El nuevo Proace Max es la última arma de Toyota y su gama Professional para competir en el nicho de comerciales. Y lo hemos probado

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El 'nuevo' furgón llega a Toyota con tres longitudes, dos alturas, dos batallas y un buen número de posibilidades de conversión, así como una versión eléctrica.

La gama Professional de Toyota acaba de aumentar. El último modelo en llegar es el Proace Max, un furgón de gran tamaño que seguramente te resulta familiar. 

Y es que sí: estás ante un modelo que se puede llamar Peugeot Boxer, Citroën Jumpy, Fiat Ducato o incluso RAM Promaster en Esdtados Unidos.

La variante de Toyota se fabrica en la misma línea que los demás, pero en la marca me cuentan que existe un área al final del proceso de ensamblaje en la que expertos en controles de calidad de Toyota analizan que el Proace Max cumple con los estándares que pide la marca.

Y es que este no es un juego de niños: en la marca se han establecido el objetivo de entrar en el Top 6 del mercado de comerciales, lo que no es poca cosa. Y para ello han invertido más de 1.000 millones de euros, según me cuenta Sergio Bispo, el director general de Toyota Professional en España.

Aunque los japoneses han estado presentes desde hace muchos años con modelos comerciales como el Hiace, hasta 2016 no decidieron apostar seriamente por este mercado, al menos en España.

En ese año se lanzó la primera colaboración con Stellantis, el Proace 'a secas', un furgón de tamaño medio, que luego dio paso al Proace City (más pequeño) y el año que viene al Proace Max.

Pero también hay coches genuinamente Toyota como el Yaris Ecovan, que llega con etiqueta Eco, dos plazas y un espíritu ideal para repartos de última milla, servicios técnicos y en general  para negocios que necesitan operar en zonas urbanas.

En la otra punta de la gama está el siempre solvente Toyota Hilux, un pick-up que puede cargar hasta 1.000 kilos y remolcar 3,5 toneladas. Además, desde el año que viene va a disponer de una variante mild-hybrid que le va a ayudar a conseguir la etiqueta Eco.

Toda la gama a mi alcance: opto por el 'más grande es mejor'

Durante la presentación de la familia para 2025, en Toyota Professional pusieron toda la gama a mi disposición para probarla. El niño que hay en mí lo tenía claro: quería probar la Proace Max más grande que hubiera disponible. 

El resultado: estoy dentro de un furgón L4 H3, es decir, el más largo y alto, sin contar las posibles conversiones locales que pueden hacer especialistas o las múltiples variedades que se ofrecen de fábrica.

Si te lo preguntas, más allá de las diferencias estéticas, hay alguna modificación, aunque en la marca no han querido/podido contarme demasiado. Sí que me han dicho que por ejemplo en el tema de insonorización hay algo más de trabajo, aunque sin especificar más.

El nuevo Proace Max utiliza una plataforma multienergía como sus hermanos (casi) gemelos, lo que significa que existe una variante eléctrica con batería de 110 kW que ofrece 270 CV, 500 Nm de par y una capacidad de carga de hasta 1.500 kg netos, lo que no está nada mal y le podría poner las cosas difíciles al Iveco eDaily que también pude probar hace unos meses.

También hay versiones diésel con tres escalones de potencia, 120, 150 y 180 CV, y cambio manual o automático. 

El Proace Max que voy a probar tiene el motor más potente y la batalla extendida. Eso quiere decir que conduzco un furgón de 6,36 metros de largo y 2,76 metros de alto, mientras que la distancia entre ejes es de 4.035 mm. 

El puesto de mandos es espacioso. La configuración de un asiento para el conductor y dos para los acompañantes es similar a la del resto de modelos de la familia: al volante vas cómodo, con una postura elevada y tirando a vertical, aunque los que te acompañen lo pasarán algo peor, pues la banqueta y el respaldo es fijo y la postura, tirando a erguida. 

Tras el volante hay una pantalla digital de siete pulgadas que es de serie en este modelo y que lleva una capa de personalización de Toyota.

Presiono el botón de arranque e inicio la marcha. El motor es el más potente: es un 2.2 que tiene 450 Nm y está unido a la caja automática de ocho velocidades que es suave, hace transiciones con velocidad razonables y no vas a echar de menos más control de la transmisión.

Como la caja estaba vacía, no puedo decir cómo va con carga, pero en vacío el Proace Max es hasta divertido ver cómo empuja, acelera y corre. Eso sí, al no llevar peso sobre el eje trasero, las ballestas funcionan peor y los baches se amplifican.

En marcha, el tamaño define el comportamiento: tienes que abrirte en los giros y calcular bien por dónde pasas, pero tiene una gran calidad de rodadura.

Quizá con lo que peor me he llevado ha sido con el freno, tanto por la postura del pedal (demasiado horizontal) como por la asistencia: frena muy bien, de eso no hay duda, pero cuesta dosificarlo.

Con una garantía más que generosa y unos precios en la línea

Una de las cosas que más me llamó la atención es la garantía que en la marca llaman Toyota Relax. En los modelos eléctricos es de 10 años o 180.000 km, mientras que en los diésel sube a 15 años y 250.000 km, siempre y cuando se pasen las revisiones con ellos año tras año.

En cuanto a los precios, la carrocería furgón empieza en los 24.600 euros de la variante L2 H1 de 120 CV con cambio manual y llegan a los 34.024 euros de la más grande que probé yo, con 180 CV y caja automática de ocho velocidades.

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Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.