Ni su lío en Madrid ni su desplome en bolsa: Tesla tiene otro serio problema

Tesla sigue pagando la factura de Elon Musk, de haberse metido en política. La Ley fiscal aprobada en EE.UU. elimina los créditos fiscales de la compañía.

Si alguien pensaba que con la salida de Elon Musk del gobierno de Donald Trump se acabarían los problemas para Tesla, estaba equivocado. Ahora, hay que sumar otro nuevo para el fabricante de coches eléctricos.

Después de apoyar al presidente de Estados Unidos durante la campaña y ocupar un cargo importante al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental, Elon Musk rompió relaciones con Trump y se marchó del gobierno. 

Durante todos estos meses, a Tesla le ha pasado de todo. Numerosas campañas de ataques en concesionarios y vehículos privados, caída de las acciones y pérdida de ingresos notable

La aventura política le está saliendo cara al magnate surafricano, pero parece que no ha aprendido la lección, porque ahora acaba de fundar un nuevo partido político, el America Party, con el que pretende hacer daño a los republicanos.

Como explica a CNN Dan Ives, analista de Wedbush Securities, “que Musk se esté involucrando más en política y ahora intente enfrentarse a la élite política es exactamente la dirección opuesta a la que los inversores-accionistas de Tesla quieren que tome durante este período crucial para la historia de Tesla”.

Un momento crucial para Tesla

En un comunicado, el analista afirmó que “Tesla se dirige hacia una de las etapas más importantes de su ciclo de crecimiento con el futuro de la autonomía y la robótica a la vuelta de la esquina, y no puede permitirse que Musk dedique cada vez más tiempo a crear un partido político, lo que requerirá incontables inversiones de tiempo, energía y capital político”.

Por ello, Ives recomendó a la junta directiva de Tesla establecer normas básicas para limitar las actividades políticas de Musk, ya que la compañía se encuentra en un punto de inflexión ante su futuro.

El pasado lunes, las acciones de Tesla cerraron con una caída en bolsa del 6,8%, debido a la preocupación de los inversores por las implicancias de las últimas maniobras políticas de Musk, pese a que prometió que se iba a dedicar más a la empresa.

El verdadero motivo por el que Elon Musk abandonó el gobierno es por su desacuerdo con la recién probada ley fiscal, la Gran y Hermosa Ley, como la ha bautizado Donald Trump. Una medida que aumentará el déficit y la deuda de Estados Unidos

Pero la ley le afecta también a él, directamente, ya que elimina los créditos fiscales a Tesla, de los que se ha beneficiado mucho en los últimos años. De hecho, buena parte del patrimonio de Tesla y Space X se debe a ayudas estatales.

Además, la nueva ley elimina las ayudas de hasta 7.500 dólares que el gobierno estadounidense concede a la compra de vehículos eléctricos, como nuestro Plan MOVES III

A Tesla se le acaba el negocio de los créditos de emisiones

En otro orden de cosas, la nueva ley fiscal elimina también las sanciones a los fabricantes de automóviles que incumplan los objetivos federales de emisiones.

Esto supone un nuevo palo para Tesla, que ha basado buena parte de sus ingresos en la venta de créditos de emisiones a las marcas que venden, sobre todo, vehículos de combustión, para evitar las multas.

Desde 2019, la venta de estos créditos sumó unos 10.600 millones de dólares y, en muchos casos, permitió a la compañía cerrar ejercicios en positivo. Sin estos ingresos, no habría reportado un beneficio neto anual positivo hasta 2021 y habría cerrado en números rojos el primer trimestre de este año, cuando se desplomó un 71%.

Se espera que la caída continúe

A todo lo dicho hasta ahora, hay que sumar la caída de las ventas. Los dos primeros trimestres de 2025 han registrado una caída del 13% cada uno en las ventas globales, con respecto al mismo periodo del año anterior.

Y eso que la demanda de vehículos eléctrico experimenta un crecimiento generalizado, en comparación con el año anterior, otra señal de la disminución de la cuota de mercado de Tesla.

Esto se explica, por un lado, por la mayor competencia, tanto de fabricantes europeos como, sobre todo, chinos. En este sentido, el rival más peligroso es BYD, que ya ha superado a la marca estadounidense.

Por otro, Tesla está pagando la aventura política de Elon Musk, que provocó reacciones negativas en una parte importante de la población y ha afectado a las ventas. Lo peor es que no parece que se vaya a revertir la situación después de distanciarse de Trump.

Tal y como comenta a CNN Dan Ives, parece que Musk se enfrenta a una reacción negativa desde ambos lados del espectro político: “Ha conseguido distanciarse de todo el mundo, algo que muchos creían imposible, pero lo ha conseguido”.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España