Le Mans es cuna de leyendas. A Koenigsegg no le dio tiempo a participar con este coche

Koenigsegg quiso participar en las 24 Horas de Le Mans a principios de la década de los 2000. Para ello, diseñó un coche para la categoría GT1, pero la normativa exigía construir 20 unidades para recibir la homologación y no llegó a tiempo.
Le Mans es cuna de leyendas. A lo largo de sus más de 100 años de historia, la carrera de resistencia más famosa del mundo ha catapultado a los cielos a muchas marcas. Ahí están los casos de Ford con el GT40 en los años 60, acabando con el dominio de Ferrari, Mazda con el 787B y su motor rotativo o McLaren con el F1 GTR en 1995.
Koenigsegg quiso entrar en ese grupo selecto, pero no le dio tiempo a participar en Le Mans con su coche, específicamente desarrollado para ello. En 2002, cuando la compañía sueca tenía apenas 30 empleados, fabricó el CCGT basado en el Competition Coupe CC8S, su primer modelo homologado para circular por carretera.
El CCGT estaba destinado a competir en la categoría GT1. Desde el principio, se diseñó para ello, siguiendo la normativa vigente, incluida la anchura del vehículo y el área frontal del habitáculo.
Las normas de homologación exigían fabricar, al menos, 20 unidades de calle, pero Koenigsegg tenía (y tiene) una filosofía de construcción totalmente artesanal. Por ese motivo, la construcción de esos 20 coches llevó varios años y, cuando las terminaron en 2007, la categoría GT1 ya estaba prácticamente desmantelada.
Koenigsegg no llegó a tiempo a Le Mans
En ese momento, el proyecto de competición del CCGT se archivó y las unidades construidas se vendieron a coleccionistas privados. Muchos años después, la reciente reaparición de una de esas unidades en manos de un coleccionista estadounidense ha reavivado el entusiasmo por el coche y su historia.
El nuevo propietario quiere utilizarlo como coche de carreras histórico y, a pesar de que nunca llegó a competir en la época, sí puede hacerlo sin ningún problema en eventos y concentraciones de vehículos históricos.
En el vídeo que te dejamos arriba puedes ver al equipo de Top Gear con el CEO de la marca sueca, Christian Von Koenigsegg, en los inconfundibles garajes de Sonoma Raceway para repasar la máquina. Lamentablemente, el vídeo no incluye ningún fragmento del coche en marcha o en la pista, pero es una visión muy interesante de un coche que el tiempo ha olvidado y cuya historia merece ser rescatada.
Por desgracia, nunca sabremos qué habría pasado si Koenigsegg hubiese terminado a tiempo las 20 unidades necesarias para homologar el coche de carreras y hubiese competido en las 24 Horas de Le Mans.
Hay quienes creen que el hecho de ganar la carrera en 1970 permitió a Porsche ser lo que ha sido en las décadas siguientes hasta hoy. Trazando un ligero paralelismo, la situación de Koenigsegg podría ser muy diferente si se hubiese dedicado a la competición.
Claro que, por otra parte, quizá el gasto que suponía la acción en pista habría empujado a la empresa a la quiebra y nos habríamos olvidado de ella.
