Fiat Multipla, Honda FR-V... ¿por qué no funcionaron los coches de seis plazas?

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Una auténtica rara avis. Los coches de seis plazas no son frecuentes en la industria del automóvil y existen varios factores que justifican su falta de éxito en el mercado. En este artículo vamos a analizar los motivos por los que este tipo de vehículos no llegaron a funcionar.

La industria del automóvil ha ido adaptándose a las necesidades y demandas del mercado. Cuando los compradores buscaban berlinas, los fabricantes creaban berlinas. Lo mismo con los coches familiares y ahora lo estamos viviendo desde hace ya más de una década con la fiebre SUV.

Sin embargo, los fabricantes suelen innovar con el objetivo de encontrar un nuevo nicho de mercado que les permita abrir nuevas oportunidades, y convertirse en pioneros y referentes para un nuevo formato de vehículos. Lo vivimos con los monovolúmenes compactos a mediados a mediados de los ’90 y con los todocamino a principios de los 2000.

Y luego se dan situaciones en las que los fabricantes de coches deciden fusionar conceptos para ofrecer alternativas a productos ya existentes en el mercado. Un ejemplo de ello pueden ser las berlinas camperas, como el Mercedes Clase All-Terrain o el Audi A6 Allroad, entre otros.

Coches de seis plazas, los incomprendidos del mercado automotriz

Cuando los compradores estaban sedientos de monovolúmenes se buscaron nuevos formatos dentro de este segmento, como los monovolúmenes urbanos (Peugeot 107 u Opel Meriva) o los coches de seis plazas, auténticos incomprendidos que no gozaron de mucho éxito. 

De hecho, apenas hubo propuestas de vehículos con configuración de asientos 3+3 (dos filas de tres asientos) y en la actualidad no existe una opción con esta distribución interior fuera del segmento de vehículos comerciales, donde las furgonetas mixtas (pasajeros y carga) pueden equipar esta configuración de asientos.

En el pasado descubrimos dos modelos con seis plazas, Fiat Multipla y Honda FR-V, aunque ninguno de ellos se convirtió en un éxito comercial. Es más, ni siquiera recibieron un reemplazo generacional, reduciendo su producción a unos pocos de años (el más longevo fue el Fiat, que estuvo en activo 12 años).

Pero, ¿cuáles son las razones que nos llevan, como consumidores, a rechazar los coches con seis plazas distribuidos en dos filas de asientos? ¿Por qué no tienen éxito a nivel comercial y, por el contrario, triunfan los SUV de siete plazas?

Fiat Multipla, Honda FR-V... ¿por qué no funcionaron los coches de seis plazas?

En realidad, existen varios factores que no ayudaron a que triunfara este tipo de coches de seis plazas. Para empezar, resulta chocante ver a tres pasajeros en la primera fila de asientos. No estamos acostumbrados a esta imagen, ya que lo habitual es dos asientos delante y tres en la segunda fila, a lo que se pueden añadir otros dos asientos en una tercera fila en los coches de siete plazas.

Tampoco es cómodo tener tres asientos en la primera fila, restando habitabilidad y versatilidad a la cabina. La separación entre el asiento del conductor, que es el que más movimientos debe realizar con sus brazos para conducir y gestionar las diferentes funciones del vehículo, y el acompañante delantero es menor en un coche donde viajan tres personas en la fila delantera.

Por otro lado, es menos práctico a un nivel de uso diario. Si, por ejemplo, el pasajero que viaja en la plaza delantera central va a salir del coche, obliga a que el segundo acompañante, el de la derecha, tenga que salir primero del vehículo.

Y en lo que respecta al confort a bordo, el asiento central será siempre el menos cómodo, como ocurre en la mayoría de coches en su plaza central trasera. No hay apoyabrazos para este asiento, ni tiene acceso a las ventanillas, lo que provoca que cualquier pasajero se muestre reacio a viajar en esta plaza.

Por último, a nivel de seguridad en caso de accidente, el pasajero del asiento central ocuparía la plaza más vulnerable. Para hacerlo seguro, los fabricantes deben diseñar un salpicadero que permita integrar tres airbags frontales o instalar un airbag del acompañante más grande que ocupe el espacio destinado a los dos pasajeros delanteros.

Otro factor de peso que condicionó el escaso éxito de los coches de seis plazas es que llegaron en un momento en el que la opción más popular eran los monovolúmenes. 

Sin embargo, no se apostó por un monovolumen grande, sino por un tamaño compacto de entre 4 y 4,2 metros de longitud que, tal vez, era lo menos demandado entre los usuarios que buscaban un coche familiar amplio y con más de cinco plazas. Es más lógico que este tipo de comprador hubiera apostado por un vehículo de mayor tamaño y, en este segmento, lo habitual son siete plazas.

Los SUV tampoco ayudaron a estandarizar este tipo de vehículos

Por otro lado, los SUV acabaron con los monovolúmenes en la segunda mitad de la década de 2000, cuando se popularizaron los todocaminos. Y en el segmento SUV, los vehículos son de cinco o siete asientos (2+3+2), lo que ha terminado por condenar al ostracismo a los coches de seis plazas.

Hoy, la única opción de tener un coche de seis plazas lo encontramos en el segmento de vehículos comerciales, en furgonetas de tamaño medio y grande como el Citroën Jumpy o el Mercedes Sprinter, furgonetas que ofrecen una amplia variedad de configuraciones de asientos que van desde las tres hasta las nueve plazas.

Por tanto, si estás buscando un coche de seis asientos, la única posibilidad disponible es adquirir un Fiat Multipla o un Honda FR-V de segunda mano, o comprar una furgoneta mixta.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España