VÍDEO: El Rimac Nevera R, desde todos sus ángulos

El modelo de Rimac es uno de los coches más rápidos del planeta, siendo un eléctrico de gran potencia. Y, ya sabes, que los eléctricos dan toda la potencia al instante, así que con este coche perderás las lentillas si aceleras a fondo.

El Rimac Nevera R, desde todos sus ángulos. El modelo de Rimac es uno de los coches más rápidos del planeta, siendo un eléctrico de gran potencia. Y, ya sabes, que los eléctricos dan toda la potencia al instante, así que con este coche perderás las lentillas si aceleras a fondo.

Hace unas semanas este coche se convirtió en el coche de producción más rápido en aceleración del planeta, una auténtica locura. Con verificación independiente de Dewesoft, este espectacular superdeportivo marcaba 24 récords mundiales. Estaba incluido el más notable, el 0‑400‑0 km/h en 25,79 segundos, superando en 2,04 segundos al anterior récord del Koenigsegg Jesko Absolut.

¡Qué barbaridad! Y es que, conseguía una velocidad punta de 431,45 km/h, siendo nuevo récord para un vehículo eléctrico. El Nevera R es una evolución radical del modelo original, con mejoras clave, con 2.107 CV distribuidos entre cuatro motores, aerodinámica revisada con un 15% más de carga y un más 10 % de eficiencia.

Pero le han robado el trono. Un coche de combustión, más ligero, con menos potencia y solo dos ruedas motrices, ha derrotado al rey de la aceleración. La cita fue el 7 de agosto en el aeródromo de Örebro, Suecia. A los mandos, el piloto de pruebas Markus Lundh. 

La pista todavía estaba húmeda, un escenario lejos de lo ideal para un reto así. Pese a ello, el cronómetro se detuvo en 25,21 segundos. El registro fue certificado por Racelogic. Esto le otorga carácter oficial a la prueba. En esta prueba también se completó el récord del 0-250-0 mph, 402,3 km/h. 

Se firmó con un tiempo de 25,67 segundos. Sabemos que es una prueba de fuerza, control, aerodinámica y resistencia mecánica. Aquí, el Jesko Absolut ha firmado un tiempo de 25,21 segundos, arrebatando la corona a su rival el Rimac Nevera R. Aunque volvamos al Rimac.

El Rimac montaba neumáticos Michelin Cup 2 de competición y vectorización de par ajustada 100 veces por segundo para maximizar tracción. Bajo el capó, tenemos el sistema integrado por control electrónico, inversores y software propio, que permite coordinar precisión milimétrica en la entrega de potencia y estabilidad.

Además, con más de 2.200 kg en seco, la capacidad de revertir la velocidad desde 400 km/h es tan impresionante como la aceleración. Y es que, el Nevera R se detiene de 0 a 100 km/h en 3,32 segundos, y hace un 0‑300‑0 en 14,49 segundos.

Rimac comercializará sólo 40 unidades del Nevera R, con un precio base de 2,3 millones de euros. Si bien, en España superará fácilmente los 3 millones con impuestos. Cada coche será altamente personalizado, convirtiéndose en piezas de colección al instante.

El Nevera R incorpora mejoras aerodinámicas notables, como un alerón trasero fijo de doble capa, difusor elevado, un frontal más agresivo y aerodinámica optimizada que aumenta la carga aerodinámica en 15% y la eficiencia en 10%. Monta frenos de carbono con matriz de silicio complementan el diseño, mejorando el agarre, la respuesta dinámica y la estabilidad en curvas.

Eso sí, las ventas no han sido fáciles. Incluso el modelo estándar tuvo dificultades comerciales, ya que la mayoría de compradores aún prefieren los motores de combustión interna frente a la electrificación de alta gama.

Entre coleccionistas y compradores de hiperdeportivos, el rugido del motor sigue siendo parte de la experiencia. Aunque el Nevera R ofrece una aceleración brutal y un silencio futurista, muchos potenciales clientes consideran que un supercoche debe emocionar. Servidor también.

Y es que no solo con cifras, sino con sonido. Rimac, pese a su innovación, todavía lucha contra esa percepción. Si bien, el eléctrico se ve más como un laboratorio tecnológico que como una máquina de pasión. Una idea que tienen la mayoría de compradores.

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