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Los Uber de las autoescuelas que están agitando el sector

Los Uber de las autoescuelas que están agitando el sector

Transformación digital o catarsis, los Uber de las autoescuelas están agitando un sector que lleva una década actualizándose a marchas forzadas, pero en el que el colapso de las pruebas de la DGT en plena pandemia ha caído como un jarro de agua fría. Todo ello, en medio de una caída continuada del mercado. 

Si en el año 2008, Tráfico tramitó la expedición de 873.587 nuevos carnés de conducir, en 2017, esta cifra alcanzó solo los 385.282 y aunque para 2019 el dato había mejorado bastante, con 594.141 nuevas licencias, a causa de la pandemia el mercado volverá a caer fuertemente este año. 

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Pero no es la COVID-19 lo único que agita un sector de las autoescuelas, que lleva una década tratado de adaptarse al cambio en la mentalidad de los nuevos conductores. Desde la irrupción de los smartphones y las redes sociales, quienes llegan a los 18 años, ya no ven tanto el automóvil como un artículo de primera necesidad. 

Aunque el coche siga y vaya a seguir siendo el protagonista de la movilidad, tener un permiso para conducirlo puede no ser imprescindible, dadas las nuevas app que ponen en contacto a usuarios entre sí o a estos con conductores o con plataformas. Ese modelo digital también ha llegado a las autoescuelas y está a punto de acabar de agitar las ramas del árbol en este mundillo.

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Y no solo al sector ’tradicional’, como tildan las autoescuelas digitales al resto, puesto que en esta especie de guerra del sector, también está de algún modo inmersa la propia DGT. Para poder expandirse, el nuevo modelo necesita cambios, y algunos podrían llegar a producirse de manera forzosa. 

Sin ir más lejos, la semana pasada, la asociación de las autoescuelas digitales presentó un recurso de alzada contra Tráfico para que los profesores puedan impartir clases en varias autoescuelas. Centros de toda España, sobre todo los más pequeños con uno o dos trabajadores, ya se han adherido a alguna de estas plataformas como Onroad o Dribo. En octubre, la primera de las dos presentó un recurso de alzada contra la DGT por ir contra la libre prestación de servicios. 

Acusaciones y recursos de alzada contra la DGT

Los Uber de las autoescuelas que están agitando el sector
Una de las autoescuelas 'tradicionales' -a la derecha, el local- que se ha sumado a las plataformas digitales

En España desde el año 2018, y al contrario que a las autoescuelas con modelo presencial, la pandemia ha ayudado a despegar definitivamente a Onroad, que entre mediados de marzo y mediados de abril vio cómo sus matrículas se incrementaban en un 172%. Su CEO, Miguel González, es también el presidente de la asociación de PAG, Plataforma de Autoescuelas Digitales, que también engloba a Dribo, DrivenYou, Autoescuela Ametzi y Tawity. 

Por ahora, y más allá de los recursos interpuestos ante la DGT, la batalla entre las patronales de las autoescuelas PAG y CNAE -la que representa a todo este sector- se circunscribe a la semántica. “Les interesa desprestigiar a nuestro sector y por eso usan la palabra tradicional en un sentido peyorativo”, afirma para este medio Enrique Lorca, presidente de CNAE.

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Lorca, que llegó en enero de 2020 a la presidencia y ha tenido un primer año de mandato bastante agitado a cuenta de la pandemia y la inexistencia de exámenes para sus alumnos durante varios meses, prosigue “los profesores despotrican sobre estas plataformas online para sacarse el carné, porque si están en una autoescuela, lógicamente están dados de alta en la Seguridad Social. Sin embargo, algunos colaboran con ellas como autónomos, y tienen que poner su coche en una situación de total precariedad”. 

A pesar de que desde CNAE afirman: "No hay debate, las autoescuelas contamos con las nuevas tecnologías y digitalización desde hace muchos años, nuestros alumnos también reciben formación online pero con la posibilidad de complementarla con la ayuda y explicaciones en directo de los profesores, con una mayor interacción y atención, lo que se traduce en mejor porcentaje de aprobados, y más importante aún, con una mayor concienciación sobre los comportamientos seguros al volante. Los muertos en carretera no son virtuales".


Sobre las acusaciones a estos Uber de las autoescuelas de precarizar el sector, Miguel González defiende: "nuestro modelo se parece al de Uber, con una diferencia importante: nosotros no tenemos una fuerza de trabajo diferente a la del sector tradicional. Aquí solo pueden estar los 17.000 profesores de autoescuela que ya hay en España. Lo que les ofrecemos es que, además de en su autoescuela, pueden trabajar con nosotros". 

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Quizá haya o no una guerra en el sector de las autoescuelas, pero de lo que no hay duda es de que hay un debate sobre el modelo de enseñanza vial, que sale a relucir en cuanto se profundiza en las cuestiones que van más allá de uno u otro modelo de negocio. Y aunque los debates siempre sean sanos, si estos llegan en mitad de un cambio de paradigma, los intereses y las resistencias afloran con mayor rapidez. 

Así, desde CNAE afirman: "Nosotros nos centramos la seguridad vial, en formar bien porque la vida del alumno y la del resto de usuarios depende de que estén concienciados. Por eso abogamos por un sistema mixto en el que es más fácil concienciar y enseñar cómo actuar correctamente, cosa que online no está garantizada. Las técnicas de comunicación son más eficaces cuando hay una presencialidad”.

Mientras que desde las autoescuelas digitales indican: “Nosotros aportamos digitalización, escalibilidad, que los profesores puedan trabajar con un modelo digital, que aporta más valor. El caos en los centros de examen es un problema estructural, que podemos ayudar a resolver, ya que podríamos prever la demanda para que se pueda gestionar la capacidad de examen, cosa que en las autoescuelas no se puede hacer porque están atomizadas y son opacas, no hay datos”. 

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