin llegar a resultar especialmente molestos, eso sí. El salpicadero del nuevo SUV es un ejercicio de racionalidad perfecta, dado que los botones están agrupados por funciones de abajo a arriba: navegación y entretenimiento, climatización y conducción.

El cuadro de instrumentos del Grandland X es analógico, aunque entre ambos relojes hay una pantalla en la que poder visualizar diferentes informaciones sobre la conducción, entretenimiento, etc. Como antes te decía, todo es bastante sencillo, pero muy funcional y los plásticos del salpicadero, de una goma robusta, ofrecen sensación de calidad. La última evolución del Opel Eye está disponible para este modelo, que es capaz de detectar desde las señales de tráfico, como las líneas de la carretera para ayudarte a no cambiar de carril sin querer o hasta un peatón.

Todo lo anterior, puedes manejarlo y regularlo desde los botones del volante. Sobre la conducción del Opel Grandland X y si sus, por ahora -habrá un diésel de 180 CV el año que viene- dos únicos motores disponibles son suficientes para el modelo, te diré que va bien y que sí, pero siempre y cuando no estés pensando en hacer una conducción deportiva. Mola mucho notar que vas a los mandos de un coche grande, pero tan ligero relativamente, aunque quizá por eso el tarado de las suspensiones es un pelín blando, esto redunda mucho en el confort, pero se nota al ir más rápido o al hacer algunas maniobras.

El motor 1.2 de gasolina del Grandland X es el más refinado de los dos con diferencia, tras hacer con él unos 80 km y resetearlo varias veces, diría que el consumo habitual puede ser de unos 6,5 l/100 km aunque tenga homologados 5,1. ¿Por qué lo puse a cero varias veces? Porque esta prueba del Grandland X ha sido en Alemania y al pillar esta unidad no había tráfico en varios tramos de autobahn, así que pudimos ponerlo hasta casi 190 km/h. No te digo esto para animarte a correr, sino para que no tengas dudas de que este motor tricilíndrico puede, de sobra, con el coche, aunque para salir rápido con él tendrás que apurar la segunda y la tercera marchas. Y por cierto, casi seguía sin escucharse el motor a esa velocidad.

El 1.6 diésel de 120 CV tiene más par (300 Nm por los 230 Nm de gasolina), pero la diferencia no es abismal y sus consumos solo son inferiores en un litro. Lo que sí se nota es más ruido del motor en casi cualquier régimen de vueltas. Con cambio automático, los consumos homologados por Opel son ligeramente superiores, pero solo en una o dos décimas. El Opel Grandland X está desembarcando ya en los concesionarios españoles, que admiten pedidos de este coche disponible desde 25.100 euros, aunque desde la marca me dicen que, además del descuento esperable por la financiación si te acoges a ella, habrá otro de lanzamiento equivalente al 10% del valor de la unidad que escojas. En este precio el Grandland X me parece que es una estupenda alternativa.

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Vicente Cano

Redactor

Ferrolano de corazón, getafense de adopción, en periodismo desde hace 20 años. "Ser feliz es querer lo que se tiene, no tener lo que se quiere"

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