Elon Musk posee una colección de coches muy seria... y ninguno es un eléctrico

Hacemos un repaso a la colección de coches de Elon Musk, un garaje repleto de vehículos variados en los que, curiosamente, no hay ni un solo eléctrico.
Elon Musk es el hombre más rico del mundo, según Forbes, con valor estimado de 342.000 millones de dólares, lo que le permite comprar casi cualquier cosa que esté a la venta. Esto incluye desde mansiones a empresas, o un país entero. Por supuesto, en la lista de cosa que puede comprar el CEO de Tesla también hay coches, tantos como para formar una colección interesante.
Sin embargo, el también dueño de SpaceX no parece estar tan interesado en los coches últimamente como sí parece que lo estuvo en el pasado. De hecho, a Musk raramente se le puede ver conduciendo un coche que no sea de su propia empresa, algo que, por otro lado, es bastante lógico si tenemos en cuenta la repercusión que tiene todo lo que hace o dice el empresario.
Pero en el pasado, cuando Elon Musk no era la figura mundialmente conocida que es en la actualidad, sí que compraba y conducía coches de diferentes marcas, lo que le ha llevado a constituir una interesante colección de vehículos (o historial, más bien) donde encontramos modelos de todo tipo, algunos muy exclusivos y otros, digamos, más comunes.
El magnate de los negocios, que ahora parece especialmente centrado en asuntos políticos gracias a su vinculación con la Administración de Donald Trump, posee una colección de vehículos muy variopinta, y lo más interesante es que ninguno de ellos es un coche eléctrico. Hacemos un repaso por los más destacados.
BMW E21

El primer coche de Elon Musk fue un BMW Serie 3 de la generación E21. El sedán se lanzó al mercado en 1975 y, si bien el empresario no lo compró entonces (nació en 1971), sí que adquirió una unidad en 1994 de segunda mano.
El elegido por Musk fue un 320i de 1978 que, si bien no era la versión más deportiva ni prestacional de la gama, ocupaba un lugar intermedio en la serie E21. Este modelo estaba equipado con el motor BMW M10, un propulsor de cuatro cilindros en línea que, con 2.0 litros de cilindrada, producía 125 CV de potencia.
Ford Model T

Este es, sin lugar a dudas, uno de los coches más llamativos que tiene Elon Musk en su garaje. Según explicó el propio Musk a través de X (anteriormente Twitter) en 2017, el Ford Model T clásico fue un regalo que le hizo un amigo, un coche con más de 100 años de antigüedad que también es considerado como uno de los automóviles más importantes del siglo XX.
La unidad de Musk es del año 1908 y está equipado con un motor de gasolina de cuatro cilindros en línea y 2.9 litros que produce la friolera de 20 CV de potencia, suficientes como para alcanzar una velocidad máxima de 68 km/h.
Jaguar E-Type

Si el Model T llama la atención por su antigüedad, el Jaguar E-Type que tiene Elon Musk lo hace por su belleza. Este clásico se lanzó al mercado en 1961 y es considerado como uno de los vehículos más bellos jamás fabricados. Incluso el propio Enzo Ferrari le dedicó unas palabras.
Musk no pudo resistirse a las líneas de este Jaguar, lo que lo llevó a pagar una buena suma para hacerse con un ejemplar. Y es que el E-Type es uno de los amores platónicos del empresario, del que se enamoró cuando apenas tenía 17 años y lo descubrió en un libro de coches clásicos que le regalaron.
Lotus Esprit

De singular en singular. El Lotus Esprit podría pasar algo más desapercibido si lo comparamos con los dos coches anteriores. Pero no si se trata de la unidad que tiene Elon Musk. Y es que el coche es en realidad es una unidad que fue especialmente preparada para la película “La espía que me amó” (1977) de la saga James Bond.
El coche fue modificado para algunas escenas de acción de la película en al que Bond se sumergía en el agua y utilizaba el Esprit como un submarino. Al parecer, Musk pagó unos 850.000 euros para hacerse con este coche.
McLaren F1
Por todos es sabido que Elon Musk es propietario de un McLaren F1. O lo fue en el pasado. El vídeo que encabeza este párrafo lleva años circulando por Internet y en él podemos ver a un joven Musk que acababa de comprar el superdeportivo británico. Lo compró después de vender PayPal y le hizo unos 18.000 kilómetros, según explicó el dueño de Tesla.
Lo más destacado del F1, además de sus prestaciones ya que es el coche con motor de aspiración natural más veloz del mundo, es que Mus sufrió un accidente con él mientras estaba mostrando a un amigo de lo que era capaz el coche.
Audi Q7

En el garaje de Elon Musk también hay lugar para los SUV. En concreto, para un ejemplar de la primera generación del Audi Q7 que, para el empresario tiene más importancia de lo que en principio podría parecer.
Y es ue el Q7 en cuestión sirvió de inspiración para que Musk acabara desarrollando el Tesla Model X. Según parece, el dueño de la marca de vehículos eléctricos descubrió que acceder a la tercera fila de asientos del Q7 era complicado, algo que acabó influyendo en la decisión de que el Model X tuviera las famosas “Falcon Wing Doors”.
BMW M5

Lo creas o no, en la colección de coches de Elon Musk también hay lugar para vehículos modificados. El empresario parece que buscaba algo más de exclusividad cuando adquirió un BMW M5 E60, si bien este ya es un vehículo bastante exclusivo y que ocupa un lugar especial entre los fans de la marca.
Musk, sin embargo, adquirió una unidad modificada por el preparador Hamann, un coche que conserva el glorioso motor V10 de 5.0 litros por el que es principalmente conocido el M5 E60, pero que ya no desarrolla los 507 CV de potencia originales, sino que ahora supera los 600 CV y cuenta con un completo kit de carrocería personalizado.
Porsche 911 Turbo

Por último, y cerrando la lista de coches de Elon Musk, tenemos todo un icono, el Porsche 911. Y es que cualquier colección de vehículos que se precie debe poseer, al menos, un ejemplar del ‘nueveonce’, algo con lo que el empresario ha cumplido.
Musk adquirió un 911 Turbo de 2012, un coche que, si bien no es un de los más representativos de los más de 60 años de historia del 911, sigue siendo un superdeportivo cuyo motor bóxer sobrealimentado produce 522 CV de potencia con 700 Nm de par, cifras que hoy incluso siguen estando lejos de la mayoría de coches.

