Así funcionan los nuevos radares de obra de la DGT

Los radares de la DGT son aquellos que están instalados en tramos de carretera donde se están realizando algún tipo de trabajo. El objetivo es reducir los accidentes que se producen en dichos tramos y mejorar la seguridad de los operarios.

Parece que la DGT no tiene límites a la hora de crear radares nuevos. Cada vez conocemos más aparatos nuevos para controlar a los conductores que infringen las normas. Hace unos días te hablábamos de los radares de cruce. Ahora toca explicar qué son los nuevos radares de obra de la DGT.

A veces ocurre que vas circulando por una carretera o autovía y, de repente, hay un tramo de obras que obliga a reducir la velocidad, ya que, normalmente, esos trabajos suponen la eliminación de uno o varios carriles y la presencia de trabajadores y maquinaria en la zona. 

Al acercarse a una zona de obras, encontramos señales de límites de velocidad que obligan a los conductores a circular más despacio de lo habitual. Sin embargo, no todos obedecen y, por lo general, suelen superar esos límites provisionales, a veces, incluso de manera holgada. 

Esto ha llevado a la Dirección General de Tráfico a tomar medidas. ¿Cómo? Con nuevos radares que mide la velocidad en esos tramos donde se están ejecutando obras. de ahí el nombre de radares de obra.

Así funcionan los nuevos radares de obra de la DGT

En realidad, los radares de obra se probaron en septiembre del año pasado para comprobar su funcionamiento y el resultado fue de 3.400 conductores sancionados por sobrepasar el límite de velocidad indicado en los tramos de obra donde se colocaron los cinemómetros.

El objetivo de esta nueva medida es reducir el número de accidentes en estas circunstancias, además de evitar que los trabajadores de la zona estén expuesto a un constante peligro. En 2021 se produjeron más de 150 accidentes en donde se vieron implicados trabajadores de obras y dos perdieron la vida.

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Tras un primer periodo de prueba, el órgano que preside Pere Navarro ha comenzado a instalar los radares de obra en determinadas zonas donde se están realizando trabajos. Se trata de radares móviles y fijos, aunque, en algunos casos, se trata de aparatos meramente informativos, que recuerdan al conductor de la velocidad a la que circulan. 

Cuando la velocidad es superior a la indicada, el radar muestra una cara triste en color rojo y, si es inferior al límite marcado, muestra una cara sonriente en color verde. De esta forma, se intenta que los conductores estén más atentos a la velocidad.

En el inicio de un tramo de obras regulado por radar, aparecerá la correspondiente señal que advierte de la existencia de un radar, junto a otra señal amarilla que indicará la velocidad máxima permitida en dicho a lo largo del tramo en obras.

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Álvaro Escobar

Colaborador

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