Prueba

Comparativa Audi Q3, BMW X1, Mercedes GLA

David López

Llega el momento de ponerse serios con el Mercedes GLA: lo enfrentamos a los dos SUV 'premium' más exitosos, el Audi Q3 y el BMW X1. ¿Será capaz de adelantarlos por la derecha?

El nuevo Mercedes GLA, entre el redondeado y discreto Audi Q3 y el civilizado BMW X1, es el SUV que más llama la atención por su aspecto. Su estética es una grata sorpresa, pero no basta con eso. Por eso voy comprobar si en Stuttgart han tenido en cuenta el resto de apartados a la hora de puntuar en una comparativa. Diésel, automático y con tracción integral. Así son las tres versiones que aquí se enfrentan. Con dignas prestaciones y consumos contenidos son ideales para aquellos a los que les gusta viajar y hacer escapadas al campo los fines de semana.

Así van sus motores

El Mercedes GLA 220 CDI 4Matic tiene un motor de 170 CV diésel cuyo sonido se asemeja peligrosamente al de un taxi y, aunque va sobrado para adelantar con alegría, casi todo el tiempo debe conformarse con ver las partes traseras de sus oponentes. Y esto no se debe tanto a su inferior potencia como a su déficit de par. El Audi Q3 y el BMW X1 arrojan unos poderosos 380 Nm, por lo que no les falta empuje en cualquier zona del cuentavueltas, mientras que lo 350 Nm del Mercedes le impiden ir tan sobrado. La parte positiva es que, a la hora de pasar por el surtidor, el de Stuttgart consume 6,1 l/100 km, es decir, 0,2 menos que sus rivales. Una lástima que Mercedes racanee con la capacidad del depósito: 50 litros le permiten circular durante 810 kilómetros sin parar, mientras que el BMW y el Audi tienen una autonomía claramente superior: 960 y 1.010 kilómetros, respectivamente.

El GLA también queda por detrás con su transmisión automática de siete velocidades, algo indecisa y, en ocasiones, caprichosa. Cuando arranca después de la pausa del sistema Start-Stop parece que se toma un tiempo antes de echar a andar. Esto le hace parecer titubeante cuando el semáforo se pone en verde, una situación en la que el X1 y el Q3 reaccionan bastante mejor. Así, el carácter deportivo y la espontaneidad del GLA se ven ensombrecidos por un cambio que se lo piensa demasiado antes de insertar las marchas y, además, lo hace con tirones. El de doble embrague del Audi también tiene siete marchas y, aunque tampoco está totalmente exento de tirones, es mucho más suave.

Además, su motor de 177 CV tiene un sonido acorde con su calidad premium. No puede ocultar que es un TDI, pero en este Q3 suena más sofisticado y está mejor aislado. En el BMW decepciona el sonido algo discreto de su propulsor de 184 CV, pero lo que sí que supera las expectativas es su transmisión de ocho velocidades: cambia de marcha de forma rápida, suave y acertada. Sobre la pista, los tres demuestran su carácter alegre. El Q3 afronta las curvas con decisión, aunque muestra ciertos balanceos de la carrocería. El X1 y el GLA se conducen casi como pequeños deportivos y así es como toman las curvas. Ambos, comparados con el Audi, enamoran con sus direcciones precisas y comunicativas. Ofrecen diversión de alto nivel siempre que hablemos de conducción pura.

En búsqueda del más confortable

Porque hay otra asignatura que deben cumplir estos SUV, que es la del confort. Algo que el Audi y el Mercedes no ofrecen. En el interior del GLA 220 CDI se notan demasiado los pequeños baches y las juntas de dilatación de la carretera. Además, al rígido tarado de su chasis hay que añadir unos asientos bastante duros y llantas de 18 pulgadas con neumáticos de perfil bajo. El X1, aunque lleva las ruedas de 17 pulgadas de serie, tiene también una respuesta ruda. Sobre terrenos bacheados hace notar su gran rigidez y cuando va muy cargado el eje trasero parece no asimilarlo bien. El Audi Q3 mima más y mejor a sus ocupantes. Con su amortiguación regulable opcional (1.195 euros) en modo Confort filtra mejor las irregularidades del asfalto y permite disfrutar de los viajes largos.

A favor del Audi hablan también su generoso espacio, el interior más refinado de los que aquí se comparan y las plazas traseras más cómodas. Me ha gustado menos su elevada boca de carga, un equipamiento discreto y la postura al volante. Se agradecería que los asientos estuvieran un palmo más bajos y el volante un poco más cerca del cuerpo y menos inclinado. Los asientos deportivos del GLA (755 euros) no son los idóneos para los conductores más altos, porque el reposacabezas integrado presiona la espalda y la banqueta es seis centímetros más corta que la de los del BMW X1 (581 euros).

La lista de opciones del Mercedes es de todo menos modesta. Los extras son, por lo general, más caros que los de sus rivales. La bola de remolque, por ejemplo, cuesta 1.093 euros frente a los 914 del BMW y los 1.015 del Audi. También la pintura metalizada del de Stuttgart es algo más costosa (ver tabla). Esto también se aplica al precio base: un GLA 220 CDI 4Matic es un pelín más caro que el X1 xDrive 20d y el Audi Q3 2.0 TDI. Aunque hay que apuntar que el Mercedes tiene un equipamiento más generoso y tiene un buen valor de reventa.

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Director Online

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