Comprar coche diésel en 2025, es todavía una opción válida o sería tirar el dinero

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Ante la situación por la que atraviesa actualmente la industria del automóvil, nos preguntamos si comprar un coche diésel en 2025 sigue siendo una opción válida o sería una pérdida inútil de dinero. El 1 de enero sube el precio del gasóleo en España.
Viendo el estado actual de la industria del automóvil, en plena transición hacia el coche eléctrico (aunque esa transición va a ser más larga de lo esperado), cabe preguntarse si comprar un coche diésel en 2025 sigue siendo todavía una opción válida o sería tirar el dinero.
Seguro que no son pocos los que se hacen esta cuestión. Puede que tú también, mientras ojeas páginas de internet y comparas fichas técnicas.
Como casi siempre, la respuesta a ese interrogante no es simple. No hay un ‘sí’ o un ‘no’, sino que dependerá di diferentes factores, como las necesidades del conductor, el uso que haga del vehículo y un largo etcétera.
El diésel ha sido durante décadas el tipo de motor más apreciado por la mayoría de los conductores en Europa y, concretamente, en España. La primera vez que el coche diésel superó el 50% de las ventas en España fue en 1999.
2007 fue el año en el que la proporción de vehículos diésel fue mayor, con respecto al total de matriculaciones: aproximadamente, el 71%. A partir de 2013, las ventas de vehículos de gasóleo comenzaron a caer, especialmente, después de conocerse el escándalo de Volkswagen que destapó la EPA en Estados Unidos en 2015.
Más medidas contra el diésel

En 2023, los coches diésel representaron el 12,5% de las matriculaciones y este año, cuando entramos en la segunda quincena de noviembre, apenas llega al 10%. Esto explica que las marcas hayan reducido su oferta diésel. En algunos casos, incluso, ha desaparecido.
Aunque habría que preguntarse si las marcas han reducido sus opciones diésel porque la gente no compra, o al revés, el público apuesta por otras tecnologías porque las marcas quitan sus motores diésel, además de otros factores, como incentivos fiscales, marketing… ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?
Sea como fuere, cada vez se venden menos coches diésel, sobre todo, porque los usuarios apuestan por mecánicas electrificadas, sobre todo, coches híbridos convencionales (no enchufables) e híbridos ligeros, que reciben la etiqueta ECO de la DGT.
De esta forma, además de beneficiarse de algunas ventajas fiscales y disfrutar de descuentos en algunas zonas de estacionamiento regulado, también se olvidan de futuros problemas en las Zonas de Bajas Emisiones.
Pero también se venden menos automóviles diésel, porque las diferentes autoridades, tanto europeas como nacionales, no dejan de poner trabajas a esta tecnología. La última la hemos conocido hace poco y es la subida de los impuestos al diésel, de manera que, a partir del 1 de enero de 2025, el litro de gasóleo costará igual que el de gasolina.
De esta forma, se pierde una de las ventajas que ha tenido siempre el diésel frente a la gasolina, su precio. Esto obliga a muchos usuarios a plantease si comprar un coche diésel en 2025 tiene ya sentido o no. Pues vamos a verlo.
¿Tiene sentido comprar un coche diésel en 2025?

Pese a todo, el diésel sigue siendo una opción muy válida para determinados coches y para muchos conductores. Quien use su coche principalmente en ciudad, no tiene sentido pensar en un diésel. Aparte que las actuales tecnologías para reducir las emisiones hacen incompatibles estos motores con la ciudad.
Pero aquellos que hagan muchos kilómetros al año, normalmente, a partir de 20.000 y por autovía y carretera secundarias, no tienen que pensar en ninguna otra opción.
El motor diésel sigue siendo el más adecuado en estos casos. Es muy eficiente y ofrece una gran relación entre prestaciones y consumos. Además, es el tipo de mecánica más idónea para vehículos grandes y pesados, como todoterrenos, SUV y monovolúmenes.
Ya hemos visto que una de las ventajas del diésel desparece el 1 de enero, al igualarse el precio con la gasolina en el momento de repostar. Pero el consumo siempre será más bajo que en otro tipo de vehículo, por tanto, el usuario seguirá ahorrando en este sentido.
Y, si bien es cierto que el precio de los coches diésel es cada vez más alto, debido a la tecnología que emplean para reducir emisiones y al aumento de los costes, no es menos cierto que aumenta el precio de los automóviles en general y, a igualdad de equipamiento y potencia, a la larga será más barato el diésel, siempre y cuando se recorran muchos kilómetros anuales.

Por otra parte, los coches diésel también son compatibles con los distintivos más ecológicos de la DGT: ECO y CERO. Por tanto, también se pueden beneficiar de las ventajas que hemos mencionado más arriba, al menos, mientras permanezca la legislación actual.
En el mercado se pueden encontrar numerosos modelos con motores diésel electrificados, normalmente, a través de una tecnología de 48 V, es decir, una hibridación ligera que permite arañar algunas décimas al consumo, pero sobre todo, obtener la etiqueta ECO.
Y no tienen por qué ser vehículos de marcas premium o alta gama, sino también en fabricantes generalistas. También hay la posibilidad de comprar un coche diésel en 2025 con etiqueta CERO, aunque en este caso las opciones son mucho menos numerosas y más caras. Sólo Mercedes ofrece un motor diésel híbrido enchufable en algunos de sus modelos.
En conclusión: ¿tiene o no sentido la compra de un vehículo diésel en 2025? Pues, a pesar de todo, sí. Sobre todo, con algún tiempo de electrificación. Además, el gasóleo tardará todavía mucho tiempo en desaparecer de las gasolineras.
