La última del gobierno de Donald Trump: quieren darle una pensada al sistema Start-Stop

Aquí va la última del gobierno Donald Trump: quieren darle una pensada al sistema Start-Stop porque por lo visto les parece de lo más molesto...

Se calcula que el 65% de los vehículos que circulan por Estados Unidos cuentan con sistema Start-Stop, pero parece que a los estadounidenses no le gusta esta función. ¿La razón? No la tenemos clara. ¿La solución? El gobierno de Donald Trump se plantea eliminarlo.

Las supuestas quejas de los conductores estadounidenses que consideran que el sistema de parada y arranque es una función muy molesta, han hecho a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) prometer que lo va a revisar. Literalmente ha dicho que están "arreglando la tecnología que todos odian".

Qué es el sistema Start-Stop

El Start-Stop (también conocido como parada y arranque, Stop and Go...) es un sistema de encendido que apaga el motor cuando está a ralentí. Fue una de las primeras tecnologías desarrolladas por los fabricantes de automóviles con el objetivo de reducir el consumo y las emisiones contaminantes. 

Funciona de manera automática, es decir, sin intervención del conductor aunque este puede decidir inhabilitarlo con solo pulsar un botón. En el momento en que el motor entra en ralentí (la velocidad mínima a la que puede funcionar el motor cuando el vehículo está detenido), el sistema Start-Stop se activa parando el motor, pero dejando en marcha algunas funciones como la iluminación o el aire acondicionado. 

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El sistema de parada y arranque resulta especialmente útil para contrarrestar el aumento de gasolina cuando el coche arranca y empieza a acelerar. Resulta especialmente útil en conducción urbana, en semáforos y atascos, momentos en los que está comprobado que se consigue una reducción de consumo de entre el 8 y el 15%.

A la vez que el consumo el Start-Stop rebaja de forma considerable las emisiones contaminantes (resulta por eso especialmente llamativo que la idea de limitar su uso proceda de la agencia americana de protección del medio ambiente). En este caso, los expertos señalan que un coche equipado con esta función contamina hasta un 5% menos que otro equivalente pero sin función de parada y arranque.

La tecnología que "todos odian"

Ha sido el director de la EPA, Lee Zeldin, quien ha anunciado a través de la red social X su intención de revisar esta tecnología que, literalmente aseguran "todos odian".

El sistema Start-Stop no es nuevo. Existe desde la década de 1970 y se popularizó en la de 1980, pero no fue hasta finales de la década de 2000 que se extendió en la industria automovilística norteamericana. Aunque en Europa esta función forma parte de la lista de elementos obligatorios en todos los vehículos de nueva fabricación, en Estados Unidos no existe normativa al respecto.

Aún así, se calcula que casi 7 de cada 10 vehículos en el país cuentan con esta tecnología. El elevado porcentaje tiene una doble explicación: porque muchos han sido fabricados en Europa siguiendo la normativa comunitaria; pero sobre todo porque aunque su montaje no era obligatorio hubo unos años (durante el Gobierno de Barak Obama) en los que los fabricantes que instalaban el sistema Start-Stop en sus vehículos recibían créditos.

Lo que no explican desde la EPA es como piensan "arreglar" un sistema que viene instalado de fábrica. Tampoco cuál es la razón o las razones por las que los conductores estadounidenses consideran molesta esta función que en realidad es un beneficio para su salud y sus bolsillos y que en caso de querer hacerlo es tan sencilla de inhabilitar como pulsar un botón.

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