El movimiento histórico de Noruega relacionado con los motores de combustión. "Será algo que recordemos"

Noruega ha seguido una estrategia totalmente distinta a la de la Unión Europea para aumentar las ventas de coches eléctricos, y ha funcionado. El 94% de los vehículos que se han vendido en el país durante el año pasado son eléctricos.

El parque automovilístico de los países escandinavos no tiene nada que ver con el de España, con una edad media de 14,2 años convirtiéndose en uno de los más envejecidos de la Unión Europea. Noruega destaca en el ranking con un 94% de los nuevos coches matriculados siendo eléctricos.

El país ha conseguido un hito histórico tras años de políticas ambientales por parte del Gobierno de Noruega. La Unión Europea ha prohibido la venta de vehículos de combustión a partir de 2035, pero los conductores noruegos no podrán comprar estos coches a partir de este mismo año.

Noruega se adelanta casi diez años a toda Europa y acaba con uno de los principales obstáculos de los coches eléctricos: una infraestructura de carga deficiente. La disponibilidad de puntos de recarga ha dejado de ser un problema en este país escandinavo debido a la enorme inversión pública.

Tesla se ha sumado a este logro histórico y ha celebrado la decisión instalando su supercargador número 2.000 en el país durante el año pasado. Noruega se ha convertido en el líder de la Unión Europea en infraestructura para coches eléctricos.

Noruega no ha creado impuestos a los coches de combustión

Noruega ha seguido una estrategia diferente a la de muchos países de la Unión Europea con impuestos a los coches de combustión. Los conductores que compren un vehículo eléctrico tendrán una serie de beneficios, entre ellos fiscales.

Las personas que compren un coche eléctrico en Noruega no tendrán que pagar el IVA, el impuesto de matriculación, peajes o estacionamiento en algunas zonas. Estos vehículos también tienen acceso preferente en algunos carriles reservados para autobuses y taxis frente a las alternativas de combustión.

El país ha tenido que convencer a los conductores gracias a los incentivos, una tarea que no ha sido sencilla en un lugar con largas distancias, condiciones climáticas extremas y zonas algo remotas. Noruega ha invertido millones en llevar los puntos de carga a cada población.

Las esperas en las estaciones de carga han dejado de ser un problema para los conductores. El país cuenta con enormes áreas como la de Nebbenes, al norte de Oslo, que se ha convertido en la más grande de Europa con 44 supercargadores. 

Los coches eléctricos funcionan en el frío extremo

Noruega se ha enfrentado a un problema más complejo que el desarrollo de una infraestructura de carga: el frío extremo. El país puede alcanzar temperaturas de -10 grados de forma continuada, incluso más bajas en el norte, lo que termina afectando a la autonomía de las baterías.

El frío extremo provoca que las baterías pierdan capacidad temporalmente, también supone un mayor consumo de energía en sistemas como la calefacción puesto que los vehículos no aprovechan el calor del motor como en los coches de combustión.

La carga de los vehículos también es más lenta a temperaturas extremadamente bajas. Los procesos químicos necesarios para recargar la batería se ralentizan y el frío podría llegar a afectar a la vida útil, pero eso no ha frenado a los conductores noruegos.

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