Guía de como comprar coche en 2025: qué coche es más recomendable según tu uso y qué fórmula elegir

Te ayudamos a decidir qué coche comprar en 2025 atendiendo a factores como las etiquetas, el precio del mercado o si optar por compra o por renting.

Comprar coche en 2025 puede sonar fácil, pero la realidad es que estamos en un momento complicado para ello. La llegada de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), la importancia de las etiquetas de la Direción General de Tráfico (DGT), la incertidumbre de lo que está por venir… Nada ayuda especialmente, así que vamos a hacerlo nosotros con esta guía con los factores básicos que hay que valorar.

Se trata de una serie de conceptos, algunos de los cuales están relacionados entre sí, que tienes que sopesar a la hora de cambiar de automóvil, algo que, a no ser que se tenga una cuenta corriente poco común, supone un desembolso económico importante para cualquiera.

En resumidas cuentas, debes valorar el combustible (lo que se relacionado con los distintivos medioambientales de la DGT), si optar por un coche nuevo o un coche de segunda mano y, si te decantas por la primera opción, si resulta más interesante la compra o una fórmula de renting.

Motorización y etiquetas

Elegir el motor de un coche es algo que tradicionalmente se hacía por rendimiento y consumo, pero desde hace ya un tiempo las etiquetas medioambientales, combinadas con las restricciones de las ZBE han pasado a jugar un papel capital.

Es algo que queda patente en las ventas de automóviles registradas en España en 2024 por tipo de combustible:

  • Diésel: 7,1%
  • Gasolina: 32,4% 
  • Resto: 60,5%

La desaparición del diésel se debe a una oferta cada vez menor, pero sigue siendo una opción recomendable para coches grandes y/o para conductores que hagan muchos kilómetros al año. Eso sí, el impuestazo al diésel hará que su rentabilidad sea menor, lo que estrechará aún más la soga alrededor del cuello.

En cuanto a los gasolina, vista la situación actual, sí que resulta recomendable optar por versiones hibridas, pues son las más abundantes, ya sea mediante GLP (Dacia es la reina en esto) o mediante electrificación.

La mayoría de los fabricantes ofrecen sistemas microhíbridos, que consigue la etiqueta ECO sin complicarse mucho, ofrecen un apoyo eléctrico testimonial, pero es la manera fácil de hacerse con el distintivo. Lógicamente, un híbrido autorrecargable presenta más ventajas (mejor rendimiento y más eficiencia), pero cuesta más.

Optar por un coche eléctrico es algo precipitado, a no ser que se disponga de garaje propio con cargador, siendo la mejor manera de lograr la etiqueta CERO hacerse con un híbrido enchufable, una opción versátil (aunque compleja a nivel mecánico) que recoge los puntos fuertes de dos mundos.

Cuando se trata de coches nuevos, como mínimo está asegurada la etiqueta C, por lo que dentro de lo que cabe no hay problema. Sin embargo, si se opta por el mercado de ocasión, la cosa cambia.

Lógicamente esto depende del lugar en el que se viva, pues en zonas rurales no hay impedimento alguno, pero si se reside en grandes ciudades o en ciudades dormitorio alrededor de las mismas, lo recomendable es que, como mínimo, tenga etiqueta B y, de hecho, para evitar problemas a corto plazo, si es posible que directamente tenga la C.

De todas maneras, el conductor promedio está a merced de lo que decidan los políticos, lo que hace que la situación sea algo inestable y que se den casos como la prórroga para los sin etiqueta en Madrid durante todo 2025, que dejó con cara de tontos a aquellos conductores que, haciendo los deberes a tiempo, cambiaron su vehículo sin distintivo antes de que finalizara 2024.

Coches nuevos o coches de segunda mano

Si hay un leitmotiv que se puede asociar a la compra de un coche en los últimos años es el hecho de que los coches son más caros que nunca. Y no, no solo nos nuevos, los de segunda mano también (aunque, como es lógico, éstos son más asequibles que un vehículo recién salido de fábrica).

Decantarse por un coche nuevo es la opción que menos problemas trae, puesto que el concesionario se encarga de las gestiones, hay garantía de fábrica y, en resumidas cuentas, estrenar un coche es algo que siempre gusta.

Sin embargo, el desembolso que implica es cada vez mayor, incluso más de lo que cabría esperar: en los últimos 10 años, los coches más vendidos en el mercado español se han encarecido un 50%.

El top 10 de ventas de 2014 en nuestro país costaba una media de 14.236 euros, mientras que sus homónimos del año pasado supusieron un desembolso medio de 23.977 euros.

Esto hace que, comparativamente, la situación del mercado de ocasión no sea tan mala, aunque según el barómetro de coches.net, el precio de los coches usados no ha dejado de crecer en el último año. En enero el montante medio era ya de 17.519 euros, es decir, comprar un coche usado en 2025 es, de media, más caro que comprar un superventas en 2014.

A pesar de ello, se trata de una opción más asequible que hacerse con un coche nuevo. Si el presupuesto supone limitaciones, es la alternativa recomendable, aunque es un proceso largo, algo que hay que echar horas para encontrar el vehículo deseado, comparar ofertas, verlo en persona para comprobar su estado, negociar el precio, etc.

Compra o renting

La compra tradicional siempre ha estado ahí y ofrece pocas variaciones más allá que la de comprar al contado o financiar, ya sea con el banco o con la marca (algo no muy recomendable, pues el montante final suele ser bastante mayor que el descuento que se suele anunciar por la financiación).

La alternativa es el renting, una fórmula que cada vez es más popular y que, aunque supone un desembolso mensual elevado (la mayoría de los clientes ven entre 200 y 300 euros, o hasta 400 euros el presupuesto que consideran correcto), tiene ciertas ventajas.

Una de las principales es la despreocupación, puesto que es la empresa la que se encarga de seguro, mantenimiento, etc. Otra es la flexibilidad, puesto que se pueden acordar los periodos del contrato, normalmente de hasta cuatro años, para cambiar de vehículo de manera regular y así tener coche nuevo cada poco tiempo.

Si son factores que valoras mucho, es tu opción, puesto que los pros superarán a los contras que implica tener un kilometraje limitado o que el vehículo no sea de tu propiedad.

Y, aunque pueda parecer que esta dicotomía solo se da en los coches nuevos, nada más lejos de la realidad. También se ofrecen rentings para coches de segunda mano y es una fórmula que cada vez más compradores se plantean. 

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España