Hubo un día en el que BMW, aún sin el X5, quiso vender SUV comercializando Range Rover

A principios de los 90, BMW quiso hacer un SUV, ante la creciente demanda de este tipo de vehículos, y contempló comercializar Range Rover. Finalmente, llegó el X5.

Si echas un vistazo al catálogo de BMW y miras todos sus coches, encontrarás una gran variedad de SUV de todos los sistemas de propulsión posibles, tanto de combustión como híbridos y enchufables, así como la gama eléctrica iX. Sin embargo, antes de lanzar el X5, BMW quiso vender SUV comercializando Range Rover.

Esta es una historia que nos remonta hasta principios de los años 90. En aquel entonces, BMW empezó a detectar la creciente popularidad de los todocaminos en Norteamérica, como comprobó con el éxito que tuvo el Ford Explorer cuando se lanzó en 1991.

En esta misma época, Honda selló una alianza con Land Rover para producir un todoterreno basado en el Discovery, ante el incremento del interés por este tipo de vehículos. El resultado fue el Honda Crossland, pero fue un fracaso que casi le costó la reputación a la marca japonesa.

Volviendo a BMW, en la dirección no estaban muy convencidos de que un vehículo alto encajara con la identidad de la marca. En aquel momento, la compañía se centraba en berlinas como el Serie 3, el Serie 5 y el lujoso Serie 7, que fue el primero en equipar un motor V12. A estos, se añadían el Serie 3 Coupé y el espectacular Serie 8. 

Además, por aquellas fechas, BMW había iniciado el desarrollo del roadster Z3 que llegaría a mediados de la década. Así que un modelo de tipo todoterreno resultaba difícil de imaginar.

BMW compra Land Rover

En lugar de lanzarse inmediatamente a fabricar un SUV bajo la marca BMW, la empresa tomó un atajo: compró Land Rover al Grupo Rover en 1994, a través de British Aerospace.

Esta operación allanaba el camino, pero surgió un problema: el Range Rover de segunda generación (P38A) llegó al mercado ese mismo año, pero ya estaba obsoleto, según afirmó BMW en un reciente artículo sobre su historia.

En 1995, mientras ya estaba en marcha el desarrollo del Range Rover L322, en el departamento de Vehículos Especiales de BMW, dirigido por Burkhard Göschel, se estaba gestando algo más: un equivalente de BMW al Range Rover

Göschel sabía que el entonces presidente “estaba totalmente en contra”, pero siguió adelante, haciendo hincapié en la “diferencia entre ambas marcas”.

Por su parte, el presidente de BMW en Norteamérica, Vic Doolan, también defendió la idea de lanzar un SUV, consciente de que Mercedes estaba desarrollando el Clase M y Lexus estaba trabajando en el RX

Dos opciones: hacer un SUV o fusionar los concesionarios de BMW y Land Rover

En una reunión con los miembros del consejo celebrada a finales de 1995, Doolan presentó dos opciones: hacer un modelo de desarrollo propio o fusionar los concesionarios con Land Rover, “de modo que cada marca pudiera conservar su identidad y crear una oportunidad de venta cruzada”, comenta.

De hecho, Doolan llegó a crear una representación de un concesionario conjunto de ambas marcas, pero se encontró con una feroz resistencia. Se dice que el director de ventas y marketing de Land Rover, John Russell, dijo: “Por encima de mi jodido cadáver”.

En dicha reunión, también figuró Wolfgang Reitzle, miembro del consejo de administración de BMW y responsable de I+D, quien puso fin abruptamente al debate tras ver la propuesta de fusión de concesionarios

Sin embargo, es posible que la propuesta hubiese sido una jugada estratégica. Según declaró a Motor1.com Thomas Plucinsky, director de BMW Group Classic USA, la verdadera intención de Doolan desde el principio podría ser la de impulsar un SUV independiente de BMW.

“No puedo afirmarlo con certeza, pero sospecho que Doolan presentó la propuesta de concesionarios combinados sabiendo (o al menos esperando) que sería rechazada por Land Rover para reforzar su argumento a favor de un SUV de BMW”, comentó.

“En aquel momento, en BMW había dos bandos con respecto a la fabricación de un SUV: los que estaban a favor y los que pensaban que sería malo para la marca BMW y, además, éramos propietarios de Land Rover, posiblemente la marca de SUV con más historia del mercado”, agregó.

El entonces director de planificación de productos de BMW, Rich Brekus, también defendió la idea de un SUV, pero sin las capacidades todoterreno de un Range Rover: “Les dije que no quería una camioneta. Quería el formato de un SUV, pero que se condujera como un coche. Se trataba únicamente del rendimiento en carretera, no me importaba el todoterreno”.

Primeros bocetos, un Serie 5 Touring sobreelevado

Los primeros bocetos de algo parecido a un SUV de BMW consistieron en un Serie 5 Touring sobreelevado, algo parecido a lo que hizo Volvo con el XC70 que se presentó en el 2000. Montaba el control de descenso en pendientes de Land Rover, lo que eliminaba la necesidad de una voluminosa caja de transferencia para ahorrar peso. 

Un boceto de 1994 de la filial Designworks de BMW en Los Ángeles, realizado por Chris Chapman, muestra una versión SUV del E39. Más adelante en la fase de desarrollo, el X5 incorporó la suspensión delantera MacPherson y la suspensión trasera multibrazo de los Serie 5 y 7, pero fabricadas en acero en lugar de aluminio para una mayor resistencia.

La versión de producción evolucionó tras las peticiones de ampliar la parte trasera para disponer de más espacio de carga. Frank Stephenson desempeñó un papel clave en la configuración del diseño, especialmente en el ajuste de los pilares C para darle un perfil más parecido al de una SUV

La planta de Spartanburg fue determinante

Sin embargo, la dirección se mostraba todavía algo escéptica ante el nuevo producto. El convencimiento llegó cuando BMW se dio cuenta de que necesitaba un nuevo modelo para llenar la capacidad de su planta de Spartanburg, Carolina del Sur, Estados Unidos, que estaba infrautilizada. 

La asignación de un modelo de gran volumen a esta fábrica acabó por garantizar la viabilidad comercial del BMW X5. Un año después de su lanzamiento, la firma bávara vendió Land Rover a Ford, tras haberla adquirido seis años antes, sin haber vendido nunca ningún Range Rover a través de sus concesionarios.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

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