Fibra de carbono azul y oro, la última pasada de este Koenigsegg Regera que está a la venta

Y, además, con el volante a la derecha.

El Koenigsegg Regera es un coche que difícilmente pasaría desapercibido en ningún lugar, sobre todo si se tiene en cuenta que cada comprador del hiperdeportivo lo personalizó al gusto, creando unidades únicas de aspecto a cada cual más llamativo.

Esto es un arma de doble filo, puesto que cada ejemplar tiene un diseño propio con unas especificaciones que seguramente ningún otro cumpla 1:1, lo que hace que sea especial. Sin embargo, esto también puede hacer que, cuando se quiera vender, cueste encontrar a un comprador al que le parezca bien cómo ha sido personalizado.

No creemos que sea el caso de esta unidad que está a la venta en Supervettura, puesto que su dueño original optó por una combinación que, aunque llamativa, no es demasiado excéntrica y sí que es agradable a la vista.

Como es habitual en todas las unidades del Koenigsegg, la carrocería esta compuesta por fibra de carbono expuesta a la vista, aunque en este caso concreto está tintada en un color azul oscuro.

Éste crea una base perfecta para que sobre él destaque el verdadero protagonista del bólido, el pan de oro. Y es que todos los elementos y detalles dorados que se pueden apreciar a simple vista no son una simple pintura, si no que es oro de verdad. Éste está presente en las franjas del capó, enmarcando las zonas acristaladas, en el paragolpes y en los bajos.

Lo único que no es oro y sí pintura son las llantas de aleación forjada con diseño multiradio, que tienen el centro acabado en negro.

El interior sigue la temática exterior, otorgando el protagonismo al Alcantara azul que da forma tanto a la tapicería de los asientos como al salpicadero, el volante o los paneles de las puertas. Siempre está en combinación con fibra de carbono, hay bastantes detalles en aluminio oscurecido y el toque de color lo aportan las costuras de contraste en tono dorado.

En las imágenes del habitáculo, sin embargo, lo que sorprende es el hecho de que el volante esté situado a la derecha, algo que constituye una auténtica rareza para el modelo. De la producción de 85 unidades que salió de fábrica, solo 8 presentan esta configuración, que puede ser un engorro dependiendo del país en el que se conduzca, pero que le otorga un plus de exclusividad.

A nivel mecánico no hay ninguna sorpresa y es que sigue montando el sistema de serie, híbrido que combina un propulsor principal 5.0 V8 biturbo con tres bloques eléctricos, asociación que tiene como resultado 1.500 CV de potencia, más que suficiente para cualquier conductor, por expertas que sean sus manos.

Eso sí, el comprador original ha disfrutado de él, pero solo lo justo: en su cuentakilómetros solo tiene registrados 15.000 km, una cifra que no es muy alta y que, a efectos prácticos, es como si el coche estuviera nuevo.

Por todo lo anterior su actual propietario considera que tiene mucho valor y, en consecuencia, lo ha puesto a la venta por 3,6 millones de libras esterlinas, lo que al cambio actual suponen 4,27 millones de euros.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España