No sabemos si saldrán en las memorias de Juan Carlos I, pero sí confirmamos que el rey se lo pasaba realmente bien con este coche que marcó un antes y un después en el Mundial de Rallys

AP Photo/Andreea Alexandru.
Noticia
Añádenos en Google

Elígenos como tu fuente preferida en Google.

Juan Carlos I siempre ha sido un gran aficionado a los coches y uno de los vehículos que tuvo fue un Audi Sport Quattro, una de las pocas unidades que se fabricaron.

El primer coche que tuvo el rey emérito Juan Carlos I fue un Mini Morris 1275C de color azul, allá por 1969, cuando todavía príncipe. Todavía le quedaban seis años para convertirse en rey. Luego tuvo (o condujo) otros muchos coches, como uno de los pocos Audi Sport Quattro fabricados para homologar el coche del Grupo B de Rally.

Juan Carlos I ha sido siempre un gran aficionado a los coches y nunca lo ha ocultado. Seguramente, esa afición la heredó no de su padre Juan de Borbón, sino de su abuelo Alfonso XIII, quien participó en carreras y dio nombre al Hispano-Suiza Alfonso XIII, considerado el primer deportivo de la historia.

A lo largo de su reinado, hemos visto al rey emérito utilizar numerosos coches oficiales, pero también ha tenido algunos para uso privado. Uno de ellos fue el Audi Sport Quattro, un coupé muy exclusivo, porque sólo se fabricaron 214 unidades y no todas se pusieron a la venta.

El próximo mes de noviembre sale a la venta las memorias de Juan Carlos I, de la escritora francesa Laurence Debray. No sabemos si en el libro aparecerá el coche, pero sí que se lo pasaba en grande con él.

El Audi Sport Quattro que tuvo el rey Juan Carlos I

El Audi Sport Quattro estaba basado en el Audi Quattro que se presentó en el Salón de Ginebra de 1980, la versión tope de gama de la segunda generación del Audi 80. Un modelo coupé que, en ese momento, nadie imaginaba que acabaría marcando una época en el Mundial de Rallys.

El Audi Quattro empezó a competir y a demostrar sus cualidades, gracias a la tracción total, lo que llevó al resto de fabricantes a adoptarla. Por ello, el coupé de Audi fue un coche revolucionario. 

Solamente Lancia siguió fuel a la tracción trasera durante la época del Grupo B, primero con el 037 y luego con el Delta S4. Pero, finalmente, acabaría sucumbiendo con el Delta Integrale.

No obstante, los primeros Quattro sufrían algunos problemas de subviraje y maniobrabilidad. Eso llevó a Audi a evolucionar el coche, dando lugar al Sport Quattro, que se caracterizaba por una batalla más corta, mejorando así la maniobrabilidad y el comportamiento.

Bajo el capó se escondía un motor que no era nuevo. Ya se había estrenado antes en el Audi 200, pero evolucionado: un bloque de cinco cilindros y 2.2 litros que entregaba 306 CV de potencia, unido a un cambio manual de cinco velocidades. Teniendo en cuenta su peso de 1.300 kg, hablamos de una relación peso-potencia extraordinaria.

Como exigía la norma de la FIA en aquel entonces, Audi debía construir 200 unidades de calle del Audi Sport Quattro para homologar el coche de rally del Grupo B y llegó a fabricar 214 ejemplares. Sin embargo, no todas se vendieron, apenas poco más de 160 coches. Y uno de ellos llegó a manos de Juan Carlos I. 

Un debut accidentado

En su momento, el Audi Sport Quatro costaba 200.000 marcos alemanes, que hoy equivalen a unos 100.000 euros. Sin embargo, según nos contaron el año pasado los responsables de Audi Tradition, hoy en día están valorados en cerca de medio millón de euros

Audi Tradition es la división de la marca alemana creada en 1998 para preservar y mantener la historia y las joyas sobre ruedas de una compañía nacida en 1932, cuando se unieron las cuatro marcas (Audi, DKW, Horch y Wanderer) para dar lugar a los cuatro aros. 

Pues bien, el debut de Juan Carlos I con su Audi Sport Quattro no pudo ser más desafortunado. Según cuenta la revista CAR, el día que se lo entregaron, el monarca invitó a un importante piloto catalán para conducirlo por las carreteras de Zarzuela, emulando un tramo de rally, con la mala suerte de que se cruzó un gamo y se empotró con el capó, destrozándolo.

No sabemos que fue del Audi Sport Quattro después de aquel accidente, lo que sí es conocido es que el rey emérito se pilló un cabreo importante. Y no era para menos, con un coche tan exclusivo.

Foto destacada: AP Photo/Andreea Alexandru.

Otros artículos interesantes:

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España