El riesgo de sufrir un incendio con un coche eléctrico es real. Pero un estudio desmonta el bulo de que sea habitual

El riesgo de sufrir un incendio en un coche eléctrico es real, pero ni mucho menos es algo habitual, como se difunde erróneamente desde las redes sociales. un estudio elaborado por AEDIVE lo demuestra.

Desde que comenzó a proliferar el vehículo eléctrico, hemos visto numerosos casos de unidades que han salido ardiendo, fundamentalmente, por la batería, lo cual ha creado cierta alarma. Es cierto que el riesgo de sufrir un incendio en un coche eléctrico es real, eso no lo vamos a negar. Pero para nada es algo habitual.

Así lo demuestra un exhaustivo estudio que ha realizado la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE), bajo el título Baterías de litio, seguridad y prevención de riesgo de incendio.

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Las baterías desempeñan un papel clave en la transición hacia el coche eléctrico, ya que, para que éste funcione, necesita de un sistema de almacenamiento de energía. La energía eléctrica se puede generar, transportar y utilizar fácilmente, pero, para almacenarla se necesita un proceso de transformación. 

En una batería, este proceso consiste en transformar la energía eléctrica en energía química, un proceso fácilmente reversible, para pasar de nuevo de energía química a eléctrica. De este modo, se consigue el objetivo de almacenamiento, a través de las reacciones químicas reversibles y los correspondientes ciclos de carga y descarga.

La llegada del coche eléctrico ha abierto un debate acerca de la dificultad que entraña apagar un incendio de una batería de litio. Sin embargo, como señala el estudio, “los datos reflejan que el número de incendios en vehículos eléctricos es actualmente menor que en vehículos de combustión, en base al número total de vehículos en el parque móvil”.

Igualmente, a lo largo de este tiempo se han propagado diferentes bulos en torno al riesgo de sufrir un incendio con un coche eléctrico, concretamente, en las baterías. Sin embargo, esto hay que matizarlo desde un punto de vista técnico y estadístico.

Este estudio desmonta el bulo de que sufrir un incendio con un coche eléctrico sea habitual

Uno de esos bulos más extendidos es que los coches eléctricos se incendian con más frecuencia que los de combustión. Ya hemos visto que no es así, pero vamos a verlo con estadísticas. 

Los coches eléctricos se incendian con más frecuencia que los de combustión

Según el informe de AEDIVE, las estadísticas actuales de Suecia indican que la probabilidad de que un eléctrico se incendie es menor que en un vehículo con motor de combustión interna.

Algunas de las causas más frecuentes de incendio los provocados, frenos sobrecalentados o la combinación de líquidos inflamables y superficies calientes o fallos eléctricos en el compartimiento del motor.

Los incendios son más intensos en los coches eléctricos

Este es otro mito muy difundido. Sin embargo, “todos los vehículos modernos transportan una gran cantidad de energía química en términos de materiales utilizados, como los asientos, el interior de la cabina y los neumáticos, por ejemplo”. 

“La mayor parte de la energía química en un automóvil de pasajeros de tamaño promedio no proviene del almacenamiento de energía”.

Las llamas se propagan más rápido en los coches eléctricos

Hay diferentes modos de propagación del fuego, dependiendo del tipo de combustible. Por ejemplo, “combustibles líquidos como el diésel o la gasolina puede propagar el fuego mediante fugas y fuegos en charcos a medida que se vaya derramando el combustible líquido”, señala el estudio.

“Los almacenamientos de gas a presión y las baterías de ion de litio pueden ser propensos a llamas en la expansión de elementos gaseosos que podrían propagar el fuego. El riesgo ha de ser tratado individualmente en cada caso”, agrega.

Los incendios de baterías no se pueden extinguir ni se pueden controlar

Un incendio originado en una batería requiere inyección de agua u otro agente extintor directamente en la zona de la batería. Esto es relevante tanto desde el punto de vista de la propia extinción como de la refrigeración de los materiales”, explica.

Sin embargo, “hay que tener en cuenta que lo más probable es que el fuego no comience en la batería”, prosigue. “Por tanto, es importante la supresión rápida del fuego en su origen, ya que esto impedirá la propagación del incendio y la potencial afectación a baterías de los BEV”. 

Mediante “la activación temprana de la extinción evitarán la propagación del incendio al suprimirlo y enfriar la superficie donde se ubica el vehículo, así como los vehículos cercanos”.

Los incendios de los coches eléctricos producen temperaturas muy elevadas y pueden derretir el chasis o la carrocería

La temperatura de un incendio depende de varios factores como la fuente de combustible, la presión atmosférica, las temperaturas adyacentes, el contenido de oxígeno, etc. 

Según el estudio, “no hay datos que sugieran que los incendios de BEV alcancen mayores temperaturas que los incendios de ICEV”.

Se puede sufrir una descarga eléctrica mientras se apaga un incendio en un coche eléctrico

Este es otro bulo que circula por ahí y es falso. “Los automóviles eléctricos cuentan con sistemas de seguridad avanzados que automáticamente desconectarán la energía y aislarán el paquete de baterías cuando se detecte una colisión o un cortocircuito”, apunta la investigación. 

Además, “si el automóvil quedara sumergido en agua o si el agua de alguna otra manera llegara al paquete de baterías o al sistema eléctrico y causara un cortocircuito, entonces sería necesario tener un contacto directo con alguna zona en tensión para experimentar una descarga eléctrica, lo cual es muy improbable”.

El fluoruro de hidrógeno producido por los incendios de coches eléctricos es altamente tóxico

Es cierto que el fluoruro de hidrógeno (HF) es muy tóxico y que se ha detectado en cantidades mayores en los incendios de vehículos eléctricos que en los de combustión. “Sin embargo, los gases de combustión y los efluentes de todo tipo de incendios de vehículos (eléctricos y térmicos) son tóxicos”.

El monóxido de carbono (CO) y el cianuro de hidrógeno (HCN) son causas comunes de muerte cuando se inhala humo en un accidente de incendio. Por ello, en cualquier incendio, independientemente del tipo de vehículo, es importante “mantenerse alejado de la columna de humo y utilizar equipo de protección personal adecuado cuando se trate de vehículos en llamas o quemados”.

Los bomberos no están protegidos con los trajes estándar ante un incendio de coche eléctrico

El estudio señala que la Agencia Sueca de Investigación para la Defensa (FOI) estudió los riesgos para la salud del fluoruro de hidrógeno. Los bomberos, vestidos y equipados con equipos de respiración autónoma, realizaron diferentes ejercicios en un recinto contaminado con HF y se midió la penetración HF a través de la ropa. 

Según los autores, una persona que sólo use equipo de respiración autónoma, necesitaría inhalar humo durante 14 horas en 100 ppm de HF para lograr una dosis letal de HF a través de la absorción cutánea.

Sobrecargar una batería de ion de litio puede provocar un desbordamiento térmico

“Esto es cierto a nivel de celda y módulo si no se aplican sistemas de seguridad", explica el informe. Sin embargo, los paquetes de baterías de los automóviles cuentan con un Sistema de Gestión de Batería (BMS- Battery Management System-) que evitará este fenómeno.

Por otro lado, se han producido incendios en coches eléctricos mientras cargaban, pero conviene tener en cuenta que los incendios “en tales situaciones pueden tener múltiples razones, como mal funcionamiento eléctrico en la infraestructura de carga, anomalías con el cable, conexiones, u otras causas generales de incendios en automóviles”.

Hay que guardar los coches eléctricos lejos de otros vehículos para aumentar la seguridad

A este respecto, el estudio indica que, si un coche eléctrico ha sufrido daños mecánicos (como en un accidente) o ha estado involucrado en un incendio, es importante revisar el vehículo, especialmente, la batería, ya que ésta y sus sistemas de seguridad podrían haberse dañado, con el consiguiente riesgo para el propio vehículo y los que pudieran estar alrededor.

El riesgo de incendio aumenta con el envejecimiento de las baterías

En este sentido, AEDIVE admite que no hay todavía datos sobre el impacto potencial del envejecimiento de las baterías como factor desencadenante de incendios. El envejecimiento de los materiales de las baterías puede provocar una pérdida de capacidad y un aumento de la impedancia. 

Los mecanismos de envejecimiento de las baterías de iones de litio son diversos y complejos. Además, están vinculados a factores muy variables, como el tipo de batería y las condiciones de funcionamiento, lo que complica las predicciones generales, siendo necesario el tratamiento individual en cada caso.

Conclusiones

Una vez visto todos estos mitos que hay alrededor del riesgo de sufrir un incendio con un coche eléctrico, el estudio llega a una serie de conclusiones. 

Igual que ocurre con otras formas de energía, las baterías presentan riesgos de incendio que se deben gestionar adecuadamente. Lo primero que hay que tener claro es que diferentes tipos de combustible tienen diferentes modos de propagación del fuego y por lo tanto el riesgo se debe tratar específicamente en cada caso.

Un incendio en una batería puede producirse por varios factores, como cortocircuitos, defectos internos, fallos de aislamiento, alta temperatura, etc., así como por circunstancias externas, caso que se da de forma muy habitual. 

“Un incendio en una batería requiere inyección de agua u otro agente extintor directamente en la zona de la batería. Esto es relevante tanto desde el punto de vista de la propia extinción como de la refrigeración de los materiales. Se requiere, en definitiva, una atención particular a que los medios de extinción sean aplicados a la batería”, puntualiza.

Asimismo, es muy importante “la supresión rápida del fuego en su origen, ya que esto impedirá la propagación del incendio y la potencial afectación a baterías de los vehículos”. Esto permitirá también minimizar los riesgos.

En este sentido, son vitales los sistemas de gestión de las baterías, ya que “los vehículos eléctricos cuentan con sistemas de seguridad avanzados para la supervisión en tiempo real de los datos de funcionamiento de las celdas, predicción de fallos y advertencia de posibles incidencias”. Sin olvidar la importancia del mantenimiento preventivo y predictivo.

Por otro lado, pese a los bulos que se difunden en internet y redes sociales, conviene hacer hincapié en que las estadísticas actuales en países con una relevante penetración del coche eléctrico indican que la probabilidad de sufrir un incendio es menor que la de un vehículo de combustión, en relación con el número total de vehículos

Finalmente, el estudio concluye subrayando que, si bien las baterías presentan riesgos de incendio, éstos se pueden eliminar o controlar “mediante un diseño adecuado, sistemas de supervisión avanzados y medidas de seguridad rigurosas”.

“Los análisis realizados hasta la fecha muestran que los vehículos eléctricos, con sus sistemas de seguridad avanzados, presentan menor riesgo de incendio que los vehículos de combustión interna”.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España