Puede que el futuro sea eléctrico. Pero el gasóleo aún tiene recorrido gracias al diésel HVO

Hay quien todavía apuesta por los combustibles tradicionales, si no derivan del petróleo, como una fuente de energía para la industria automotriz del futuro. Una muestra de ello es el diésel HVO, un biocombustible creado a partir de materias primas renovables como los aceites usados.
Los motores diésel llevan una década en el punto de mira. Este tipo de mecánicas, tachadas de altamente contaminantes, han ido perdiendo cuota de mercado hasta el punto de ser la opción menos demandada entre las nuevas matriculaciones. De hecho, en 2024 (enero-octubre) los coches diésel tan solo representan un 10% del total de las ventas de vehículos nuevos en España.
Esto ha llevado a que muchos fabricantes hayan abandonado totalmente (o casi en su totalidad) este tipo de sistemas de propulsión para centrarse en segmentos como el coche eléctrico o la hibridación. A pesar de este escenario poco favorable para los vehículos de gasóleo, todavía hay esperanzas si atendemos a avances tecnológicos como el diésel HVO.
¿Qué es y cómo se obtiene el diésel HVO?
El combustible HVO es un carburante de tipo diésel que se obtiene de materias primas renovables tales como los aceites vegetales usados, las grasas animales y los aceites de cocina usados.
Para obtener este combustible se lleva a cabo un proceso de hidrogenación que permite eliminar el oxígeno de los aceites vegetales. De este modo, se obtiene un carburante con características similares a las del diésel derivado del petróleo, lo que hace posible que los motores diésel puedan utilizarlo sin necesidad de requerir ningún tipo de modificación mecánica o electrónica.
Los pasos a seguir para la obtención de diésel HVO incluyen la recolección de materias primas, el pretratamiento de estas materias, limpiándolas para eliminar impurezas y agua; la hidrogenación a alta presión y temperatura que convierte los triglicéridos en parafinas tras eliminar el oxígeno; y la refinación que mejora las propiedades del combustible resultante.
A cambio, se consigue un combustible diésel con ventajas frente al gasóleo derivado de petróleo. Uno de los beneficios de usar HVO es una reducción de las emisiones de CO2, NOx y partículas contaminantes, ya que no contiene oxígeno ni azufre, emitiendo así hasta un 90% menos de gases de efecto invernadero.
Los motores Stellantis compatibles con elgasóleo HVO
Al mismo tiempo, el diésel HVO es compatible con los motores de gasóleo existentes al ofrecer casi las mismas propiedades del gasoil convencional. También es más estable a largo plazo, favoreciendo su almacenamiento prolongado, mientras que los motores que usan este combustible ofrecen un rendimiento más óptimo y eficiente.
Por último, el diésel HVO contribuye a favorecer la economía circular al hacer uso de aceites reutilizados para su elaboración, lo que reduce la dependencia de los combustibles fósiles y emplea una materia prima que podría acabar siendo un residuo perjudicial.
Ya son varios los fabricantes de automóviles que han informado acerca del combustible HVO y la compatibilidad con los motores diésel de sus coches. Uno de los últimos ha sido Stellantis, quien ya ha confirmado que en los motores Multijet de 1.3, 1.6, 2.0, 2.2, 2.3 y 3.0 litros se puede utilizar este combustible derivado de fuentes renovables.
El diésel HVO se utiliza en los últimos años como sustituto del diésel tradicional en el transporte y la maquinaria agrícola por sus beneficios ambientales y de coste, especialmente en sectores altamente dependientes del gasóleo como combustible.

