OBD, las tres letras que aterran a todo conductor que va a pasar la ITV con su coche

Te explicamos en qué consiste la prueba OBD que se hace en la ITV a algunos coches para controlar los niveles de emisiones y otros parámetros importantes.
Todos los vehículos a motor están obligados a pasar la correspondiente inspección técnica cada cierto tiempo, en función de la antigüedad y el tipo de vehículo (estos son los coches que deben pasar la ITV en 2025). A veces, podemos llevarnos una sorpresa por no conocer algunas pruebas que se hacen en la ITV, como la OBD.
Estas tres letras son las siglas en inglés de On Board Diagnostic (diagnóstico a bordo) y son desconocidas para buena parte del público se pueden convertir en el peor enemigo, porque corresponden a una prueba que se hace en las estaciones ITV que, en función de su resultado, puede echar para atrás un vehículo.
Como sabes, el objetivo principal de la inspección técnica es determinar que el vehículo en cuestión funciona perfectamente y cumple las condiciones mínimas para circular con seguridad, independientemente del tipo de vehículo que sea (turismo, ciclomotor, camión, autobús...).
Pero la inspección sirve además para controlar la cantidad de emisiones que expulsa un vehículo a la atmósfera. Y, precisamente, para esto sirve la prueba OBD, comprobar que el coche está dentro de los márgenes permitidos, así como detectar si tiene alguna avería relacionada o si la mecánica ha sufrido alguna manipulación no autorizada.
¿En qué consiste la prueba OBD de la ITV?

La prueba OBD se realiza desde mayo de 2018, pero dejó hacerse en 2020, debido a las restricciones del COVID-19 para evitar contagios. Volvió en 2023, cuando entró en vigor la versión 7.7.0 del Manual de Procedimiento de Inspección de Estaciones ITV, donde se desarrollan todos los criterios técnicos que deben aplicarse a las inspecciones técnicas de vehículos.
Se trata de un sistema que hace un diagnóstico del vehículo a través de unos sensores colocados en el motor y en otros dispositivos, para hacer un análisis integral del nivel de emisiones, midiendo elementos como la entrada de aire al motor o el sistema de inyección.
El dispositivo hace una lectura de gases contaminantes e identifica aquellos defectos del vehículo que antes no se podían evaluar. La máquina puede detectar errores que los técnicos no son capaces de descubrir a primera vista.
Una vez analizadas las emisiones, la inspección será negativa si no cumple con los límites máximos establecidos por la ley. Esta prueba es la responsable de que cierto número de vehículos no pasen la ITV cada año.
Además de medir las emisiones, la máquina verifica también el kilometraje, el ABS, el sistema electrónico de estabilidad (ESC), los sistemas de retención, las luces, el software y otros errores que a simple vista no pueden detectar los técnicos.
¿Qué vehículos deben pasar la prueba?

Aunque la prueba OBD genera cierta preocupación, no hay que tenerle miedo. Forma parte del control habitual y no todos los vehículos están obligados a pasar la prueba OBD, sólo aquellos más recientes, que cuentan con motores novedosos y eficientes.
Si tu coche está en regla y no ha sufrido manipulaciones contrarias a las reformas homologadas registradas en el manual de la ITV, no tendrás ningún problema.
Los vehículos obligados a pasar el diagnóstico OBD son los de categoría M y N homologados para emisiones Euro V, Euro VI (turismos y furgonetas) y Euro VI (camiones). Es decir, todos los matriculados a partir de enero de 2011 (o en enero de 2014, en el caso de los industriales).
Cambios en la ITV en 2025
El pasado 1 de enero entraron en vigor una serie de cambios a la hora de pasar la ITV, que tienen que ver con el endurecimiento en ciertas condiciones que deben cumplir los conductores, como la documentación, pero también en lo que respecta a las emisiones. El objetivo, según la DGT, de garantizar la seguridad y la sostenibilidad en la carretera.
En cuanto a la documentación que hay que presentar durante el trámite, desde este año se exigen la Tarjeta de Inspección Técnica, el Permiso de Circulación y la acreditación del seguro obligatorio del vehículo, así como una copia del DNI o CIF del propietario del vehículo, en caso de que no sea el mismo.
No presentar cualquiera de estos documentos durante el proceso puede implicar su suspensión, incapacitando al vehículo en cuestión.
Por otro lado, se han actualizado los términos correspondientes a las emisiones contaminantes, que ahora son más estrictas para que no respondan a niveles nocivos para el medio ambiente, sobre todo, en coches con motor diésel.
Asimismo, es obligatorio la incorporación de sistemas electrónicos de diagnóstico en todos los vehículos. Es decir, los sistemas OBD que hemos explicado antes.
Para evitar que te echen el coche para atrás en la ITV, los expertos recomiendan hacer una revisión de manera anticipada para localizar posibles inconvenientes y fallos, así como ahorrar dinero. Igualmente, es importante hacer un buen mantenimiento del vehículo, prestando atención a elementos como las luces, los neumáticos, frenos o la suspensión.
