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Juguetes clásicos: ¿Citroën AX GTi o Ford Fiesta XR2i?

Citroën AX GTi
Jorge Morillo

Vamos a recordar hoy dos pequeños diablos de finales de los 80 y principios de los 90, una época en la que las variantes deportivas de los coches más populares captaban la atención de jóvenes y no tan jóvenes. Nos referimos al Citroën AX GTi y al Ford Fiesta XR2i.

La época de finales de los 80 y principios de los 90 era una en la que las versiones deportivas de los coches más populares del mercado estaban de moda. De entre todos ellos hoy hemos elegido a dos de ellos para destacarlos, como son el Citroën AX GTi y el Ford Fiesta XR2i. ¿Su receta? Aparentemente la misma. Muchos caballos -tenemos que tener en cuenta de qué años hablamos-, poco peso y ofrecer una diversión al volante muy por encima de la media. De hecho, hoy en día ambos seguirían cumpliendo con dos de estas premisas, especialmente la última, dada la ausencia de ayudas a la conducción de la época.

Citroën AX GTi, la apuesta francesa

Citroën AX GTi

Empezando por el Citroën AX GTi, llegó al mercado allá por el verano de 1991, siendo un coche muy similar al Peugeot XSI que desembarcaría poco después. De hecho, ambos compartían el motor de origen PSA, con 100 CV de potencia. Además, el sistema de inyección que incorporaba aseguraba una respuesta bastante elástica según quienes lo han probado, además de mejorar la fiabilidad del conjunto mecánico. Se asociaba a la mecánica una caja de cambios manual de 5 velocidades, cuya relación final era bastante corta -qué tiempos aquellos-.

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Estéticamente, el pequeño deportivo de origen francés tenía un rasgo que destacaba sobre el resto, como es un alerón situado en la parte trasera de la zaga que anunciaba, junto a las siglas GTi y a las llantas de aleación de 13 pulgadas que estábamos ante un vehiculo realmente especial. Lo mismo sucedía con un habitáculo donde el volante deportivo y el cuadro de mandos no eran los mismos que en el resto de variantes.

Otras características de interés de este Citroën AX GTi las encontrábamos, por ejemplo, en el sistema de frenado, ya que en la parte delantera aparecían unos discos de ventilados de 247 milímetros, dejando los tambores para la zaga. Tras cuatro años a la venta -los últimos con una versión catalizada de 95 CV-, este vehículo pasaba a mejor vida hasta que en 1996 llegase el Citroën Saxo 1.6 VTS.

Ford Fiesta XR2i

Ford Fiesta XR2i, la evolución de una especie

Si nos fijamos en el Ford Fiesta XR2i, se trata ni más ni menos que del sucesor del XR2 MK2, al que se le instaló un sistema de inyección directa. En sus primeras versiones equipaban un motor de 1,6 litros con 110 CV de potencia, que fue sustituido por uno de 1,8 litros con 16v para ajustarse a la normativa de emisiones -sí, eso no es cosa de ahora, aunque lo parezca-. La gran pega que tenía respecto a su antecesor era el aumento de peso que tenía, algo palpable cuando hablamos de coches tan livianos en este sentido. Sin embargo, no dejaba de ser un Ford Fiesta de lo más especial.

Como en el caso del Citroën AX GTi, este Ford Fiesta XR2i se diferenciaba del resto de la gama por diversos detalles estéticos de corte deportivo, tales como los paragolpes y el alerón en su exterior, y los asientos en el interior. En definitiva, la marca era consciente de que tenía que hacerse notar en este aspecto, y si bien los cambios no son tan notables como en los casos que nos ocupan en la actualidad, sí que quedaba claro desde el principio lo especial de la apuesta.

Otros detalles de interés del modelo de la marca del óvalo los encontramos en un sistema de frenos con discos de 240 milímetros en la parte delantera y de tambor en la trasera, así como por la presencia de unas llantas que también eran de 13 pulgadas. En cierto modo, la atención que tuvo este coche disminuyó bastante en el 90, ya que Ford se descolgó con un Fiesta Turbo que equipaba el motor del Escort RS Turbo con inyección directa, que daba 133 CV.

Ford Fiesta XR2i

Citroën AX GTi o Ford Fiesta XR2i, ¿con cuál te quedarías?

Elegir entre el Citroën AX GTi o el Ford Fiesta XR2i era una de las grandes discusiones de bar de la época entre los aficionados al mundo de los coches. Las prestaciones y el rendimiento de ambos vehículos eran muy similares, con una ventaja de casi 100 kilogramos a favor del francés, que pesaba -en vacío- 795 por los 890 del Fiesta. Papá o mamá, por tanto. Sin embargo, la mayor potencia del modelo americano llamaba mucho la atención en una época donde este baremo era uno de los principales puntos de interés de los compradores. De hecho, éste era el gran hándicap del AX, al que la competencia batía. De esta manera, decantarse por uno u otro es prácticamente imposible. Si a día de hoy un servidor tuviese que comprarse una unidad de cualquiera de los dos modelos, elegiría la que estuviese en mejor estado. Diversión asegurada con ambos.

Fotografías: Wikimedia Commons. Autores: Kieran White (Ford Fiesta) y Lebubu93 (Citroën AX)