Lo que se le escapa a Donald Trump con sus aranceles: un coche 100% americano costaría 400.000 dólares

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Aplicar impuestos a las partes de automóviles que se importan hace que la situación económica de las marcas estadounidenses sea complicada.
Cuando Donald Trump decidió aplicar aranceles a los coches fabricados fuera de sus fronteras, lo hizo con el claro objetivo de fortalecer a sus marcas patrias, postulando sus coches como opciones más interesantes (y accesibles) que los que venían del extranjero. Sin embargo, no ha tenido en cuenta que dichas medidas también están lastrando a los coches 100% americanos.
Y es que, por mucho que el vehículo se produzca en los Estados Unidos, es prácticamente inevitable que algunos (o muchos) de sus componentes vengan del extranjero y resulta que para componentes automotrices también se han establecido aranceles, así que también afectan a los automóviles más “puros”.
Es algo que se sabía, pero hasta ahora nadie se había puesto manos a la obra con la calculadora para intentar hacer las cuentas para saber hasta dónde se puede disparar el precio de un automóvil hecho en EE.UU.
Ahora lo ha hecho Michael Wayland, de CNBC, y las cifras demuestran que es una postura que, a nivel económico, difícilmente las marcas podrán mantener a largo plazo.
El gobierno ha aplicado una tarifa del 25% a las partes de automóvil que se importen. Eso implica encarecer una cuarta parte cada uno de los componentes que lo conforman.
Dicho así, y teniendo en cuenta que algunos son muy baratos, como un tornillo, puede no parecer mucho. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, de media, un automóvil está compuesto de 20.000 elementos. Eso son muchas piezas que se ven lastradas por un impuesto que hasta ahora no existía.
Ante esta situación, quedan dos opciones. La primera es seguir con la cadena de suministro actual y pagar los aranceles, la segunda es intentar cambiar de proveedores y optar por fabricantes nacionales, cuando no directamente empezar a fabricar dichos elementos por cuenta propia.
Es la segunda vía la que quiere promover Trump, pero es algo más fácil de hacer que decir, puesto que es posible que sea hasta algo inconveniente para la industria.
Martin French, ejecutivo proveedor y socio de Berylls Strategy Advisors USA, explica por qué: “Algunas piezas que se han deslocalizado seguirán siendo más baratas de fabricar en esos lugares que en Estados Unidos a gran escala, incluso con algunos de los aranceles impuestos”.
De hecho, recientemente Jim Farley, Director Ejecutivo de Ford, tuvo unas declaraciones similares en una entrevista: “Podemos trasladar todo a Estados Unidos, pero si cada Ford cuesta 50.000 dólares, no vamos a ganar como empresa. Es un acto de equilibrio que todos [los fabricantes de automóviles] tendrán que hacer, incluso la empresa más estadounidense”.
La situación no es la idónea, pero, ¿cuánto podría costar hacer un coche 100% americano?
El medio le presentó dicha cuestión a Mark Wakefield, socio y líder del mercado automotriz global en la consultora AlixPartners: “El costo se vuelve mucho mayor cuanto más te acercas al 100%. Superar el 90% es caro, y alcanzar el 95% sería realmente caro, y simplemente empiezas a meterte en cosas que llevarían mucho tiempo [hacer]”.
“No creo que se pueda hacer más del 95% en promedio, a cualquier costo, en este momento, simplemente porque se necesita construir muchas cosas que llevarán mucho tiempo. El procesamiento y la materia prima requieren muchísimo tiempo, porque se trata de instalaciones multimillonarias que las procesan”, explicaba.
La CNBC contactó con ejecutivos de otras dos empresas proveedoras del sector, que dieron números más concretos: uno señaló que el precio de un pick-up medio se encarecería en 7.000 dólares, el otro comentó que pasar de un 70% de componentes norteamericanos a un 75 u 80% supondría encarecerse entre 5.000 y 10.000 dólares.
A todo esto no ayuda el hecho de que según datos de Cars.com, Estados Unidos sea, de por sí y con bastante diferencia, el país más caro para fabricar un vehículo. El precio promedio de un vehículo nuevo ensamblado allí es de 53.200 dólares, en China cuesta 51.000 dólares, en Canadá suponen 46.148 dólares y en Méjico son 40.700 dólares.
Wakefield pone un ejemplo más extremo: Ferrari. La firma italiana intenta que la mayor cantidad posible de componentes procedan de su mismo país, pero aún así hay elementos (frenos, neumáticos, etc.) que son de proveedores no italianos. Si la firma del Cavallino Rampante fuera estadounidense y su sistema se mantuviera, los precios se dispararían.
“Si lo hicieras [la producción] con un volumen muy bajo y fueras extremadamente innovador y diferente con el vehículo, podrías fabricar automóviles de entre 300.000 y 400.000 dólares que fueran totalmente estadounidenses. Para hacerlo a gran escala, se necesitarían entre 10 y 15 años y [una inversión de] 100 mil millones de dólares”.
