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Ford equipó un Thunderbird con un motor de turbina suministrado por Boeing

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¿Sabías que Ford equipó un Thunderbird, un prototipo, con un motor de turbina suministrado por Boeing en la década de 1950? Estos son todos los detalles.

A lo largo de la historia del automóvil, muchos son los fabricantes que se han atrevido a innovar, a probar nuevas tecnologías e incluso ha desarrollar proyectos alocados que permitieron probar su viabilidad a nivel de ingeniería. Por ejemplo, ¿sabías que Ford equipó un Thunderbird con un motor de turbina suministrado por Boeing en los ‘50?

Los motores de turbina, más propios de los aviones, no son nada nuevo en el sector automotriz, aunque nunca han proliferado en vehículos de producción. Sin embargo, siempre es curioso conocer la historia de estos coches. 

Ted Ryan, archivista de Ford, ha compartido una imagen de este prototipo de Thunderbird con motor de turbina y un documento que describe el programa.

 Según hemos podido saber a través de la información de Motor1.com, este prototipo permitió a Ford experimentar con los motores de turbina de gas en una época anterior al, algo más conocido, Chrysler Turbine de los ’60, del que se fabricaron un total de 55 ejemplares.

Ford equipó un Thunderbird con un motor de turbina suministrado por Boeing

Como podemos ver en la imagen que ilustra este artículo, este prototipo del Ford Thunderbird, del que se creó tan solo una unidad, no estaba equipada con un motor V8 de poco más de 200 CV de potencia. 

En su lugar, y como sugiere la gigantesca salida de escape que asoma a través de la aleta delantera, hay algo radicalmente diferente ubicado bajo el capó y se encarga de impulsar el vehículo como lo haría en un avión.

Se tratade un motor Boeing 8C que genera alrededor de 175 CV y que fue suministrado por la propia Boeing. En el documento se puede leer la “indeseabilidad del escape delantero” junto con un lag en las aceleraciones desde parado como principales inconvenientes del diseño. 

Sin embargo, en el texto también se menciona que ofrecía una buena aceleración a velocidad media, un funcionamiento suave y una relación potencia-peso favorable. Además, el diseño más simple del motor de turbina lo hacía menos propenso al mantenimiento.

Ford pagó 188.000 dólares (170.000 euros) para crear este vehículo único utilizando una plataforma ya existente. Pero esto fue en 1955, por lo que si se construyera hoy estaríamos hablando de unos 2 millones de dólares (1,81 millones de euros). 

Por supuesto, el vehículo jamás llegó a superar la fase de prototipo debido a los elevados costes de producción. Sin embargo, es una historia curiosa y un experimento llamativo el poner un motor de avión en un coche.

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