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Práctico

Cómo asegurar a conductores ocasionales

Cómo asegurar a conductores ocasionales

En este apartado intentaremos aclarar las eternas dudas que tienen los conductores sobre quienes están autorizados a conducir un automóvil, desde el punto de vista del seguro, y quienes no, así como las consecuencias de no hacer bien las cosas.

Las aseguradoras de coches saben que lo normal es que un cliente tenga hijos, que tarde o temprano se sacarán el carné de conducir, y que querrán conducir, ya sea su propio vehículo o el de los padres. Cómo asegurar a un conductor ocasional.

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Por otro lado, las aseguradoras también son conscientes de que si aplican las tarifas a un conductor con el carné recién sacado y muy joven, la prima a pagar sería muy alta y lo más posible es que el hijo se cambie a otra compañía, y más si se trata de vehículo propio o incluso peor, tanto el hijo como el padre/madre se pueden ir a otra aseguradora si se trata de que todos tienen que comparten el vehículo.

Cómo asegurar a conductores ocasionales

Para intentar soluciona esta situación, las aseguradoras crean la figura de conductor "ocasional", es decir, aquel que en teoría, conducirá el vehículo en muy pocas ocasiones.

Eso sí, las compañías que se lo conocen todo, como contrapartida, este concepto lo penalizan en la contratación del seguro de la siguiente manera:

  • La prima a pagar no es la que pertenece al conductor habitual, sino que se aplica un recargo a parte. No es de extrañar que dicho recargo sea del 30/40/50%, pero hay que estar prevenidos, no de la prima con bonificación, sino de la prima sin ningún tipo de bonificación.
  • En caso de que el conductor "ocasional" tenga un accidente, se aplicará una franquicia. No son extrañas franquicias del orden de 200-500 euros, pero ojo, por cualquier tipo de siniestro. De todas maneras, se conocen algunos casos en los que se ha llegado a juicio porque el conductor ocasional se ha negado a pagar la franquicia "extra" requerida por la aseguradora, y en todos esos casos, el juez a dado la razón al conductor haciendo responsable a la aseguradora del 100% del pago del siniestro.

A simple vista parece un buen acuerdo para todos, en principio. Porque desde el punto de vista del asegurado ha conseguido lo que pretendía, es decir, que su hijo/a esté cubierto, y pagando sólo un poco más. Y desde el punto de vista de la compañía, también se consigue el objetivo, que es retener al conductor ofreciéndole una solución más o menos satisfactoria, y como no, asegurándose un cliente para el futuro (el hijo), ya que dicha persona algún día tendrá coche propio.

Más beneficios para la aseguradora que para el cliente

Pero, no todo es tan favorable como parece, porque esta solución sólo es buena de cara a la aseguradora, y para el cliente tiene más inconvenientes que ventajas, ya que:

  • Dependiendo de cual sea la aseguradora, nuestro hijo, mientras esté "bajo nuestra tutela" no podrá conseguir una bonificación por sí solo: Cuando el día de mañana se compre su propio vehículo, y quiera asegurarlo (normalmente a todo riesgo porque será nuevo), entonces la aseguradora le pedirá mucho dinero, por no tener bonificación.
  • Si ocurre algún siniestro (no necesariamente grande) y el vehículo es conducido por el "conductor ocasional", pagaremos una franquicia, es decir, que estaremos mal asegurados, ya que pagar franquicia por la rotura de una luna, por ejemplo, es como no tener seguro de lunas.
  • La bonificación que hemos conseguido a base de ser buenos conductores a lo largo de la vida, con bastante probabilidad, la perderemos debido a los siniestros que le puedan ocurrir al conductor ocasional.

Debido a estos motivos ya citados, siempre que sea posible, es mejor desechar esta solución, ya que aunque en principio puede ser una buena idea, al final se convierte en problemas tanto para nosotros como para el conductor ocasional.

Desde el punto de vista legal, todo lo contado anteriormente está muy bien, de cara al futuro, pero también es cierto que a veces es casi imposible hacerlo, ya que nos exigen pagar primas muy elevadas.

Evidentemente es necesario buscar un equilibrio, ya que a veces, no tenemos más remedio que recurrir a estas figuras, y la diferencia de la prima entre incluir a un conductor ocasional y habitual es muy alta. Por poner un ejemplo, podemos encontrar diferencias de más de 600 euros entre hacerlo de una manera y otra. 

¿Quién es más inteligente?

Para acabar, veremos el desarrollo normal de una situación que suele producirse.

Pensemos en una persona, con el carné recién obtenido, con pocos años de edad, que se compra un automóvil y quiere asegurarlo, se encuentra con que la aseguradora le pide una cantidad muy elevada, y que en la mayoría de los casos, no es posible hacer frente.

Como está persona del ejemplo no esta dispuesta a pagar esa cantidad tan alta, utiliza a su padre/madre como Tomador poniendo el seguro a nombre de ellos, autoexcluyéndose de la póliza.

Si el caso anterior ocurre, hay que tener en cuenta todos estos aspectos:

Para que el engaño sea completo, nuestro usuario debe saber que al comprar el automóvil no lo puede poner a su nombre, ya que a la hora de hacer el seguro, la aseguradora no va a aceptar hacer un seguro a nombre del padre, siendo el propietario el hijo, es demasiado evidente.

Si la por casualidad, la compañía acepta hacer el seguro, el usuario debe asumir que la aseguradora ya sabe que usted le está engañando.

Que debería de tener en cuenta, pues que si a esa persona le pasa algo no va a recibir ni un solo euro, porque la compañía utilizará el principio de mala fe al firmarse el contrato.

Un paso más en esta suposición es aceptar que la compañía da por bueno el seguro: es decir, ha sido engañada por el usuario. Es decir, en la póliza figura un conductor con bonificación, y el verdadero usuario no aparece.

¿Y si tiene lugar un accidente?

Siguiendo con la suposición, un día puede ocurrir un accidente y para mayor desgracia se pueden producir daños materiales a otro vehículo y daños físicos a otra persona (desafortunadamente, esto está a la orden del día). En tal caso:

  • La aseguradora no pagará ni un solo euro de nuestro automóvil, pues volverá a aplicar el principio de mala fe.
  • El usuario tendrá que asumir todos los gastos por los daños materiales y personales ocasionados (que pueden ser 6.000 euros, o varios cientos mas... hay indemnizaciones pueden alcanzar el millón de euros por dejar a una persona en silla de ruedas).

Con el seguro en estas condiciones, puede que no pase absolutamente nada, es decir, que no ocurra ningún siniestro durante la vigencia del seguro. En tal caso, esa persona se habrá ahorrado una cierta cantidad de dinero y en principio, habrá hecho una buena operación, pero corriendo un gran riesgo. Es obvio que lo normal sería no hacer este tipo de seguro, porque nos ahorraremos dinero, pero es una insensatez, además de ser ilegal (multa por ir sin seguro, e inmovilización del coche).

Para finalizar, la recomendación es seguir estos puntos aquí detallados para contratar el seguro que mejor nos venga, y no tener después sorpresas de última hora.

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