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La opinión de
Susana Viñuela

Tasa de alcohol cero al volante, una medida imprescindible

Nuevas sanciones para reincidentes en alcohol y drogas
Susana Viñuela

Si queremos reducir el número de muertes en la carretera, la DGT ha de prohibir el alcohol al volante a todos.

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La DGT lleva tiempo (bastante) planteándose la idea de reducir a cero la tasa de alcohol permitida en sangre para los conductores jóvenes y profesionales. La última vez que Tráfico lanzó un globo sonda al respecto fue en mayo, cuando el director general de la Dirección General de Tráfico (DGT), Gregorio Serrano, comentó que lo estaban estudiando.

Serrano reconoció que la idea parece bastante razonable, sobre todo, si se tiene en cuenta que en muchos países la tasa es cero, no se puede beber absolutamente nada, y el conductor no tiene dudas de si con media cerveza da positivo o no. 

Para quienes vemos en la seguridad vial una batalla personal, que la tasa de alcohol permitida al volante pase a cero es una gran idea. Y a los hechos nos remitimos. 

El ejemplo europeo

En España seguimos tolerando cierta cantidad de alcohol al volante: para los profesionales y conductores noveles esta es de 0,15 mg/l de aire espirado (0,3 gramos en sangre), y para los automovilistas en general es de 0,5 g/l en sangre (0,25 mg/l en aire espirado).

Si la DGT estableciese una tolerancia cero al alcohol para conductores profesionales y noveles, nos uniríamos en esta medida a otros diez países de la Unión Europea que ya han adoptado esta medida: Alemania, Bulgaria, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Hungría, Italia, Lituania, República Checa y Rumanía prohíben completamente el alcohol a los profesionales del transporte de mercancías y personas (taxistas, camioneros, conductores de autobuses, servicios de emergencias...). 

A estos hay que sumar otros cinco miembros de la UE que dan un paso más allá, y prohíben completamente el alcohol al volante a todos los automovilistas. Estos son Bulgaria, Eslovaquia, Hungría, República Checa y Rumanía.

La adopción de estas medidas tiene una base sólida: la conducción bajo los efectos del alcohol es un factor determinante en casi el 25 % de los accidentes mortales que tiene como escenario las carreteras europeas, según datos de la Comisión Europea. Solo en el año 2012, 6.500 personas murieron en Europa en siniestros de tráfico provocados por el alcohol. 

Y, mientras tanto, ¿qué pasa en España?

"Tenemos un problema con el alcohol y la droga en la conducción" dijo Serrano durante la presentación del balance de siniestralidad vial del año pasado, que expuso un incremento del número de fallecidos en carretera en 2016 y puso de relevancia el elevado consumo de sustancias estupefacientes que registran los conductores españoles. En especial, los muertos en accidente. En 2016, 1.160 personas perdieron la vida en las carreteras españolas (un 2,6% más que el año anterior).

Juan Carlos Luque, subdirector adjunto de Investigación de la Dirección General de Tráfico (DGT), explicó: "En torno al 40% de los conductores fallecidos en la carretera presentaban sustancias psicoactivas (alcohol o drogas) en su organismo en el momento de su muerte". 

Pero, a pesar de esto, seguimos tolerando cierta cantidad de alcohol en sangre, cuando, según datos de la misma DGT, incluso una cerveza tiene efectos sobre nuestras capacidades como conductores. En este informe, Tráfico explica que, hasta 0,5 g/l de sangre:

  • Aparecen algunas alteraciones perceptivas.
  • Cierta alteraciones en la toma de decisiones.
  • Excitabilidad emocional y desinhibición.
  • Subestimación de la velocidad.
  • Mayor tolerancia al riesgo.
  • Aumento del tiempo de reacción.
  • Problemas de coordinación motora y psicomotora.
  • Alteraciones en la precisión de los movimientos.

Ya en mayo Tráfico anunció la reunión del Pleno del Consejo Superior de Tráfico para definir los grupos de trabajo que abordarán las áreas sobre las que se actuará con especial incidencia (entre las que se encontraban el alcohol y las drogas), y también replantear la Estrategia de Seguridad Vial hasta 2021, lo cierto es que estamos acabando el año y aún no ha habido resultado alguno.

Cuando más de mil personas mueren cada año en nuestras carreteras, toda medida que pueda frenar esta sangría es poa. Por ello, la tolerancia cero habría de instaurarse cuanto antes, y hacerse extensiva a todos los conductores. Nos podría ir la vida en ello.
 

Redactora

Comunicando, que es gerundio.