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Patinetes eléctricos: por qué fracasan los de las marcas de coches

Patinetes eléctricos: por qué fracasan los de marcas de coches
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Cuando vas a un concesionario, seguramente lo último que piensas comprar sea un patinete eléctrico, pero el por qué fracasan los de marcas de coches seguro que se debe a más factores, dado el auténtico boom que experimenta un sector que crece a cifras de dos dígitos anuales desde 2017. Quizá sea por su precio, algo elevado en casos concretos, o por que todavía la marcas de coches no han logrado que sus patinetes eléctricos sean tendencia entre determinados grupos de población.

La respuesta no es sencilla, pero en todo caso hay que darle un voto de confianza a los fabricantes de coches: se trata de un sector nuevo y, quizá, que cambia demasiado rápido para los tempos de Volkswagen, por citar solo una de las marcas de coches que tienen patinetes propios

Todo empezó con Bird solo hace tres años, sí en 2017, aunque parezca que estos dispositivos llevan más tiempo fue ese año cuando se lanzó el primer servicio de patinetes compartidos. El mercado explotó tan rápido que para el verano de 2019, cuando la regulación puso coto a la proliferación de estos dispositivos por las calles de numerosas urbes europeas, ya había más de 90 ciudades en todo el mundo que disponían de un servicio de movilidad basado en estos aparatos, según la consultora Grand View Research

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Antes de analizar qué patinetes han sacado qué marcas de coches y por qué fracasaron, conviene echar tener claro dónde se mueve realmente el dinero en este segmento de la movilidad. Por un lado, están los fabricantes, prácticamente todos de China; y por el otro, compañías como Lime, Bird, Govecs o Voi, que se han lanzado a copar el mercado de los alquileres de dispositivos en ciudades de todo el mundo.

Como ha sucedido con los servicios de alquiler de bicicletas que inundaron las ciudades y, al poco tiempo, las abandonaron, el de los patinetes por minutos es un mercado sobrepoblado que se autorregulará probablemente solo. Pero al mismo precio por minuto que un coche compartido sobre un cacharro que cuesta unos 50 euros la unidad, el potencial de retorno es tan grande que no es de extrañar que algunas de las compañías del sector hayan arrastrado cientos de millones de euros de financiación. 

Infografía: Las empresas de patinetes eléctricos con mayor financiación | Statista Más infografías en Statista

El fracaso de los patinetes de marcas de coches

Muchos se han dado cuenta de que desplazarse a diario con un patinete de un servicio de alquiler es prohibitivo y no solo sale mucho más a cuenta invertir entre 250 y 1.500 euros en tener un dispositivo para ti si es que lo vas a usar a menudo, es que finalmente, los propios patinetes se han convertido en un objeto aspiracional. El regalo de moda, como lo fueron el palo de selfies o las tablet. 

Y ahí es donde han querido entrar la mayoría de los fabricantes de coches con sus patinetes eléctricos, aunque haya algunas excepciones como Ford que sí está en el mercado del alquiler como Spin o el BMW X2City, aunque solo sea porque BMW Motorrad lleva en el negocio de fabricar dispositivos de movilidad personal desde mucho antes del boom. 

Sin embargo, el X2City muestra alguno de los posibles motivos del fracaso de los patinetes de los fabricantes de coches. Y es que a menudo son dispositivos demasiado innovadores, las marcas quieren poner su pica en Flandes y crean un algo que no es un simple tabla electrificada y con ruedas, sino que usa un sistema de dirección incomprensible o mezcla bicicleta y patín (como el de BMW o el Cityskater de Volkswagen), lo que le resta algo muy importante: facilidad de manejo cuando te bajas. 

Raros y caros, los motivos del fracaso de muchos patinetes eléctricos

Patinetes eléctricos: por qué fracasan los de marcas de coches
El BMW X2City no es precisamente barato -2.670 euros- y tampoco es fácil de transportarlo una vez te bajas.
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El caso del patinete eléctrico de Volkswagen es de los más prototípicos, presentaron el Streetmate y el Cityskater en el Salón de Ginebra 2018, desarrollados en asociación con Niu, un fabricante del sector. El segundo, muy parecido al modelo de BMW por cierto, ya se veía que era un aparato caro, pero el primero, un patinete más o menos normal, lleva una dirección extraña que se arquea bajo los pies del usuario, que además deben ir en paralelo, lo que te resta mucho equilibrio y resulta peor para desplazarte rápido. 

Y no se puede hablar de fracaso de este proyecto, puesto que en mayo de 2019, VW anunció que encargaba a Niu la última fase del desarrollo de estos dispositivos y que se llegarían a fabricar. Sin embargo, el objetivo de los alemanes también parece lanzarse al alquiler urbano en algunas ciudades más que vender patinetes de miles de euros en sus concesionarios de coches y motos. Hyundai es otra marca de coches que busca entrar en el negocio en este sector y ha anunciado que, para ello, busca un socio en China. 

Algunos casos de pequeños éxitos 

Patinetes eléctricos: por qué fracasan los de marcas de coches
El VW Streetmate requiere de un lugar donde poder dejarlo aparcado cada vez que te bajes.
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Y aquí llegamos al segundo motivo que, a mi juicio, está haciendo fracasar a los patinetes de las marcas de coches: su precio. Solo conozco dos pequeños casos de éxito, moderado, en esta experiencia de vender estos dispositivos en concesionarios: el de Peugeot y el de Seat

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Los franceses fueron los primeros en pensar que el maletero de un SUV podía alojar un patinete eléctrico y desarrollaron un espacio ah hoc en el Peugeot 3008 para cargar su e-Kick que, casualmente, también tiene un sistema de impulsión bastante curioso y difícil de manejar. A un precio de 550 euros -al principio era mucho más caro-, en 2018, ya te podías comprar bastantes patinetes mejores que el de Peugeot a pesar de ser un cacharro muy bien hecho y robusto. Aun así, en la marca estaban contentos con la proporción (menos del 10%) de compradores del 3008 que pedían uno como extra. 

Por otro lado tenemos el EXS KickScooter que Seat empezó a vender en 2019 en algunos de sus concesionarios, en los que se están abriendo unas boutiques con otros productos. Desarrollado por Segway, el abuelo del sector, y a un precio de 599 euros, en Seat estaban encantados cuando vendieron 3.226 unidades en todo el año. Residual como mínimo para un fabricante de coches, pero cuando la inversión es 0, se puede esperar a ver si madura el negocio. 

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