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La opinión de
Enrique León

Opinión: ¿se ha acabado la moda de los motores downsizing?

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¿Qué ha ocurrido?

Así de directos: ¿Se ha acabado la moda de los motores downsizing? ¿No volveremos a ver estas soluciones en los coches? Bueno, para empezar los motores de combustión interna tienen los días contados, o al menos eso nos quieren hacer creer. Y la alimentación eléctrica parece que se apoderará del mercado del automóvil en los próximos años. Pero, hasta que lleguemos a esos años de incertidumbre, ¿seguiremos contando con motores downsizing?

Muchos fabricantes lo vieron como una salvación. Fue hace unos años y ahora parece que se ha convertido en un error fatal. Aunque no es de ahora. Hace unos cinco años algunos informes apuntaban a que los fabricantes estaban volviendo a fabricar motores de mayor cilindrada para hacer frente a las normativas. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué los fabricantes han “recogido cable”?

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El downsizing era una forma perfecta de cumplir con lo que dictaba la Unión Europea. Pero, con el tiempo, parece que se trataba solo de una solución momentánea que ha obligado a muchas marcas a retroceder. El downsizing conseguía, desde un punto de vista teórico, reducir el consumo y las emisiones de CO2. Se trataba de dos de los objetivos que había que cumplir, por el cliente y por las normativas que llegaban de Europa. ¿Qué salió mal?

Los fabricantes consiguieron mejorar los números de estos apartados con motores de menor cilindrada y la aplicación de un sistema de sobrealimentación por turbo. Era sencillo, reducían la cilindrada y mantenían la potencia con esta solución. Aunque claro, entonces los protocolos de homologación no eran demasiado realistas en sus análisis de cada modelo, y el NOx no estaba tan perseguido.

Prueba Mazda3 180 CV, pequeño GTI con etiqueta ECO

Una vez que comenzaron a exigir más pruebas se dieron cuenta de lo poco efectivos que era el downsizing en este apartado. Y la solución fue que los fabricantes decidían equipar estos motores con filtros antipartículas para reducir la emisión de partículas de estos bloques. Y eso obligaba a invertir más por cada motor, pues más elementos conllevaba más gasto por unidad. Los números comenzaban a no salir.

Estas nuevas normativas obligaban a las marcas a instalar numerosos sistemas para reducir emisiones sin centrarse en el famoso CO2, que era el gran rival antaño. Las soluciones que se plantearon para apagar el fuego no obtuvieron la rentabilidad deseada. El fuego estaba apagado, pero no se dieron cuenta que tras ellos llegaba un incendio de enorme magnitud. Una marca es una empresa, y como tal busca beneficios. Cuando no los hay no tiene sentido continuar.

Mercedes pasa olímpicamente del downsizing

Mazda es claro ejemplo del cambio. Esta marca y sus motores Skyactiv han demostrado que los motores de mayor cilindrada son más eficaces. La idea de reducir por todos los medios la cilindrada para conseguir reducir el consumo y emisiones se puso en tela de juicio, y la técnica se cambió por completo. Los ingenieros se centraron en hacer más eficientes los motores, pero no por esta vía. 

Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no tienen por qué coincidir necesaria o exactamente con la posición de Axel Springer o AUTO BILD.

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Motor

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