Contratiempos para los eléctricos de Mercedes: tres semanas para 21.500 empleados

Las cosas no van bien en Mercedes, que ha dado vacaciones de tres semanas a los 21.500 empleados de su planta más importante, la de Sindelfingen, en Alemania.
Hace más de tres años, algunos fabricantes de automóviles se las prometían muy felices cuando anunciaron sus planes de electrificación a largo plazo. Pero, como ocurre siempre, la realidad, ese enemigo de cualquier idealismo, se ha impuesto. En Mercedes ya lo están comprobando.
Impulsadas por las políticas ‘verdes’ de la Unión Europea, la mayoría de las marcas se marcaron el objetivo de vender solamente coches eléctricos al final de esta década. Pero este año hemos visto que se lanzaron a la piscina sin antes comprobar si había agua. Y no había.
El goteo de marcas que han modificado aquella hoja de ruta anunciada a bombo y platillo ha sido incesante a lo largo de 2024. Una de ellas ha sido Mercedes, que esperaba que sus ventas de eléctricos (incluidos los híbridos) representaran el 50% en 2025 y se dio cuenta de que jamás lo conseguiría.
Así que este año retrasó ese objetivo hasta 2030. No sólo eso, sino que también ha dejado claro que seguirá fabricando motores de combustión más allá de esa fecha.
Ya a finales de 2023, el CEO de Mercedes, Ola Källenius, empezó a ver las orejas al lobo, cuando advirtió que, probablemente, no se vendan únicamente eléctricos en 2030 en Europa, ya que actualmente el porcentaje de estos vehículos apenas es del 11% (19% incluyendo los híbridos).
Europa no cede en sus pretensiones suicidas

El panorama que se avecina en Mercedes no es nada bueno. La compañía alemana, igual que muchas otras, ha levantado la voz de alarma ante las políticas de Bruselas que están minando la industria del automóvil.
Por un lado, la UE no cede en su imposición del coche eléctrico y en prohibir los motores de combustión en 2035 (en coches nuevos). Al mismo tiempo, ahora llega un nuevo límite de emisiones como establece la normativa CAFE, pasando de 115,1 a 93,6 gramos de CO2 por kilómetro.
Por otro lado, las marcas están presionadas para bajar los precios de sus modelos eléctricos, porque, si no lo hacen, no se venden. Todo esto está arruinando el sector, literalmente.
Y se da la circunstancia que el nuevo responsable de los fabricantes europeos (ACEA) a partir del 1 de enero y el encargado de lidiar con Bruselas es, precisamente, Ola Källenius.
Malos tiempos para los eléctricos de Mercedes

Como decimos, el futuro a corto plazo en Mercedes no pinta bien. La marca se ha visto obligada a corregir sus planes con los eléctricos y a seguir apostando por los coches de combustión e híbridos.
Y lo peor de todo es que, cuando hablamos de estos problemas, solemos olvidarnos de que detrás hay trabajadores cuyos puestos de trabajo están en peligro. El pasado verano, Mercedes redujo la producción del Clase S, algo que nunca había pasado.
Sin embargo, en realidad la compañía de la estrella redujo la producción de todos los modelos que se producen en Sindelfingen, que pasó de tres turnos a dos y ahora sólo uno.
Es decir, una de las fábricas más importantes de Alemania opera casi al ralentí, según cuenta un empleado en la revista alemana Focus, cuya identidad no ha trascendido, y que trabaja en una instalación junto con otras 21.500 personas, sólo en las áreas dedicadas a la producción.
Esta plantilla ha sufrido recortes y cancelaciones de contratos con las empresas que suministran más trabajadores temporales. Ahora, la compañía pretende ahorrarse 5.000 millones de euros hasta 2027.
Apostar todo al coche eléctrico fue una mala decisión

El clima en la factoría es de incertidumbre total y, de puestas para adentro, muchos empleados reconocen lo que no se quiere decir a viva voz, que apostarlo todo al coche eléctrico fue una mala decisión, sabiendo que buena parte de la población no los quería por sus limitaciones.
“El 99% de la gente aquí [en Sindelfingen] dice ahora que la apuesta por la batería fue un error y que ahora nos ha salido por la culata”, dice el empleado y añade que “si las cosas no van del todo mal, algo tiene que cambiar drásticamente el año que viene”.
Ahora están pagando las consecuencias, como se ha visto en este año, y parece que este peaje se pagará también en 2025 y 2026.
A pesar de todo, todavía los nubarrones no son del todo negros. El año pasado, los trabajadores de Sindelfingen tuvieron un mes de vacaciones navideñas y este año tres semanas, lo que indica que hay pedidos por fabricar, aunque no muchos.
El empleado sigue confiando en Mercedes por su potencia e historia, pero no se muestra muy optimista de cara a los próximos años: “Sigo creyendo en el futuro de Mercedes, porque no sólo somos los inventores del automóvil, sino también pioneros en innovación, seguridad, etc.”.
“Pero quién sabe lo que nos deparará el futuro. Un Mercedes también cuesta más que un Volkswagen. Y si a Volkswagen ya le va mal...Rezo para que a la empresa le vaya mejor el próximo año pero, desgraciadamente, se oyen cosas malas...”, concluye.
