Prueba

Audi S3 quattro S tronic: pura adicción

Rebeca Álvarez

Con toda la tecnología que atesora en sus ‘tripas’, este S3 traza las curvas con tiralíneas y acelera como un poseso sin ponerte en un compromiso serio. Es todo eficacia.

Cuando sobrepasas las 4.000 vueltas, el bramido que llega a tus oídos se vuelve un poco más grave y es la señal inequívoca de que el cuatro cilindros de dos litros y 300 CV que llevas delante va a empezar a empujar como una bestia. Dicho y hecho: los 380 Nm de par se avalanzan sobre las cuatro ruedas (la tracción quattro es de serie) y el Audi A3 más potente hasta la fecha se exprime a fondo para ponerte a prueba.

Lo mejor es que tampoco te lo va a hacer pasar muy mal ni vas a necesitar de toda tu pericia: todo sucede con una suavidad y progresividad pasmosa y cualquier error que cometas te lo va a perdonar como una madre. Nada de nervios en la dirección, ni espantadas de la zaga, ni correciones al volante... Todo en este Audi S3 se comporta tal y como quieres y no deja mucho lugar a la improvisación. Dicho de otro modo: es radical y deportivo, pero a la vez tremendamente eficaz y neutro 
en sus maneras.  

Es así hasta el punto de que es un coche que, si bien puede regalarte grandes dosis de diversión al volante, también te podría servir como vehículo para uso diario: tiene un buen maletero, unas cómodas plazas delanteras, rebosa calidad por los cuatro costados y no le falta el equipamiento necesario para entretenerte a bordo. Es más: aunque el consumo de su potente motor se aleja de lo que marca la cifra oficial, disfrutar de sus 300 CV con un gasto medio real de 8,0 l/100 km no es para nada descabellado y, sobre todo, a bajas vueltas recupera muy bien y es progresivo hasta decir basta.

¿Es cómodo de suspensiones? Sí, no te esperes una respuesta súper firme: no tendrás que ir huyendo de las carreteras más bacheadas, porque tienes a tu disposición (y de serie) el sistema Audi Drive Select que modifica el chasis a tu 
gusto para ofrecer un comportamiento más dinámico o confortable según prefieras. Y sí, funciona de maravilla...

Pero con 300 CV bajo el capó, es difífil que pase un día sin que quieras experimentar todo lo que es capaz de hacer este S3.  ¿Unas curvitas? Ese es el escenario que sueñas cuando te pones al volante, en una posición muy integrada y con unos respaldos tipo bácquet que te recogen muy bien la espalda.

Lo mejor es que cuando avivas el ritmo sabes perfectamente que tienes a tu disposición todo un arsenal tecnológico con el llevar al límite al S3, desde su una tracción integral, capaz de trasladar al asfalto cada caballo, hasta el cambio automático de seis marchas y doble embrague (580 euros extra), pasando por una dirección firme e informativa o unos frenos que detienen al Audi donde le pides (ofrecen un buen compromiso en uso intensivo). Al final, me bajo del A3 más cañero con una sonrisa en la boca y no es para menos... En este último tramo me lo ha hecho pasar en grande.

Conclusión

Es capaz de regalarte sensaciones muy deportivas, pero a la vez se puede comportar como un cómodo compacto para todos los días. Todo en un mismo coche y bajo unos estándares de calidad muy altos. Por eso tienes que pagar casi 44.000 euros en esta versión con cambio automático. ¿Es el más rápido de su categoría? Para nada. Un VW Golf R (con el mismo motor) o un BMW 135i son más ágiles, pero este S3 aporta ese sabor a deportivo ‘premium’ que lo hace tan deseable.

¿Buscas un punto de vista diferente? Mira la prueba del Audi S3 de nuestros amigos de Top Gear.

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