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Rossi y Márquez, disgustados con sus motos para el 2017

Rossi y Márquez, disgustados con sus motos para el 2017

Valentino Rossi y Marc Márquez se muestran disgustados con sus motos para el 2017. El italiano esperaba un motor en su M1 que no le causó buena impresión, mientras que en el caso de Honda, según Márquez, no solucionan el problema de aceleración con el nuevo propulsor de HRC.

Así fue la primera jornada de test de MotoGP 2017 en Valencia

Valentino Rossi y Marc Márquez no están contentos, más bien disgustados con sus motos para el 2017. Bien es cierto que ayer asistimos al primer test de pretemporada y que ambos pilotos mezclaron su trabajo con la moto de 2016 junto al prototipo del próximo año pero las primeras sensaciones, algo que suele ser muy importante en el motociclismo, no han sido satisfactorias para el vigente campeón y subcampeón de la categoría reina. 

Empezando por Valentino Rossi, el italiano afirmó durante el fin de semana en Valencia que Yamaha había dado un paso atrás en lo que a aceleración y potencia se refiere en su motor como consecuencia del problema que sufrieron en Mugello -Jorge Lorenzo rompió su motor en el warm-up y Rossi hizo lo propio en carrera-. Una medida que había hecho que la Yamaha no fuese tan competitiva como se había mostrado a comienzos de temporada. 

En esa línea, y antes de subirse por primera vez a la M1 del 2017, Valentino Rossi esperaba un motor que le permitiese tener una mayor aceleración, así como una mejora en la velocidad máxima de la Yamaha. Sin embargo, la primera toma de contacto del de Tavullia con su nueva moto y dicho propulsor de nueva generación no ha sido positiva: "Tenía mucha curiosidad por probar el nuevo motor porque había mucho que mejorar. La primera impresión con él no ha sido positiva y creo que desde Yamaha también esperaban más". Por si esto fuera poco, en teoría la nueva moto debía estar lista en el test de Brno de mitad de temporada, cosa que no ha sucedido y que tampoco debe terminar de dejar tranquilo al italiano. 

Por su parte, Marc Márquez no estaba tan visiblemente cabreado como se mostraba Rossi, pero también esperaba mejoras en el apartado de la aceleración: "El motor de momento no soluciona el problema de la aceleración. Es exactamente igual, la telemetría cuando comparamos es idéntica. Hay que seguir trabajando en eso porque sabemos que es nuestro punto débil".

El problema que ha explicado el piloto de Cervera es que desde Aragón, la última vez que probó este nuevo motor, no ha encontrado mejoras en todo este tiempo traídas desde fábrica: "La nueva moto ya la probamos en Aragón y aquí es prácticamente  igual, no hay mucha mejora. Han traído alguna mejora pero no ha ido como esperaban. Aún queda mañana y el test de Jerez, queda mucho pero es importante que con la moto nueva de partida no estamos lejos ya que el año pasado a estas alturas estábamos más perdidos. Mañana compararé las dos motos (la de 2016 y la de 2017)".

Para ambos pilotos, además de sus problemas particulares con las motos de 2017, seguro que tampoco les habrá sentado bien ver que dos rivales serios como Maverick Viñales y Jorge Lorenzo se han adaptado muy rápido a sus nuevas motos y desde el principio se postulan como firmes contendientes. 

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