Ni manos en el volante ni ojos en la carretera: Stellantis tiene listo un sistema autónomo de nivel tres hasta 60 km/h

Stellantis ha desarrollado una tecnología de conducción autónoma nivel 3 denominado STLA AutoDrive, que funciona hasta 60 km/h, incluso de noche.
Se llama STLA AutoDrive y escucharás hablar de él en los próximos meses. Se trata de un sistema de conducción autónoma nivel 3 que ha desarrollado Stellantis y que permite conducir sin manos en el volante y sin estar pendiente de la carretera.
Es el primer sistema autónomo que desarrolla internamente la compañía y constituye un pilar clave de la estrategia tecnológica de Stellantis, junto con STLA Brain y STLA SmartCockpit, que hacen avanzar la inteligencia de los vehículos, la automatización y la experiencia del usuario.
STLA AutoDrive ofrece funcionalidad ‘Hands-Free’ y ‘Eyes-Off’ (SAE Nivel 3) y permite la conducción automatizada a velocidades de hasta 60 km/h, reduciendo así la carga de trabajo del conductor en el tráfico durante las paradas y arranques.
De esta forma, podrá realizar otras tareas ajenas a la conducción, como ver una película, ponerse al día con el correo electrónico, leer un libro o simplemente mirar por la ventanilla, recuperando así un tiempo valioso.
Como explica el director de ingeniería y tecnología de Stellantis, Ned Curic, "al encargarse de las tareas rutinarias de conducción, STLA AutoDrive mejorará la experiencia de conducción, haciendo que el tiempo al volante sea más eficiente y agradable".
Cómo funciona el sistema de conducción autónoma STLA AutoDrive de Stellantis
STLA AutoDrive está diseñado para ser sencillo: cuando las condiciones del tráfico y del entorno se alinean, el sistema envía una notificación al conductor, avisando de que está disponible.
Una vez activado mediante un botón físico, el sistema toma el control, manteniendo las distancias de seguridad, ajustando la velocidad y gestionando la dirección y el frenado a la perfección en función del tráfico.
STLA AutoDrive se vale de un avanzado conjunto de sensores que supervisan continuamente el entorno del vehículo para garantizar un conocimiento de alta precisión y un funcionamiento fiable, incluso de noche o en condiciones meteorológicas adversas, como lluvia ligera o salpicaduras en la carretera.
Para mantener un rendimiento constante, un sistema automatizado de limpieza de sensores mantiene limpios los componentes críticos para una fiabilidad y funcionalidad óptimas.
Los ingenieros de Stellantis han perfeccionado el sistema de conducción autónoma para que reaccione con rapidez y naturalidad, garantizando que el sistema resulte suave, predecible y humano en condiciones reales.
Una plataforma en evolución

Ya sea para mantener una distancia de seguridad como para adaptarse a la incorporación del tráfico, el sistema funciona a la perfección para proporcionar una conducción segura y sin estrés.
A velocidades más altas, STLA AutoDrive ofrece el Control de Crucero Adaptativo y funciones de centrado de carril en los modos Nivel 2 (‘Hands-on’) y Nivel 2+ (‘Hands-of’, Eyes-on’).
De todas formas, el sistema autónomo de Stellantis está diseñado como una plataforma en evolución, lo que significa que, en el futuro, las funciones ‘Hands-Free’ y ‘Eyes-Off’ podrán operarán a altas velocidades, hasta 95 km/h, y mejorará la automatización off-road para determinados modelos.
Listo para su despliegue

El sistema autónomo STLA AutoDrive está construido sobre una arquitectura estable y ya está listo para su despliegue. Además, puede adaptarse a los mercados globales en los vehículos Stellantis, garantizando un despliegue sin problemas a medida que las estrategias comerciales se alinean con la demanda del mercado.
El sistema también está conectado a la nube, lo que permite mejoras continuas mediante actualizaciones OTA (over the air) e integración de datos en tiempo real para optimizar el rendimiento.
STLA AutoDrive cumple la normativa aplicable en los mercados en los que está presente y exige que las personas al volante permanezcan sentadas, con el cinturón abrochado y preparadas para asumir el control cuando se les solicite. También respeta las leyes regionales sobre conducta al volante, incluidas las restricciones de uso del teléfono.
Seis niveles de conducción autónoma

En 2015 la sociedad de ingenieros automotrices SAE realizó la clasificación de los niveles conducción autónoma, estableciendo seis categorías. Este baremo se utiliza en muchos países, incluido España.
Es la conducción como la hemos conocido siempre. El conductor está al mando y se hace cargo de todas las responsabilidades derivadas del uso del vehículo.
La mayoría de los coches actuales incluyen el nivel 1. Hace referencia a los sistemas de ayuda a la conducción sin que estos sean demasiado sofisticados, como la alerta de cambio involuntario de carril o el control de velocidad de crucero.
Coches equipados con sistemas que realizan algunas tareas del conductor, como el control de crucero adaptativo o los sistemas de aparcamiento automático en los que el coche toma el control del volante y los pedales para estacionar el coche.
Los coches pueden analizar el entorno y tomar decisiones. Cuentan con sistemas muy avanzados tecnológicamente que se ven limitados por la legislación de muchos países.

El coche es capaz de circular y tomar decisiones sin que intervención del conductor, aunque su aspecto sigue siendo el de un coche al uso. Para ello, utiliza cámaras y sensores que monitorizan constantemente lo que sucede dentro y fuera del vehículo, guiando a los ocupantes hacia su destino.
El conductor sólo tiene que indicar el lugar al quiere desplazarse, pudiendo tomar el control del coche en el momento que quiera, aunque no debería ser necesario.
Los automóviles pueden prescindir de volante y pedales, porque la figura del conductor se convertirá en un ocupante más. Los expertos aseguran que las órdenes se darán por voz o a través de dispositivos móviles.
Gracias a tecnologías como el láser, el radar, el sistema de posicionamiento global o la visión de cámaras computarizadas, el coche obtendrá una visión de 360 grados que le permitirá reconocer todo aquello que se encuentra a su alrededor. Algo que no es capaz de conseguir el ser humano.
