Stella Li, vicepresidenta de BYD, presume de su nuevo socio en Europa: "Queremos que los consumidores europeos nos perciban como una marca local en un plazo de cinco años"

La marca china BYD cierra un acuerdo con la multinacional austríaca Voestalpine para el suministro de acero en la nueva planta de Szeged, Hungría

Cuando entrevistamos a Stella Li en AutoBild, nos aseguró que BYD se convertirá en un fabricante europeo. Casi dos meses después de aquella conversación, podemos decir que BYD está más cerca de conseguirlo e insiste en que “queremos que los consumidores europeos nos perciban como una marca local en un plazo de cinco años".

La marca china ha firmado un acuerdo estratégico con Voestalpine, una multinacional austríaca especializada en la producción de acero, carrocerías de automóviles y vías férreas, que suministrará acero laminado a la nueva planta de BYD en Szeged, Hungría.

Ha sido la propia Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de BYD, quien ha anunciado la colaboración con la compañía austríaca, que supone un paso importante en su expansión industrial por Europa.

La elección de Voestalpine responde a su cercanía geográfica con la fábrica china como a su reputación en el sector del acero. Li estuvo acompañada por el director general de Voestalpine, Herbert Eibensteiner. 

“BYD ha venido a Europa para quedarse y producir aquí”, Stella Li

Durante el anuncio del acuerdo, Stella Li ha dejado claro los planes de la compañía china: “BYD ha venido a Europa para quedarse y producir aquí. Nuestra visión es a largo plazo: queremos que los consumidores europeos nos perciban como una marca local en un plazo de cinco años”. 

“Nuestra planta en Hungría es el corazón de esa estrategia, y cada nuevo proveedor local que sumamos nos acerca a ese objetivo”, añadió la ejecutiva de BYD.

Por su parte, el director de Voestalpine valoró positivamente el inicio de esta colaboración: “Este primer pedido para suministrar acero de alta calidad destinado a carrocerías y paneles exteriores es solo el comienzo. Estamos convencidos de que sentará las bases para una relación a largo plazo con BYD”.

El acuerdo con la multinacional austríaca forma parte del plan de localización de la cadena de suministro que BYD está implantando en Europa

Además de la planta que está fabricando en Szeged, que estará lista para finales de este año, la marca asiática abrirá un centro destinado a la investigación y desarrollo en Budapest, reforzando así su compromiso a largo plazo con el mercado europeo.

Para finales de año, BYD tiene previsto operar en 29 países europeos a través de una red comercial compuesta por más de 1.000 concesionarios.

Plas planes de BYD en Europa

Mientras continúa con los preparativos para iniciar la producción de vehículos eléctricos en Hungría, BYD mantiene conversaciones con otros proveedores de diferentes países para consolidar una cadena de suministro competitiva y a la altura de sus exigencias de calidad.

Asimismo, la compañía china ha confirmado que Austria será el primer mercado en el continente donde pondrá en marcha su tecnología V2H (Vehicle to Home), que permitirá a los usuarios suministrar energía de la batería a dispositivos de casa, como electrodomésticos.

Esta iniciativa la llevará a cabo mediante un socio local, aprovechando el uso elevado de la energía solar en los hogares austríacos. A principios de 2026, está prevista la llegada de los supercargadores de 1.000 kW de potencia que permiten recuperar 400 kilómetros de autonomía en cinco minutos.

Acelerar la implantación europea

Sede de BYD en Budapest.
Sede de BYD en Budapest.

BYD quiere expandirse por Europa cuanto antes y, como ha dicho su vicepresidenta, conseguir que el público europeo la vea como una marca local. 

Actualmente, el fabricante chino representa un 15% de la cuota de mercado en el segmento de los coches eléctricos. Parece claro que ese porcentaje subirá en los próximos años, sobre todo, con la llegada de nuevos modelos como el Dolphin Surf, con una relación calidad-precio muy competitiva y poniéndoselo muy difícil a las marcas europeas.

En este proceso de expansión por el viejo continente, en el que la marca china quiere tener un papel destacado en la nueva movilidad eléctrica europea, la nueva planta de Hungría será clave, porque le permitirá sortear los aranceles que aplica la Unión Europea desde hace casi un año.

No sólo los gravámenes más altos, sino también los elevados costes logísticos, transportando los vehículos en grandes buques. Todo esto facilitará la reducción de la huella medioambiental, así como la creación de nuevos puestos de trabajo, sin olvidar el aumento de la competencia con otros fabricantes chinos.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España