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Práctico

Ford Kuga de segunda mano: ¿qué tal envejece este SUV? ¿merece la pena comprarlo de ocasión?

Ford Kuga de segunda mano

Es una lástima que algunos errores empañen las excelentes virtudes de este todocamino compacto

¿Pensando en comprar un todocamino de ocasión? Veamos si el Ford Kuga de segunda mano es una buena opción.

Pocos han tenido un lanzamiento tan acertado como este Ford. El Ford Kuga, presentado en 2008, fue un éxito prácticamente desde el primer día. Un motivo de peso es el hecho de que fuera desarrollado en y para Europa. Alejado en su concepto de los Explorer y Maverick que triunfan al otro lado del charco, el Kuga, fabricado en la planta alemana de Saarlouis, estaba concebido para impactar directamente en el gusto de los conductores europeos. En concreto, en el amplio target de los compradores de SUV compactos, ya por entonces, muy en boga. Esto se traduce en: una estética deportiva, un comportamiento acorde con su imagen y potentes motores diésel para conquistar a sus propietarios. Además, todo realizado con una alta calidad en su fabricación. 

Por eso nos sorprendió tanto la segunda generación. Fue desarrollada en colaboración con Estados Unidos y allí se comercializó como Ford Escape. En nuestro continente, el montaje se realizaba en la planta valenciana de Almussafes. 

A la venta desde 2013

El nuevo Kuga llegó a los concesionarios en marzo de 2013 y prometía más espacio interior, un confort de conducción más elevado y más sistemas de seguridad. Pero, ¿qué pasó con la calidad a largo plazo? ¿Se hizo evidente la reducción de costes que sufrió este modelo?

Una respuesta nos la puede dar el 2.0 TDCi 4x4 Titanium de 163 CV al que sometimos al test de los 100.000 kilómetros en 2016. El entusiasmo inicial pronto se convirtió en disgustos debidos a su errático navegador, sus limpiaparabrisas defectuosos y el siempre perezoso cambio automático de doble embrague Powershift. Además, encontramos muchos conductos de la admisión carbonizados que produjeron severas mermas en las prestaciones. También, los 8,8 l/100 km de diésel que el Kuga consumió de media nos resultaron excesivos. En el correo recibimos quejas por los fallos en el cambio automático o los brotes puntuales de óxido que originaban pequeñas abolladuras en el techo, así como muchos ruidos parásitos en el interior, provocados por el techo panorámico. 

A pesar de todo, el Kuga es una buena compra. Los motores gasolina EcoBoost consumen mucho si quieres aprovechar sus prestaciones, pero para trayectos cortos y relajados tienen un funcionamiento excelente y te dan más garantías de futuro que los castigados motores diésel. 

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