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Prueba Citroën C5 Aircross: ahora es un SUV

El nuevo modelo de Citroën ahora es un SUV

Pasamos de berlina a SUV

Esta prueba del Citroën C5 Aircross es peculiar. Por muchas razones. La primera es que la hago en las carreteras de Marruecos, donde me topo con dos límites de velocidad: 60 en poblado, 100 en carretera. La otra es que, a diferencia de lo que viene ocurriendo desde que apareció el sucesor del Xantia en 2001, estoy conduciendo un SUV. Sí, amigos: el nuevo C5 ya no es la típica berlina en la que la DGT pondría un radar Veloláser, sino todo un coche apto para excursiones fuera de pista.

Bueno, más o menos. En Citroën dicen que es un SUV porque cumple con los códigos del segmento: carrocería, altura libre al suelo... También, aseguran, superan con creces a sus rivales en aspectos como la habitabilidad interior y el maletero.

¿Qué coche comprar, Citroën C5 Aircross o Peugeot 3008?

Inicio la prueba del nuevo C5 Aircross con esto en mente, así que lo primero que hago es saltar a las plazas traseras. La verdad es que me quedo un poco alucinado: hay espacio en todas las direcciones y, además, hay tres asientos individuales utilizables por adultos sin problema. Patrick Fontana, responsable de producto del Citroën C5 Aircross me aseguraba que era porque habían escuchado a los clientes: muchos van a por un SUV porque en teoría es más espacioso y se encuentran con que de eso no hay nada.

También me habló de modularidad y facilidad de manejo, así que antes de iniciar la marca, abro el maletero. Una cavera lo definiría mejor, pero lo bueno es que puedes deslizar los asientos hacia adelante y ampliar el espacio. O reclinarlos dejando el fondo prácticamente plano. Bajo el suelo del maletero hay un hueco en el que se guarda la rueda de repuesto. Sin ella puedes bajar un escalón el fondo y hacerlo más grande aún.

Prueba Citroën C5 Aircross: primero el gasolina

Solventado este apartado, me pongo al volante. Inicio la prueba del Citroën C5 Aircross PureTech 180 CV. Esta variante, que es la más potente en gasolina, va asociada a un cambio de ocho velocidades. Presiono el botón de arranque y, no podía ser de otro modo, el motor cobra vida con suavidad.

Y así es como inicio la marcha. Da sensación de tranquilidad: apenas hay sonido de ningún tipo, todo es suave, los asientos son verdaderamente cómodos (tienen doble mullido)... La visibilidad no está mal: por delante veo los límites del capó y los grandes retrovisores facilitan las maniobras.

En carretera, el nuevo Citroën C5 Aircross mima a sus ocupantes. Es decir, que no esperes firmeza: la dirección es suave, pero de mucho mejor tacto que el modelo al que sustituye, al igual que las suspensiones, que son una especie de evolución de las que llevan los coches de rally: tienen un tope hidráulico que impide que reboten tras un salto. Bueno, esto no lo vas a probar, como es lógico, pero en carretera abierta se traduce en un buen control de la carrocería a la vez que se 'traga' muchas irregularidades del terreno.

El Citroën C5 Aircross Hybrid Concept se presentará en París en 2019

Si subes el ritmo, el nuevo C5 te acompaña hasta cierto punto. Por ejemplo, el cambio (que por cierto comparte palanca selectora con el Peugeot 508), no te acompañará si tienes deseos de subir el ritmo: se toma las cosas con calma aunque, también hay que decirlo, con suavidad.

El nuevo Citroën C5 Aircross es un SUV. ¿Quiere eso decir que sirva para hacer campo? A ver: tiene 23 cm de altura libre al suelo, así que vas a poder moverte con mayor soltura que con otros modelos, pero tampoco esperes milagros. Al menos, algunas versiones cuentan con un 'Grip Control' que cambia la gestión del ESP para ayudarte a salir de algunas situaciones en terreno resbaladizo. Esto lleva aparejado un asistente de descenso de pendientes, por lo que puedes adentrarte un poco más allá de lo normal. 

Toca probar el diésel

También he podido conducir la versión diésel más potente. El Citroën C5 Aircross BlueHDI 180 también está asociado a la caja de ocho velocidades. En todos los casos mejora un siete por ciento la eficiencia con respecto a la anterior que utilizaba a marca, la EAT6 (seis marchas), pero mientras conduzco esta versión llego a la conclusión de que la caja se lleva mejor con el diésel.

Los cambios son igual de suaves, pero se lleva mejor: no sé si será por la mayor cifra de par a bajas vueltas o porque, simplemente, el BlueHDI 180 está más enfocado a ser automático. El caso es que responde mejor al acelerador si necesitas hacer kickdown. Esto se une al hecho de que este cuatro cilindros parece que lleva siempre una reserva de fuerza para cualquier situación.

Prueba Citroën C5 Aircross 2019 en tierra

Lo que viene a continuación es la confirmación de que el sistema Grip Control actúa bastante decentemente cuando el terreno por el que pisas se vuelve algo deslizante. es exactamente lo que ocurre cuando circulas fuera del asfalto, algo que la altura libre al suelo de este C5 Aircross permite, ya que cuenta con 230 mm. No es mucho, pero está por encima de la media y es más que suficiente como para salvar aquellos obstáculos fáciles que te puedas encontrar en caminos de tierra, por ejemplo.

Con cinco programas de funcionamiento, en los que se calibran distintos parámetros del control de tracción y la forma en la que se entrega la potencia a las ruedas delanteras (recuerda que es un tracción 4x2 en todas sus versiones), el Citroën C5 Aircross ofrece mucha confianza en terrenos deslizantes. Por si fuera poco, existe un sistema de control de velocidad en los descensos que va frenando el coche cuando detecta que hay una inclinación en el terreno: máxima facilidad y seguridad. 

Echa un vistazo al vídeo del Citroën C5 Aircross Hybrid

Como conclusión a la prueba del nuevo Citroën C5 Aircross, me vuelvo con un buen sabor de boca. Probablemente no es el coche con el que sueñas desde niño, pero sin duda cuando buscas un vehículo con el que convivir en el día a día, te das cuenta de que es una gran elección.

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