Elle Macpherson eligió para moverse este coche porque “tiene ese aire italiano tan atractivo y moderno. Me gusta cómo se conduce”

La modelo australiana se enamoró de un pequeño descapotable italiano cuando salió a la venta en 2009, aunque su heredero sigue en el mercado. 

Posiblemente la generación Z ni siquiera sepa de quien estamos hablando y es posible que hasta algunos millenials tampoco lo tengan claro, pero para aquellos que ya empiezan a peinar canas (o que llevan tiempo haciéndolo), el nombre de Elle Macpherson es sinónimo de supermodelo, “de las de antes”. Pues bien, la australiana, hace ya una década y media, declaró su amor por un pequeño coche italiano.

Corría el año 2009 (ha llovido ya desde entonces) y, en aquel momento, Fiat estaba centrada en crear una familia de modelos alrededor de su estrella, el Fiat 500. Aquello dio como resultado coches de mayor o menor éxito (no queremos mirar a nadie, Fiat 500L), pero entre ellos uno que gozó de gran aceptación fue uno que apostó por una premisa de lo más sencilla: convertir al utilitario en un descapotable.

Así nació el Fiat 500C, que a grandes rasgos era prácticamente idéntico al 500 de techo duro, pero que contaba con una capota de lona que permitía descubrir el interior. Ese sencillo rasgo hizo que se volviera bastante popular, hasta el punto de conquistar a toda una estrella de la época como Macpherson.

“Me encanta el Fiat 500C; ¡tiene ese aire italiano tan atractivo y moderno! Me gusta cómo se conduce; es perfecto para la ciudad, con su pequeño radio de giro y la facilidad con la que se mueve por Londres”, comentaba la modelo.

Aunque desde entonces ha pasado mucho tiempo, lo cierto es que el pequeño de Fiat no ha evolucionado exageradamente y, aunque ahora hace gala de rasgos propios actuales, como es el hecho de estar disponible exclusivamente con una mecánica eléctrica (aunque ya está en marcha el proceso de resurrección del híbrido), guarda cierto parecido con su antepasado.

Así era el coche favorito de Elle Macpherson

El diseño del 500C era bastante parecido al del modelo actual, con unas proporciones similares, aunque, lógicamente, se le notan los años. 

Su imagen era muy característica y sigue siendo perfectamente reconocible, con faros redondos dobles, el logo de Fiat custodiado por dos pequeños listones cromados y una barra con el mismo acabado sobre la toma de aire del paragolpes. En la trasera, los pilotos eran verticales, pero se replicaba la misma barra cromada en la parte inferior.

El elemento más destacado, sin embargo, era el techo de tela corredizo que se replegaba hacia atrás pasando incluso el pilar C. Se trata de una fórmula en desuso a día de hoy (aunque el Renault 4 la va a ofrecer próximamente), pero que por aquel entonces gozaba de cierta popularidad (el Citroën C3 Pluriel también la utilizaba).

El toldo de lona se operaba de manera eléctrica, necesitando 25 segundos para plegarse por completo, proceso que podía completar en movimiento mientras se circulaba a una velocidad de hasta 60 km/h.

En su día era el descapotable de cuatro plazas más pequeño en venta en España, con una longitud de 3,55 m de largo, una anchura de 1,65 m y una altura de 1,49 m. Con dichas dimensiones, no extraña que su maletero fuera de solo 182 litros.

Un punto que deja claro que hablamos de otra época es la oferta mecánica y es que, aunque a día de hoy parezca imposible, el Fiat 500C se ofrecía, además de con motores de gasolina, con bloques diésel.

Los primeros eran un 1.2 de 69 CV y un 1.4 de 100 CV, mientras que las opciones de gasóleo eran los 1.3 Multijet de 75 CV y 1.3 Multijet II de 95 CV. A excepción del motor más potente, que montaba una caja de cambios manual de seis marchas, el resto la empleaban de cinco. Los gasolina también tenían disponible de manera opcional una caja de cambios automática de cinco relaciones.

Más adelante la gama se completaría con un propulsor gasolina 0.9 turbo de dos cilindros y 85 CV, además de con el 1.3 Multijet II de 75 CV.

Un aspecto que duele al mirar el paso del tiempo es el de los precios. En 2009, cuando el Fiat 500C vio la luz, estaba disponible desde 14.000 euros. Huelga decir que la cifra es barata vista desde los estándares actuales, pero es que esta variante era casi 3.000 euros más cara que el 500 estándar, cuya tarifa rondaba los 11.000 euros.

¿Sabéis cuánto cuesta un Fiat 500 en 2025? 26.785 euros. Sí, es cierto que el modelo actual, además de ser eléctrico, tiene más tecnología y unos mejores sistemas de seguridad, pero, aún así, estamos hablando de que un urbanita ha más que duplicado su precio en apenas década y media.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España