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Los Sistemas avanzados de ayuda a la conducción (ADAS) nos podrían salvar de un accidente, pero también ser nuestra peor pesadilla en caso de uno por una sencilla razón

Sistemas ADAS salvan vidas, pero encarecen las reparaciones y aumentan los siniestros totales
Foto del redactor Álvaro Escobar

Está claro que los sistemas de ayuda a la conducción, conocidos como ADAS, actúan para salvarnos la vida en caso de accidente, pero también se pueden convertir en nuestra peor pesadilla, porque elevan los costes de reparación de los coches.

Todo en la vida tiene un lado positivo y otro negativo. En el caso de los sistemas de ayudas a la conducción (ADAS), por un lado nos salvan la vida en un accidente, pero por otro, pueden ser nuestra peor pesadilla. Es la cara y la cruz.

Los automóviles son cada vez más seguros, porque están equipados con numerosos sistemas de seguridad que tratan de evitar accidentes. Pero esto hace que, al mismo tiempo, aumente la complejidad y el nivel de sofisticación, lo que se traduce en una mayor dificultad para repararlos, en caso de un leve golpe. 

Un informe de Bloomberg, en el que menciona datos de CCC Intelligent Solutions, afirma que los costes de reparación de los vehículos accidentados han aumentado considerablemente desde 1980, provocando que el 21% de los accidentes acaben en siniestro total, cinco veces más que entonces.

Y hay expertos que creen que esa cifra podría aumentar hasta el 30% a medida que los coches se vuelvan aún más complejos. Irónicamente, los mismos sistemas ADAS de ayuda a la conducción diseñados para evitar accidentes son los culpables del aumento de siniestros totales cuando se produce uno. 

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Los sistemas ADAS salvan la vida, pero también pueden ser tu peor pesadilla

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La tecnología de estos sistemas es tan cara que las aseguradoras consideran que no merece la pena repararlos. Según el citado informe, sustituir el entramado de sensores y cámaras necesarios para que funcionen los ADAS y calibrarlos, puede suponer miles de euros más en el coste de una reparación

Esto, inevitablemente, encarece los precios de las reparaciones, ya de por sí elevados, como consecuencia del aumento de los costes de mano de obra y materiales que afectan incluso a las reparaciones más básicas.

A pesar de sus elevados costes de reparación, el informe señala que los vehículos eléctricos sufren menos siniestros que los de combustión, pero sugiere que esto podría cambiar debido a la caída en picado del valor de los eléctricos. 

Esa depreciación preocupa a los conductores que pagaron mucho dinero por un coche eléctrico durante la pandemia y actualmente deben más de lo que vale. Existe un seguro adicional para cubrir este tipo de carencias, pero no es barato.

Un negocio en auge: las subastas  de vehículos de desguace

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En la otra cara de la moneda están los que salen ganando de esta situación: las empresas de subastas de vehículos de desguace como Copart, cuyas acciones se han disparado un 23% en el último año y un espectacular 1.110% en una década, según Bloomberg.

Si se cumple la predicción de Copart, de que la proporción de coches siniestrados podría pasar del 21% al 30%, estaríamos hablando de un negocio realmente en auge, al menos hasta que los fabricantes de automóviles descubran por fin cómo hacer que los sistemas ADAS y los coches conectados en red sean tan sofisticados que el número de accidentes disminuya drásticamente.

Tal vez entonces veamos por fin una desaceleración en el aumento de los precios de los seguros, que han subido un 21% en un año, como señala CarScoops.

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Etiquetas: Sistemas de seguridad